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El primer año de la XVII Asamblea Legislativa 

Publicado en el Periódico Metro el 15 de noviembre de 2013

Calixto Negrón Aponte

Para quien lleve años martirizándose viendo las vistas y sesiones en vivo y a todo color de nuestra honorable Asamblea Legislativa, no debe tener duda de la incapacidad y poca preparación de muchos de los legisladores y legisladoras. El saldo al final de cada sesión sigue siendo la pobreza del trabajo legislativo, a pesar de que haya quien albergue la esperanza de que al menos en el primer año de sesión de una nueva Asamblea Legislativa se aproveche la oportunidad para subsanar la mala imagen ante la opinión pública que con tanto tesón y esfuerzo se han ganado.

 


No hay razón para esperar algo distinto, si cada cuatro años el electorado abdica a su responsabilidad cívica de pensar con detenimiento antes de emitir su voto. La mayoría del país ha votado de manera automática y por costumbre por quienes todos saben que prometen sin intención de cumplir. Así ha sido por las últimas décadas y el resultado ha sido una vez más lo que hemos visto como saldo legislativo en este primer año del cuatrienio, bajo el dominio del PPD.

Al acordeón de irresponsabilidades legislativas aún le quedan varios días, la sesión culmina el martes, 19 de noviembre. Se expande y contrae, y las notas desafinadas se han caracterizado por la prisa, el insulto, la estridencia, la pugna intra partido de mayoría, la ineficiencia, el personalismo, la ausencia de discusión y aprobación de proyectos trascendentales, la falta de comunicación efectiva entre ambas Cámaras, las ansias de protagonismo y el sálvese quien pueda.

Las pocas medidas sueltas que pudiesen identificarse como positivas o de algún avance para el país, quedan sepultadas en el ojo de la opinión pública ante lo apabullante y devastador de otras medidas improvisadamente aprobadas que estrangulan y condenan a la pobreza a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Ahí están para la historia las medidas impositivas que laceran aún más las finanzas de los ciudadanos puertorriqueños. Ahí están las enmiendas a los Sistemas de Retiro de los empleados del gobierno que constituyen la garantía de un futuro retiro paupérrimo para cientos de miles de trabajadores y sus familias. También están, producto de este primer año de acción legislativa bajo el liderato del PPD, la aprobación sin análisis contable de medidas como la de la Patente Nacional; el proyecto que dispuso el nocivo aumento al arbitrio de los derivados del petróleo, aprobado sin escrutinio público alguno a dos días de su radicación; así como la medida del IVU a los manufactureros locales que se impuso con la oposición de amplios sectores.

Tristemente, ha existido poca voluntad –con alguna rara excepción - para considerar propuestas importantes de la portavoz del PIP en el Senado, María de Lourdes Santiago. Hay combate y resistencia para dar paso a muchas de sus medidas, entre estas, la de una reforma gubernamental integral que acabe de una vez y por todas con la disparidad entre ingresos y gastos, como lo sería la imposición de una contribución especial a la ganancia de las empresas foráneas que le produciría cientos o miles de millones de dólares en ingresos al fisco.

La Sesión Ordinaria, repito, culmina el martes. Pero ya se escucha en la lejanía la convocatoria a una Extraordinaria para tratar el tema del Sistema de Retiro de Maestros. No habrá brisa fría navideña que contenga el calor del candente debate que habrá de suscitarse. Ahí estará, para evitar males mayores, la Portavoz del PIP en defensa del magisterio.