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Por Calixto Negrón
Publicado en Periódico Metro 
13 diciembre 2013

La casa acreditadora Moody's acaba de enviar otro ultimátum al gobierno de Puerto Rico: si no hay desarrollo económico continuarán degradando el valor de nuestros bonos. Nuevamente, el Banco Gubernamental de Fomento acaba de anunciar, por décimo mes consecutivo, que el Índice de Actividad Económica de Puerto Rico se redujo en comparación con el año pasado. Se plantea otra vez el fantasma de la reducción en los gastos del gobierno.

 

Concurrentemente con esta decisión sobre los bonos de Puerto Rico se han estado haciendo unas transferencias de fondos desde algunas corporaciones públicas hacia el gobierno central, que son preocupantes. Concretamente, el Banco Gubernamental de Fomento se propone tomar prestado, tanto del Fondo del Seguro del Estado como de la ACAA. Se trata de una vieja y mala práctica que menoscaba los activos de las corporaciones públicas para cubrir insuficiencias en el gobierno central.

Además, se han transferido fondos de depósitos en bancos comerciales que tienen distintas agencias públicas hacia el Banco Gubernamental de Fomento. Evidentemente, todas estas trasferencias de fondos obedecen a la incapacidad que tiene el gobierno en estos momentos de sufragar sus gastos con emisión de bonos, como lo había estado haciendo hasta hace poco.
Pero esta jeringonza contable y financiera languidece ante otra degradación más preocupante, la social: Puerto Rico es uno de los países en los que más personas mueren asesinadas por kilómetro cuadrado, sin haber una guerra civil; encabezamos la lista de países con los índices más altos de alcoholismo, drogadicción, deserción escolar, suicidios y problemas mentales, entre otros. Ambas degradaciones, la financiera y la social son el resultado de un modelo económico y político colonial que no da para más y que ha creado una espiral de caída que deja chiquito al tango "Cuesta Abajo" de Gardel. Aunque en Puerto Rico es más pertinente el título, "Jalda Abajo".

¿Qué hacer ante esta situación? Urge tomar medidas que estimulen el desarrollo económico y reduzcan el desempleo, lo que ampliaría la base fiscal. Para lograrlo el gobierno tiene que ser más efectivo en la utilización del Banco de Desarrollo Económico y la Compañía de Fomento Industrial creando nuevas empresas agrícolas y manufactureras que identifiquen nichos en los mercados internacionales y en la sustitución de importaciones cuando éstas vienen de los Estados Unidos o de países con los que ellos han logrado acuerdos de libre comercio – acuerdos en los que estamos excluidos por nuestra relación de 'subordinación política'.

No obstante, una política exitosa en la dirección antes señalada requiere confrontar, repito, las limitaciones coloniales que nos impone el Gobierno Federal. Como único la economía de Puerto Rico puede crecer es diversificando sus mercados de exportación, diversificando sus fuentes de inversión y sustituyendo importaciones.

Por último, es hora de que nos demos a respetar ante las casas acreditadoras, que gritan y amenazan como si ellas no tuvieran vela en este entierro. La mayoría de ellas son culpables de la crisis financiera en Puerto Rico. Además, se requiere confrontar al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y al Sistema de la Reserva Federal, y aclararles de que si no orientamos nuestro desarrollo económico en la dirección antes señalada, la deuda en manos de inversionistas norteamericanos corre el riesgo de convertirse en impagable o de que su precio sea una crisis social de enormes proporciones en Puerto Rico.