Nosotros todos

Nosotros todos

Fernando Martín García
Presidente Ejecutivo del PIP
31 de agosto de 2001

Rubén Berríos Martínez AYER, LUEGO de cumplir cuatro meses de prisión, Rubén Berríos pronunció un importante discurso frente a la multitud que lo aguardaba entusiasta frente a la cárcel federal en Guaynabo.

Luego de reiterar que habría de dedicar sus esfuerzos al tema del status político y al caso de Vieques -tanto en Puerto Rico como internacionalmente- dejando así el manejo de los asuntos partidarios de día en día en manos del resto de la dirección del Partido, Rubén aludió al nuevo contexto en que se encuentra nuestro país. Insistió en que ya no sólo era cierto que el marco internacional en que nos encontrábamos -luego de la guerra fría y en pleno proceso de globalización- imponía un escenario para nuestro desarrollo político y económico, sino que nuestra realidad como pueblo -después de la vivencia colectiva con respecto a Vieques- habría experimentado también una profunda transformación.

Señalaba Rubén que era cada día mayor el consenso en Puerto Rico sobre nuestros dos problemas fundamentales. En primer lugar, la grave crisis económica y social que sufre el país como consecuencia del fracaso del modelo económico tradicional basado en la dependencia y constreñido por la falta de herramientas económicas adecuadas para impulsar un desarrollo sostenido y redistributivo.

Y en segundo lugar -aunque aún más fundamental en el orden causal- la necesidad urgente de superar las limitaciones a nuestro desarrollo democrático que hoy impiden nuestro pleno gobierno propio.

Con respecto a estos dos problemas fundamentales coinciden cada vez más los puertorriqueños tanto estadistas como estadolibristas e independentistas. ¿Cómo lograr, se preguntaba Rubén en su discurso, que este consenso emergente pueda tomar cuerpo y forma en una iniciativa colectiva que nos permita a "nosotros todos" enfrentar estos retos tan interrelacionados el uno con el otro?

Rubén explicó que tanto para atender el problema de falta de soberanía -es decir, de democracia política- como el de falta de desarrollo económico adecuado -es decir, de democracia social- era necesario repetir en el país la experiencia de Vieques.

Vieques ha mostrado la capacidad del país para unirnos por encima de diferencias partidistas e ideológicas en aras de un gran denominador común. El secreto del éxito en el caso de Vieques, decía Rubén, es que "nosotros todos" hemos podido empujar en la misma dirección "sin dejar de ser lo que cada uno es".

De la misma manera de que en Vieques la Marina no tendrá otra alternativa que cesar sus maniobras y permitirle a los viequenses vivir en paz, con respecto a nuestro futuro como pueblo "los Estados Unidos harán lo que nosotros hagamos que hagan", subrayó Rubén.

Explicó entonces como la iniciativa de una Asamblea Constituyente o Convención Constitucional sobre el status de Puerto Rico puede ser la estructura idónea para articular y proyectar ese común anhelo de superación de las actuales limitaciones coloniales que no sólo lastran nuestro desarrollo democrático sino también nuestro desarrollo económico y social. La Constituyente no sólo viabiliza un mecanismo de deliberación y de acción colectiva que nos permite empujar -como en el caso de Vieques- en la misma dirección, sino que nos permite -como también ha sido el caso en Vieques- a todos, a nosotros todos, participar plenamente en toda nuestra diversidad ideológica.

Anunció Rubén que comenzaría una jornada de reuniones y encuentros con puertorriqueños de todas las ideologías -comenzando con los que han enfrentado a la Marina en Vieques- en busca de acuerdos y entendidos que hagan posible poner en marcha un nuevo proyecto común de nuestro pueblo basado en los consensos que la lucha de Vieques ha sacado a flote.

Recalcó ayer en su discurso que "estoy más firme que nunca en mis convicciones y más flexible que nunca en mis estrategias".

VI A Rubén ayer fuerte, aplomado, y entusiasta. Sólo identifiqué un dejo de tristeza cuando hizo referencia a los compañeros que quedaban atrás en la cárcel: a los seis compañeros del PIP que ya llevan cuatro semanas encerrados sin que se les señale juicio, al reverendo Wilfredo Estrada, al alcalde de Vieques, Dámaso Serrano, Héctor Olivieri y a los demás valientes patriotas que ahora nos representan en la cárcel a "nosotros todos" como lo hicieron también Rubén y Samuel Soto por tantos meses.

¡Bienvenidos!