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Aspiraciones huecas

Por: Calixto Negrón Aponte

Publicado por periódico Metro 08 noviembre 2013

Las promesas de empleo no pueden formularse en el vacío. En Puerto Rico hemos tenido demasiadas coyunturas políticas, en el marco de las crisis económicas recurrentes, en las que los gobernadores coloniales prometen lo que francamente no les resulta posible cumplir. Tanto el PPD como el PNP han sido excesivamente irresponsables al momento de elaborar sus catálogos de promesas electorales, por ser, la mayoría de las veces incumplibles. Las que tienen viabilidad, en especial las pocas que podrían identificarse como positivas para el país, esas la echan al zafacón.

 

Este es el caso precisamente de los 50 mil nuevos empleos prometidos por el gobernador, Alejandro García Padilla. La promesa no se fundamenta en un análisis riguroso de la realidad estructural de la economía puertorriqueña. El Gobernador pierde de vista, en primer lugar, que desde el año 2005 hasta el presente –en menos de ocho años- se han eliminado cerca de 250,000 empleos. Esta reducción dramática no tiene precedentes en la historia económica moderna de nuestro país. Se trata, tristemente, de una contracción en la manufactura, en la construcción, en la administración pública y en servicios esenciales para nuestra sociedad. El reconocimiento de esa realidad aplastante tiene que ser, forzosamente, el punto de partida de cualquier propuesta seria para aumentar el empleo de nuestra fuerza obrera.

En segundo lugar, el Gobernador no ha explicado que, en su gran mayoría, los pocos puestos de trabajo que se han creado no se traducen en un aumento en la productividad de nuestro sistema económico. Ello es así porque se trata mayormente de empleos a tiempo parcial en el sector comercial, con muy pocos beneficios y muy pocas garantías de permanencia para los recién contratados. Alejandro debería ser más honesto y reconocer que de eso es que se trata su propuesta.
En tercer lugar, la obstinación del liderato del Partido Popular de no querer reconocer la camisa de fuerza que representa la relación colonial y la dependencia respecto a los Estados Unidos, constituye el escollo principal para el logro de una economía que se sostenga por sí misma y que pueda generar empleos permanentes, productivos y competitivos.

Mientras la mayoría de los países caribeños y latinoamericanos utiliza con éxito los poderes inherentes a su condición de países libres y soberanos, la economía puertorriqueña colapsa y la crisis social causada por el creciente desempleo se agudiza a pasos agigantados. Por eso el PIP continuará insistiendo en la necesidad de que Puerto Rico adquiera los poderes que nos permitan integrarnos al resto del mundo, en igualdad de condiciones a los demás países para, entre otros objetivos, crear las bases de una estrategia de desarrollo económico que le permita a nuestra fuerza obrera obtener un empleo digno y participar de los beneficios del crecimiento autosostenido.

Desde el día en que comencemos a disfrutar de esos poderes, que sólo permite la Independencia, tendremos realmente las herramientas para planificar las actividades económicas que generen los empleos que necesitamos con tanta urgencia. Entonces y sólo entonces, las proyecciones de puestos de trabajo a crearse se formularán sobre una base real. Los 50,000 empleos prometidos por AGP son una aspiración hueca - montada sobre un modelo económico colapsado - imposible de cumplir debido a la vergonzosa realidad colonial del Estado Libre Asociado.