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¡Gracias, Oscar!

Publicado en Periódico Metro 

29 noviembre 2013

Si hay algo por lo que debemos dar gracias, es por la exitosa marcha "A caminar por Oscar", celebrada el pasado sábado, 23 de noviembre.

Nuestra felicitación y agradecimiento al Comité de Derechos Humanos y al Comité 32 x Oscar, organizadores del evento, por lograr que el país se desbordara en un monumental acto de solidaridad, amor y respeto. Miles de puertorriqueños y puertorriqueñas de todas las ideologías, de todo el espectro político, de organizaciones cívicas y sindicales, deportistas y artistas, todos unidos caminaron hacia una misma meta: el esfuerzo de solicitar al Gobierno de Estados Unidos la liberación de Oscar López Rivera, preso durante 32 años, siendo el prisionero político que continúa cumpliendo la pena de cárcel más extensa, sobrepasando al premio nobel de la paz y expresidente de Sudáfrica Nelson Mandela.

 

Oscar López, quien está acusado por el delito de sedición —que solamente ha sido invocado dos veces en el último medio siglo— ha enfrentado durante estos 32 años condiciones terribles de encarcelamiento, incluyendo 12 años de confinamiento solitario en una celda que apenas mide 7 x 4.

El encierro de Oscar ya no sirve propósito ninguno, como no sea el materializar el abuso, la injusticia y la vocación de prepotencia de Estados Unidos. Ya todos saben, incluso los que no comparten su ideal, que el único delito cometido por Oscar es el mantenerse firme y constante en su lucha para que en este país mandemos los puertorriqueños y logremos nuestra independencia.

Yo espero que la participación masiva en la marcha del pasado fin de semana sirva de estímulo para continuar con más fuerza el reclamo de liberación inmediata de Oscar.

La pena desproporcionada a la que ha sido sometido, que es violatoria de los más fundamentales derechos humanos por no tener razón de ser, más que justifican su liberación.

Al consenso forjado en Puerto Rico por la libertad de Oscar, se han sumado además entidades a nivel internacional. Su martirio penitenciario es condenado por respetadas instituciones y personalidades a lo largo y ancho del planeta por ser un abuso y un atropello nada menos que salvaje, que no tiene otra explicación que no sea la política de represión antiindependentista que aún prevalece en el Gobierno de Estados Unidos.

Oscar López Rivera, luego de 32 años preso, nunca ha pedido un solo privilegio para sí, al contrario renunció a salir en libertad hasta tanto no saliera el último de sus compañeros de lucha. Su constancia y firmeza han servido no solo a la causa de la libertad, sino, sobre todo, a la causa de la dignidad de todos los puertorriqueños. Por eso, le debemos agradecimiento eterno.