Camarón que se duerme Por Sen. Fernando Martín Presidente Ejecutivo Partido Independentista Puertorriqueño 15 de marzo de 2002 Sen. Fernando MartínAunque el Gobierno de Puerto Rico no ha recibido aun notificación oficial sobre cuando la Marina llevará a

Camarón que se duerme

Por Sen. Fernando Martín
Presidente Ejecutivo
Partido Independentista Puertorriqueño
15 de marzo de 2002


Aunque el Gobierno de Puerto Rico no ha recibido aun notificación oficial sobre cuando la Marina llevará a cabo sus próximas prácticas de bombardeo en Vieques ya la prensa del país ha informado que éstas comenzarán el día cuatro o cinco de abril, una vez concluida la Semana Santa.

Es por lo tanto fundamental que las organizaciones cívicas, religiosas, laborales, y políticas -como lo han hecho ya el Partido Independentista y otros- reiteren su convicción sobre la indispensabilidad de la desobediencia civil pacífica como método para combatir el uso de Vieques para maniobras militares y para dramatizar la oposición mayoritaria de nuestro pueblo a dichas maniobras.

Tal reiteración cumple un doble propósito. En primer lugar, en la medida que el gobierno de los Estados Unidos anticipe que las maniobras provocarán la reanudación de acciones de desobediencia civil -con el consiguiente efecto publicitario adverso para la Marina y la administración de Bush- ello podría llevarlo a cancelar las maniobras como tuvieron que hacer en noviembre y enero pasado. En segundo lugar, si a pesar de que anticiparan problemas la Marina persistiera en llevar a cabo sus prácticas, las acciones de desobediencia civil pacífica serían un poderoso recordatorio, no sólo de que la combatividad de nuestro pueblo conserva intacta su vitalidad y su indignación, sino de que no habrá "normalidad" ni "tranquilidad" -ni en Vieques ni en Puerto Rico- hasta que la marina cese para siempre sus abusos en Vieques.

No le quepa duda a nadie que luego del 11 de septiembre y del colapso de la exigencia del "cese inmediato y permanente" por parte de la Gobernadora -al igual que de la vaga promesa del Presidente Bush de que la Marina habrá de irse el año que viene- muchos en la Marina ven las próximas maniobras como una oportunidad para medir la intensidad de sus opositores en Puerto Rico.

Si la respuesta del pueblo a las próximas maniobras es débil y si las organizaciones que han estado en la vanguardia de la lucha y de la desobediencia civil se amilanan el mensaje que recibirá la Marina es que la resistencia se ha desmovilizado. Concluirán que lo peor ha pasado ya y que ha llegado el momento de descartar toda posibilidad de irse de Vieques.

Debe recordarse que el Comité de Análisis Naval tiene pautado revelar próximamente sus conclusiones y recomendaciones sobre la viabilidad de lugares alternos a Vieques para las maniobras de entrenamiento de la Flota del Atlántico. La respuesta de nuestro pueblo a estas próximas maniobras -a través de sus organizaciones cívicas y políticas- será sin duda un elemento clave a considerarse en esa evaluación que aun está en curso.

Se trata, por lo tanto, de un momento crucial, y potencialmente determinante, en la lucha por sacar a la Marina de Vieques. No puede olvidarse que si hemos avanzado tanto en esa lucha es por la consistencia y la persistencia de la desobediencia civil pacífica y por el apoyo masivo que esas acciones han tenido en nuestro pueblo aun frente a la claudicación tanto de Rosselló entonces como de la Gobernadora ahora.

Cualquier debilitamiento de la resistencia de nuestro pueblo puede envalentonar a la Marina y darle un segundo aire a los elementos más reaccionarios en el gobierno de los Estados Unidos que tenían -y tienen hasta hoy- perdida su batalla por que la Marina permanezca en Vieques indefinidamente.

Ya la Gobernadora le informó al Presidente Bush que todo estaba tranquilo en Vieques y que los puertorriqueños aguardaban con docilidad y resignación que el Presidente al menos cumpliera su "compromiso" de sacar la Marina de Vieques el año próximo. Ni siquiera aprovechó el momento para exigirle que no lanzaran -hasta que llegara ese momento- ni una bomba más sobre esa desdichada isla.

Frente a esas manifestaciones de pusilanimidad oficialista le corresponde al pueblo hablar y actuar con la elocuencia que el momento requiere. Caer presa de la inmovilidad, la desidia, y la falsa ilusión del triunfo, es poner en peligro todo lo que se ha logrado con tanto dolor y sacrificio viequense y con tanta solidaridad