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 La única opción: defender la AEE

Por Calixto Negrón 

Publicado en Periódico Metro 06 dec 2013

La privatización de activos del gobierno siempre ha sido una amenaza bajo gobiernos del PNP y del PPD. El caso más reciente fue el del aeropuerto internacional, y ya antes lo vimos con la entrega del cobro de peajes y la venta de la telefónica, entre otras. Todas ellas, actividades que generaban ganancias para el país y cuya razón de entrega fue el generar de manera inmediata una cantidad de dinero para rellenar alguna esquinita del enorme hoyo en el que está sumido el gobierno producto de la crisis fiscal. Ese desespero por tener centavería vía "fast track", mediante la entrega a manos privadas de estos activos estratégicamente importantes para el país, ha privado a Puerto Rico de contar con ingresos permanentes y recurrentes para ayudar a aquellas instancias gubernamentales perdidosas o de escasa generación de ingresos cuyos servicios debemos seguir brindado por su importante contribución social.

 

El tema de la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no es uno nuevo. Por décadas se han denunciado los planes de gobiernos populares y penepés para privatizar esta corporación pública. Y en efecto, aunque el liderato de estos partidos lo niegue, la AEE la han intentado privatizar a pedazos. Una tercera parte de la producción de energía eléctrica se privatizó durante el gobierno de Rosselló. Igual sucedió bajo el gobierno de Sila Calderón al aprobar leyes que permitían la privatización de la fibra óptica. Con Aníbal y Fortuño se continuó el desmantelamiento de la AEE: se redujo la compra de equipo y materiales indispensables como postes y transformadores, se cerraron Oficinas Comerciales, se subcontrataron compañías privadas para realizar labores de la UTIER, la UEPI y la UITICE, se detuvo el reclutamiento de personal cuando se jubilaban empleados, y brigadas como las que trabajaban con el mantenimiento de las líneas se vieron dramáticamente afectadas al reducirse los grupos de trabajo en muchas áreas, por ejemplo, de cinco brigadas a sólo una.

Todo esto ha producido no sólo una acumulación de decenas de miles de hojas de servicios, sino un aumento desmedido en el costo energético. Ha sido un esfuerzo deliberadamente planeado por los líderes del PPD y el PNP con el único propósito de crear malestar en los abonados, minar la confianza del pueblo en la AEE y justificar su vocinglería a favor de la privatización de esta corporación pública.

Nuevamente, aparecen algunos políticos "expertos" a presentar la cura mágica de la privatización para subsanar la "ineficiencia administrativa", "el mal servicio" y el "aumento dramático en la factura de energía eléctrica". Y lo hacen desvinculando a sus respectivos partidos –me refiero a los partidos que han estado en el poder- del caos administrativo y el timo millonario al que ha estado sometido la AEE. Estos personajes deben levantar pesas con los músculos de la cara o estar sometidos a horas intensas de masajes faciales. No hay otra explicación para tanta fuerza de cara.

Claro que la Autoridad atraviesa por una grave crisis administrativa producto de la politiquería partidista y de una política administrativa ineficiente. Pero como expresé en este mismo espacio hace unas semanas, el problema energético del país no se arregla como por arte de magia con sólo cambiar una corporación pública por una privada. Tampoco se resuelve el problema del alto costo y la ineficiencia en el servicio lanzando un bien público y recurso estratégico que nos pertenece a todos a la competencia voraz del mercado para que sea un puñado de empresarios, seguramente amigos del que esté de turno en Fortaleza, los que tengan control del mismo.

No entreguemos este bien público. Defendamos la AEE. Esa es la única opción.