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La imagen de Puerto Rico

Por: Calixto Negrón Aponte

Publicado por periódico Metro 25 octubre 2013

 

Si en un momento se dio un esfuerzo estratégicamente meditado para proyectar la imagen de Puerto Rico al mundo, el mismo se dio, luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos se inventó el Estado Libre Asociado (ELA) como disfraz a la colonia y lo ofreció como repuesta oficial al movimiento mundial de descolonización. Se le vendió al mundo un modelo que intentaba demostrar que un país podía salir del subdesarrollo mediante una relación política y económica "íntima" de subordinación con la metrópolis. Desde entonces, para no hablar de antes, la imagen de Puerto Rico ante el mundo no avanza mucho, entre otras cosas, ante la pesada carga de su nombre oficial.

 

El embeleco jurídico colonial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico por muchos años ha confundido y engañado al mundo. Un país a cuya nacionalidad se le ha impedido constituirse propiamente en un Estado nacional; que no es Libre, porque es una colonia; y tampoco está Asociado, porque su relación con los Estados Unidos es una de subordinación política desde la invasión hasta el presente, tiene un grave problema cuando de proyectar una imagen se trata. Su nombre es una contradicción que crea una gran confusión a nivel internacional.

Tristemente, y aún peor, la poca imagen que de Puerto Rico se tiene ante el mundo, que se coloca en portadas y primeras planas en medios noticiosos internacionales, es la de una especie de región económica subdesarrollada de los EU, aislado del resto del mundo e ignorado por todos. El fracaso del sistema económico y político queda claramente reflejado en la crisis fiscal del país. Por lo tanto, la imagen que se está proyectando de Puerto Rico es la de un país empobrecido, incapaz de cumplir con sus obligaciones y sin la capacidad de tomar por si mismo las decisiones fundamentales para el futuro económico.

Para los que no han escuchado o visto las malas noticias de Puerto Rico, el país parece no existir. En Puerto Rico se habla de globalización, pero realmente vivimos de espalada al mundo. Paradójicamente, en la medida en que la globalización ha crecido, Puerto Rico se ha aislado aún más.

Una buena imagen ante el mundo solo tendría valor si la misma sirviese al propósito de superar la situación de estancamiento económico y de injusticia social prevaleciente en Puerto Rico. Bajo las condiciones actuales de subordinación política no hay esfuerzo que valga para proyectar efectivamente la imagen del país. Para ello, es indispensable superar el aislamiento que nos ha impuesto el coloniaje y unirnos al mundo. Ya lo advirtió De Diego a principios de siglo pasado, aunque algunos insistan en ignorarlo: "Puerto Rico también es parte de la bola del mundo". Seamos parte de él como nación libre. Sólo entonces tendremos una imagen que proyectar, la de un país que se manda a sí mismo, estratégica y privilegiadamente ubicado en el Caribe entre las dos Américas, con mucha gente capaz y emprendedora para hacer de nuestro nombre – no el del embeleco jurídico – una realidad: un Puerto Rico.