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Sequía

Por: Calixto Negrón Aponte
Secretario de Comunicaciones PIP
Publicado en Periódico Metro 1 de agosto 2014

Esta semana la gerencia de la AAA anunció un plan de racionamiento, que entrará en vigor a partir del 6 de agosto, para los abonados que se sirven de la represa Carraízo y el lago La Plata. Luego de meses de una intensa sequía, al fin el gobierno actuó, aunque una vez más bajo el principio de "tarde pero seguro". Resulta inexplicable que un país con las características climatológicas de Puerto Rico, que ha pasado anteriormente por este tipo de situación, y que año tras año se enfrenta potencialmente a sufrir la misma historia, nunca esté listo o actúe improvisadamente.

 

La determinación de seguir posponiendo el racionamiento hasta el 6 de agosto, en lugar de iniciarlo por etapas antes o al momento en que se hace el anuncio, lo que hará es intensificar las vicisitudes, traumas y martirios que sufrirán los ciudadanos, particularmente los de toda el área metropolitana de San Juan, cuando dejen de contar con el agua. A pesar de las advertencias de expertos del país en la materia, los directivos de la AAA apostaron a la espera de una solución externa. Esa ha sido la mala costumbre de gobiernos populares y penepés siempre: la solución tiene que venir de afuera. Cuando a mediado de los años 70' el mal llamado "modelo puertorriqueño de desarrollo" comenzó a colapsar la estrategia institucional fue acentuar aún más la dependencia mediante la extensión a Puerto Rico del Programa de Cupones de Alimento y la aprobación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos como mecanismo para subsidiar la producción. Ahora, con este problema de la sequía, albergaron la esperanza en una predicción meteorológica de algún temporal que nos llegara de África.

Pero si se diera el milagro del diluvio universal que tanto imploran muchos, causa igual indignación el saber que a las pocas horas tendríamos que echar a pérdida toneladas de agua ante la obligación de abrir las compuertas de los embalses y represas que no dan abasto por la acumulación de sedimentos. ¿Desde cuándo estamos escuchando sobre la urgencia y necesidad de dragarlos? ¡Y nada!

Por no hablar del flagrante Secretario de Educación, quien admite, a tres días del inicio escolar, que ahora es que verificarán si las escuelas cuentan con cisternas o no.

Si de algo debe servirnos esta situación es para entender que el racionamiento se debe, no a la sequía por falta de lluvia, sino a la escasez de buen juicio y eficiencia en los pasados 40 años bajo gobiernos del PNP y el PPD. Aunque, como dije, todos los que han estado en el poder esperan soluciones desde afuera, también han actuado con aire insularista, haciendo caso omiso a asuntos serios como el cambio climático y, sobre todo, el fenómeno del calentamiento global que afectan a todo el planeta y muy particularmente a las islas localizadas en el trópico. Se prevén cambios como el aumento en el nivel del mar, el aumento en la intensidad y tal vez la frecuencia de los huracanes, períodos de sequía seguidos de inundaciones, aumento en la temperatura, mortandad de corales, cambios en la salinidad del agua entre otros.

En el caso particular de Puerto Rico, ya estamos siendo visiblemente impactados por la subida en el nivel del mar, el aumento en la temperatura anual promedio, la disminución en la precipitación pluvial anual promedio y las rápidas variaciones entre sequía e inundación.

Ni los rojos ni los azules han considerado seriamente el cambio climático; más bien ambos partidos irresponsablemente fomentan políticas públicas que nos tornan cada vez más vulnerables y estamos hoy pagando las consecuencias.