La Gobernadora claudica

La Gobernadora claudica

Por Senador Fernando Martín García
Presidente Ejecutivo del PIP
28 de septiembre se 2001

TODO APUNTA a la inminente aprobación en el Congreso de legislación que dejará a la discreción del Gobierno de los Estados Unidos la fecha de la salida de la Marina de Vieques. Esta legislación, además, conservará intacta las disposiciones que aseguran que las 14 mil cuerdas que la Marina hoy ocupa en el lado este de Vieques permanecerán indefinidamente -como una reserva estratégica militar- en manos del Gobierno de los Estados Unidos. Es decir, que aun si cesaran las maniobras, a los viequenses no les tocará ni una sola pulgada de los terrenos que hoy posee la Marina.

Lo increíble de este desarrollo en el Congreso no es que la Marina se salga con la suya valiéndose de las ansiedades y temores generados por el ataque terrorista para revivir -sin fundamento alguno- el desacreditado argumento de que Vieques es indispensable para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Lo increíble es que este proceso se haya dado con el consentimiento explícito y la complicidad activa del gobierno de Sila María Calderón. Ayer se confirmó públicamenteque el comisionado residente Aníbal Acevedo Vilá había endosado -evidentemente a nombre de la Gobernadora de Puerto Rico- una propuesta de enmienda en el Senado federal que autorizaría al Presidente a posponer la salida de la Marina más allá del año 2003.

Luego de haber denunciado -con toda razón- al anterior gobierno por haber traicionado la causa de Vieques cuando Rosselló decía que las directrices presidenciales eran "el menor de dos males" y que eran "lo mejor que se podía conseguir", hoy la gobernadora Calderón utiliza el mismo argumento entreguista de su predecesor para aceptar sumisamente una decisión aún peor que la mala decisión que antes rechazaba.

¿Dónde está la protesta airada de la Gobernadora? Dónde está la denuncia a la inmoral manipulación por parte de la Marina de las miles de muertes en Nueva York para justificar perpetuar sus abusos en Vieques? ¿Dónde está la indignación de la Gobernadora ante lo que constituye otro incumplimiento más de las promesas del Gobierno de Estados Unidos con respecto a Vieques?

A nadie debe extrañar que el Gobierno de Estados Unidos -quien había aceptado sacar a la Marina de Vieques a regañadientes y sólo por la enorme presión política que generó la presencia de los desobedientes civiles en las playas de la zona de tiro- quiera ahora aprovechar la confusión y la histeria de la actual crisis para extricarse de su compromiso y tratar de prolongar su presencia en Vieques.

Lo que es imperdonable, sin embargo, es que el gobierno de Puerto Rico no denuncie este fraude y este atropello contra la voluntad de los puertorriqueños, y en particular contra la voluntad abrumadoramente expresada por los viequenses en el referéndum del 29 de julio.

Como señalaba Víctor García San Inocencio en días recientes, uno no podrá quizás impedir, en un momento dado, ser víctima de un secuestro, pero no tiene por qué ofrecerle al secuestrador el dinero para la gasolina y el peaje o convertirse en el encubridor del crimen del cual uno es víctima. Aunque no hubiera obtenido ni un solo voto lo menos que debió haber hecho la Gobernadora, a través de su Comisionado Residente, era radicar un proyecto de ley en el Congreso demandando que se respetara la voluntad de los viequenses -y la supuesta política pública del Gobierno del ELA- exigiendo el cese inmediato y permanente de las maniobras militares y la devolución y saneamiento de los terrenos ocupados por la Marina. Tal acción no solo habría salvado el honor del gobierno de la señora Calderón sino que habría dramatizado ante la opinión pública el atropello contra los viequenses y contra nuestro derecho a la autodeterminación. Habría también enviado el mensaje inequívoco de que el Gobierno de Puerto Rico no cejaría en el compromiso de sacar a la Marina de Vieques.

El que el Gobierno de Puerto Rico se piense impotente para derrotar las pretensiones de la Marina no puede ser argumento para la colaboración vergonzosa y la claudicación abyecta. Si el Congreso insiste en violentar nuestro derecho a la paz que sea frente a nuestra más firme oposición y nuestra más recia denuncia. Lo otro es quitarle al presidente Bush todo incentivo para acatar nuestra voluntad y estimularlo a que nos siga faltando al respeto.

ES EVIDENTE que no ha sido solo la Marina quien ha visto en esta crisis la oportunidad de liberarse de sus compromisos con respecto a Vieques; ha sido también -dejando en la estacada a los viequenses y en violación a la palabra empeñada que le dio el triunfo en las elecciones- la gobernadora Sila María Calderón.