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Responsabilidad contributiva

Publicado en Periódico Metro
28 de febrero 2014
Por Calixto Negrón
 

El tiro de salida para empezar la quincalla electoral lo dieron  bien temprano en esta ocasión. Ya veremos el inicio de la burda competencia entre el liderato del PPD y del PNP para ver quién engaña más con el tema contributivo. El anuncio de que el Gobierno evalúa eliminar la planilla para quienes ganen menos de $50 mil como parte de una propuesta de reforma contributiva, además de ser una politiquería e irresponsabilidad, es un engaño porque no atiende       —como no lo ha hecho ninguna de las propuestas de supuesto alivio contributivo del PPD y el PNP en el pasado— la situación económica más angustiosa, que es la de los que ganan un salario ínfimo y de los que dependen de una pensión de miseria.

 

 

Esta propuesta de reducir o eliminar el pago de contribuciones para algunos asalariados es un refrito. Hace unos años las promesas hechas por novoprogresistas y populares incluían una significativa reducción en las tasas contributivas y dejaban a los contribuyentes con ingresos de hasta $20,000 anuales, en el caso del PNP, y hasta $30,000, en el caso del PPD, sin pagar impuestos. En aquel entonces, al igual que ahora, ninguna de las propuestas identifica la fuente de repago y no se calcula cuánto dejaría de recibir el fisco. Hasta el presidente del Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Puerto Rico, Aníbal Jover Pagés, advirtió que la propuesta de eliminar las planillas para quienes ganan 50 mil dólares o menos debe ir acompañada de otros proyectos que permitan sustituir los recaudos del Gobierno.

 

También se escuchan algunas voces proponiendo a eliminación del IVU. ¿Cómo es que hasta ayer el IVU era la salvación de la crisis fiscal y ahora su eliminación es la solución a todos los problemas? Teniendo la oportunidad durante décadas de alternancia en el poder para hacer justicia a las familias trabajadoras, a los pensionados y a los sectores más empobrecidos, los líderes populares y penepés tomaron, a conciencia, las peores decisiones posibles: para los más acaudalados, los privilegios y exenciones de la última Ley de Incentivos Económicos aprobada; para el pueblo, el cobro de un IVU que ha encarecido abusivamente la vida de los ciudadanos, el dejar en la calle mediante el despido a miles de empleados públicos y condenar a la pobreza y a la desesperanza a los trabajadores en la etapa más vulnerable de sus vidas con la destrucción de su sistema de retiro.

 

En este momento que líderes populares y penepés nuevamente demuestran que son capaces de decir cualquier cosa, hay que insistir en que una verdadera discusión sobre el tema contributivo tiene que incluir a todos los sectores que durante las pasadas décadas han propuesto recomendaciones concretas sobre un tema fundamental para el futuro de nuestro país.  Ninguna discusión sobre este tema puede ser honesta y democrática si no incluye a los sindicatos, las cooperativas, los pequeños y medianos empresarios puertorriqueños, las organizaciones comunitarias, la academia, las organizaciones profesionales y todos los demás sectores que han sido ignorados por esos mismos que hoy dicen preocuparse por ellos.

 

Del interés y la capacidad de esos sectores para hacer aportaciones imprescindibles en este tema, dan fe las innumerables ponencias presentadas ante comisiones legislativas y entidades gubernamentales. Si es que de verdad, de la noche a la mañana, se interesa llevar justicia al sistema contributivo, el camino es uno solo: imponer mayor responsabilidad a las grandes empresas que tributan al 3 o 4 por ciento, mientras la clase trabajadora sigue aportando el 75 por ciento de los ingresos del Gobierno.