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Calixto Negrón Aponte

Secretario de Comunicaciones del  PIP

Esta semana se le echó sal a la herida. Luego de celebrar el avance que constituyó la eliminación en el Senado de Puerto Rico de la doble compensación, al eliminar el pago de dietas, y el estipendio de automóviles, la Cámara de Representantes renovó el desprestigio de la Asamblea Legislativa con la aprobación del P. de la C. 832.
Este Proyecto, suscrito por el Presidente y la mayoría parlamentaria del PPD en la Cámara, es un insulto al país que abona, con razón, a la indignación y malestar colectivo con un poder legislativo que hace tiempo viene acumulando abusos y arbitrariedades que conspiran contra los mejores intereses del pueblo puertorriqueño.


En este ejercicio, más que legislativo, culinario, utilizando como principal ingrediente la "jaibería", la mayoría popular se ha confeccionado el mejor de los "guisos", al aprobar una propuesta de Reforma Legislativa que dispone la eliminación de las dietas, condicionado a la apertura de las compuertas de la busconería al mantenerle a los legisladores y legisladoras su salario actual y permitir que cada quien monte su kiosko y genere ingresos extra legislativos sin limites.
Ciertamente, es escandaloso y resulta un descaro el que, luego de vociferar tanto este asunto en la campaña electoral y hacernos esperar tanto, nos vengan con semejante chapucería truquera.
Ya la Portavoz del PIP en el Senado, María de Lourdes Santiago, anticipó que tan pronto la medida sea considerada en ese cuerpo la debatirá y la combatirá por ser una burla al pueblo puertorriqueño y a los reclamos de una verdadera Reforma Legislativa.
Esperamos que las vistas públicas en el Senado den paso al inicio de un proceso de introspección y análisis que le haga entender a quienes han tenido y actualmente tienen la mayoría parlamentaria, que está pasado el momento de rediseñar la rama legislativa. Que mucho más allá de los emolumentos o abusivos privilegios económicos de los que gozan nuestros legisladores y legisladoras, está el ponerle fin a la artificial e innecesaria estructura bicameral legislativa, cuya composición anti-democrática atenta contra los principios de diversidad de representación y de contrapeso efectivo al poder ejecutivo que constituyen la razón de ser de la separación de poderes. Sobre este particular ya nuestro pueblo habló contundentemente en el 2005, cuando el 83.4% del electorado votó a favor de la unicameralidad.
Para una verdadera Reforma Legislativa, hagamos valer la voluntad de nuestro pueblo. Empecemos por ahí.