calixto2

Moratoria

Por: Calixto Negrón
Publicado en Periódico Metro
23 de mayo 2014

La política económica para salir del atolladero en el que está sumido el país no puede estar secuestrada por unas acreedoras o entidades crediticias corruptas que provocaron en parte la crisis financiera por la que atravesamos. Tal y como lo planteó hace meses el PIP el primer paso es no doblegarse ante ellas y el gobierno exigir la posposición del pago y sentarse a renegociar la deuda, pero no a los intereses usureros que se mencionan.

Sin embargo, esta acción por sí sola no resolverá la grave crisis fiscal y económica que sufre Puerto Rico. Simplemente es una bocanada de aire momentánea para, sin respirar, articular e implementar medidas urgentes que estimulen el desarrollo económico y reduzcan el desempleo, lo que ampliaría la base fiscal. Para lograrlo, reitero lo que he planteado en columnas anteriores, el gobierno tiene que ser más efectivo en la utilización del Banco de Desarrollo Económico y la Compañía de Fomento Industrial creando nuevas empresas agrícolas y manufactureras que identifiquen nichos en los mercados internacionales y en la sustitución de importaciones cuando éstas vienen de los Estados Unidos o de países con los que ellos han logrado acuerdos de libre comercio - acuerdos en los que estamos excluidos por nuestra relación de 'subordinación política'.

Es importante también adoptar medidas noveles y necesarias para atender la insuficiencia de ingresos del gobierno, para cumplir sus compromisos y no arremeter, como lo está haciendo, contra la clase media trabajadora asalariada y los sectores más vulnerables del país, mediante el arrebato de derechos y beneficios y la eliminación de servicios y entidades gubernamentales que sirven a la ciudadanía.

En momentos en que evalúan en el Congreso de los Estados Unidos el imponer una tasa mínima de 15 por ciento de contribución a base del Código de Rentas Internas Federal con respecto a las ganancias de corporaciones norteamericanas ubicadas en el extranjero, lo que debe hacer el gobierno de Puerto Rico es imponer una tasa de un 10 por ciento a la repatriación de ganancias que permitiría recaudar $3,600 millones adicionales para el fisco. Hasta los Estados Unidos está adoptando la propuesta nuestra de poner a pagar justamente a estas empresas. No hacerlo sería continuar con el abuso de las exenciones tributarias sin beneficio para Puerto Rico.
Esta propuesta debe ir de la mano con una revisión integral de nuestro sistema contributivo para hacerlo uno más justo y balanceado. Esto se logra, en primer lugar, eliminando la distinción entre corporaciones exentas, es decir las que no pagan contribuciones, y las no exentas, que son las que llevan una pesada carga contributivo que impide su progreso y nuestro desarrollo económico. Además, es necesario adoptar una política pública en donde todos los actores económicos del país paguen en justicia sus obligaciones contributivas. Se debe también adoptar una política de cumplimiento que ataje la evasión contributiva, tanto de individuos en términos de sus ingresos, como de comercios que cobran el IVU pero no lo reportan a Hacienda.

No obstante, estas medidas de por sí tampoco son suficientes. Una política económica exitosa requiere confrontar las limitaciones coloniales que nos impone el Gobierno Federal. Como único la economía de Puerto Rico puede crecer es diversificando sus mercados de exportación, diversificando sus fuentes de inversión y sustituyendo importaciones.

Delinear una nueva estrategia, amparada en los poderes de la independencia, que nos permita insertarnos en la economía globalizada del presente para, no sólo abrirle paso al capital puertorriqueño, sino para ampliar las fuentes de capital y atraer empresas tanto norteamericanas como japonesas, europeas y de otras partes del mundo, mediante tratados comerciales de carácter multilateral.
Este es el curso a seguir que no aguanta moratoria.