En el umbral del futuro

En el umbral del futuro

Por Fernando Martín
Presidente Ejecutivo
Partido Independentista Puertorriqueño
2 de agosto de 2002

LA CONMEMORACION del cincuentenario del Estado Libre Asociado (ELA) ha estimulado- una vez más- el debate entre líderes y personalidades dentro del Partido Popular sobre el futuro del ELA. En días recientes Rafael Hernández Colón, José Trías Monge y William Miranda Marín- entre otros- han comentado sobre el tema.

Se trata de un debate necesario y oportuno no solo porque el asunto lo reclama a gritos sino porque en la medida que el país se encamina a retomar la discusión sobre el status político el gobierno y el Partido Popular Democrático (PPD) se verán obligados a precisar sus reclamos de cambio político más allá de las generalidades y ambigüedades que caracterizan su discurso tradicional.

Imaginemos que se convoque el año que viene una Asamblea Constitucional sobre Status y que los proponentes de un ELA "culminado" obtengan la mayoría absoluta de delegados a dicha Asamblea. En ese momento, y luego de la deliberación y los trabajos preparatorios correspondientes, esa mayoría tendrá que plantearle a Estados Unidos su propuesta para estructurar la relación futura entre Puerto Rico y los Estados Unidos con el propósito de obtener la aprobación del Congreso a dicha propuesta para luego conseguir la ratificación por parte del pueblo de Puerto Rico de lo finalmente acordado.

No cabe duda de que el corazón de ese debate será el tema de la soberanía. En la medida en que la propuesta del PPD sea una que requiera que el Congreso renuncie a su soberanía sobre Puerto Rico será una propuesta descolonizadora y estoy seguro que así lo reconocerá el independentismo. Una cosa es que el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), por ejemplo, no sea un proponente de la libre asociación porque nosotros no creemos que Puerto Rico deba delegar poder alguno al Congreso y otra cosa sería negar que una auténtica libre asociación sea una opción descolonizadora reconocida por el derecho internacional. De Puerto Rico lograr una auténtica libre asociación el PIP continuaría, naturalmente, luchando por la plena independencia tratando de persuadir a nuestro pueblo de que revocara cualquier delegación de poderes que se le hubiese hecho a los Estados Unidos en un Tratado de Libre Asociación.

De lo que no puede caber la más mínima duda, sin embargo, es de que los delegados del PIP a una Asamblea Constitucional sobre Status no solamente comparecerían allí en defensa de la Independencia sino que serían tenaces opositores de cualquier intento por parte de una mayoría estadolibrista de limitar los cambios al ELA a meras reformas cosméticas que dejaran inalterada la esencia de la relación colonial existente. Se acerca pues la hora de la verdad. Si fueran los favorecedores de la anexión los que obtienen la mayoría de los delegados tendrían que enfrentar al Congreso con una propuesta de estadidad que seguramente el Congreso no habrá de acoger y que obligará entonces al movimiento estadista a tomar decisiones trascendentales ante esa realidad. Si fueran los estadolibristas los triunfadores tendrán que decidirse, al final del camino, si se resignan a la continuación del coloniaje o si aprovechan la coyuntura histórica para dar el salto a la soberanía y a la plena personalidad jurídica internacional. Si no obtienen mayoría absoluta los anexionistas ni los estadolibristas entonces seremos los independentistas el fiel de la balanza.

Ante un momento histórico tan decisivo no es de extrañarse que tanto los anexionistas que le temen al rechazo por parte de los Estados Unidos, como los estadolibristas que le temen encararse al problema fundamental de la soberanía, intenten utilizar toda suerte de excusas y pretextos para evitar que el país se dirija al ejercicio de su derecho a la libre determinanción a través de una Asamblea Constitucional de Status.

A los promoventes del inmovilismo, tanto anexionistas como estadolibristas, hay que denunciarlos ante el país como lo que son: los enemigos del cambio para quienes las ideologías son solo consignas para reestructurar el gobierno colonial. Pronto sabremos quien es quien.