Ojo a los reaccionarios

Ojo a los reaccionarios

Por Fernando Martín
Presidente Ejecutivo
Partido Independentista Puertorriqueño
1 de marzo de 2002

Sen. Fernando MartínDesde hace décadas el Partido Independentista Puertorriqueño ha favorecido el principio del financiamiento público de las campañas políticas por dos razones fundamentales. La primera, porque es la única forma de impedir que los "inversionistas"privados y los intereses especiales influencien indebidamente a los gobiernos (incluyendo alcaldes y legisladores) cuya elección han financiado. Las contribuciones privadas de los grandes intereses han servido en el pasado para comprar tanto privilegios económicos como impunidad jurídica. Han sido la leña que ha alimentado las fogatas de la corrupción.

La segunda razón que ha motivado al PIP, y a otros, a insistir en el financiamiento público de las campañas es la necesidad de garantizarle al electorado igual oportunidad de escuchar los mensajes y las propuestas de los distintos candidatos que compiten en una elección por el favor del pueblo. Se trata, ni más ni menos, del principio de la igualdad de oportunidades de acceso a los medios de comunicación y a los demás recursos necesario para una campaña efectiva.

El proyecto de ley propuesto por la Gobernadora titulado "Ley de Dinero Limpio para las Campañas Políticas" constituye un paso radical e importante en la dirección correcta. El proyecto propone proveer financiamiento público a todos los candidatos a puestos electivos y a los partidos políticos siempre que éstos renuncien a recaudar fondos privados y se comprometan a limitar sus gastos de campaña a los dineros que la ley le provee a cada candidato, incluyendo a los candidatos primaristas, de haberlos. En el caso de los partidos se les asignaría, como viene haciéndose hace décadas, una cantidad anual para sus gastos de administración pero estos fondos no podrán utilizarse para gastos de campaña. El grueso (80%) de los 12 a 15 millones de dólares al año que se estima costará implementar esta propuesta irá directamente a los candidatos ¾quienes serán responsables por su gasto y administración conforme a la ley. Los partidos a su vez también tendrán que renunciar a recibir contribuciones privadas para solventar sus gastos de operación.

El PIP está comprometido a lograr enmiendas a este proyecto de ley para fortalecer sus propósitos y el logro de sus objetivos. La enmienda principal tiene que ser la eliminación de los llamados Comités de Acción Política puesto que aunque el proyecto los restringe y los regula mientras estos pueden convertirse en el caballo de Troya a través del cual volverían a hacer su entrada los "inversionistas políticos".

La reacción inicial del país al financiamiento público ha sido positiva y entusiasta particularmente en un momento donde la opinión pública está indignada y escandalizada por las revelaciones de corrupción de la cual todos hemos sido testigos.

Quiero advertir sin embargo que las diversas fuerzas del oscurantismo reaccionario que tienen mucho que perder con estas reformas se prestan para dar una batalla feroz contra el financiamiento público.

Hay tres fuerzas principales que se opondrán a este proyecto de ley. En primer lugar, obviamente, están los grandes intereses que se beneficiaban del actual sistema y que perderían su influencia indebida si los gobiernos y los funcionarios electos no le debieran sus posiciones. En segundo lugar, están muchos incumbentes populares y penepés en la legislatura y las alcaldías que temen perder las ventajas que tienen como incumbentes para recaudar fondos frente a sus adversarios que están fuera del poder. En tercer lugar, se opondrán los anti-independentistas (y en particular los anti-pipiolos) que no pueden consolarse a contemplar la idea de que a los candidatos del PIP se le trate en igualdad de condiciones con los de los otros partidos. Ya hemos escuchado a un Representante del PPD en la Cámara expresarse escandalizado de que a los independentistas se le reconozcan los mismos derechos que a los otros puertorriqueños.

A estos tres jinetes del Apocalípsis se le suman ¾aunque por motivaciones ajenas a la corrupción o al discrimen¾ algunos puertorriqueños (muchos de ellos de buena fe) que son adversarios del proceso político electoral del cual se encuentran voluntaria o involuntariamente exiliados y al cual naturalmente no querrían ver fortalecido.

La realidad es que ha llegado el momento en que "o nos hacemos rolos o nos hacemos papelitos". Si todos reconocemos que una de las raíces fundamentales de la corrupción pública está en el sistema de financiamiento privado de las campañas, no hay otra alternativa viable para eliminar esa raíz que una dosis radical y efectiva de financiamiento público.

Les recuerdo que el costo estimado de esta reforma apenas llega a los treinta y cinco centavos mensuales por cada puertorriqueño, y que podría pagarse completamente con lo que nos economizaríamos si se aprueba la propuesta del PIP de que se extienda la veda electoral a los anuncios de propaganda del gobierno durante los años no electorales.

Advierto otra vez al país a que esté atento a los lobos disfrazados de cordero que esgrimirán toda su demagogia y sus artimañas para conservar el sistema que le ha permitido tanto a los Empresarios de Rosselló como, otrora, al Club de los Seiscientos del PPD tener a los gobiernos de Puerto Rico a su servicio.

Felicito a la Gobernadora por unirse a este reclamo histórico del PIP y la exhorto a que apoye las enmiendas que habremos de proponer para lograr plenamente los objetivos de limpieza e igualdad que animan el financiamiento público de las campañas.