Silencio en la Fortaleza

Silencio en la Fortaleza

Por Fernando Martín
Presidente Ejecutivo
Partido Independentista Puertorriqueño
30 de agosto de 2002

La Marina de los Estados Unidos ha notificado al gobierno de Puerto Rico de su intención de llevar a cabo ejercicios militares y bombardeos en Vieques durante tres semanas a partir del próximo martes, 3 de septiembre. La reacción oficial de la gobernadora a este anuncio de que la Marina abusará una vez más de la población de Vieques y que desacatará la voluntad de paz exigida por nuestro pueblo y nuestro gobierno ha sido manifestar que la reanudación del bombardeo la entristece.

Admito que no esperaba menos de la gobernadora pero confieso que sí esperaba más.

La batalla por sacar la Marina de Vieques es una que requiere ejercer sobre el Presidente de los Estados Unidos la mayor cantidad de presión política, de tal manera que el costo de no acceder al reclamo legítimo de los puertorriqueños sea mayor que el costo de acceder a lo que ya sabemos son los caprichos institucionales de la Marina.

Esta presión debe ejercerse desde Puerto Rico, desde dentro de los Estados Unidos mismos, y desde la comunidad internacional; y debe ejercerse en el momento donde su efectividad sea mayor.

Estando hoy a apenas dos meses de las elecciones congresionales y estatales del próximo noviembre en los Estados Unidos, la vulnerabilidad política del Presidente Bush y de los candidatos republicanos en dichas elecciones esta entrando en su momento más sensitivo. Esto significa que es precisamente en las próximas semanas cuando existen mayores oportunidades de que el Presidente Bush, asediado por la presión generada por los que denuncian la presencia de la Marina en Vieques, se vea obligado a formalizar su "promesa" de ordenar el cese permanente de los ejercicios militares en Vieques a partir de mayo del año próximo. Ello es así puesto que es de cara a la competencia por el favor del voto puertorriqueño e hispano en las elecciones de noviembre que el Presidente Bush (y su hermano Jeb en la Florida, y Patakis en Nueva York) tendría incentivos para identificar a su partido como el que le puso fin a los bombardeos en Vieques.

Siendo esta la situación resulta incomprensible y altamente contraproducente el silencio en la Fortaleza. Ante la noticia de la reanudación de las prácticas la gobernadora se limita a expresar su tristeza. En su discurso inaugural ante la Conferencia Internacional de Paz en la Paz la gobernadora se asegura que durante toda su alocución la palabra Vieques no cruce sus labios. Como si lo anterior no constituyera prueba suficiente de una actitud de brazos caídos en lo que a Vieques se refiere, tanto en el ámbito local como en el internacional, hay que añadir la insistencia de la gobernadora en no hacerle una exigencia formal al Presidente Bush de que formalice por escrito o por Orden Ejecutiva su "compromiso" de cesar las maniobras a partir de mayo próximo.

Es importante recordar que este silencio de la Fortaleza no sólamente significa que el Presidente Bush no sentirá la presión política que le generaría una actitud de mayor agresividad por parte de la gobernadora, sino que tiene también el efecto de comunicar la percepción contraria: que el tema de Vieques ya no es prioridad para el Gobierno de Puerto Rico y que por lo tanto la permanencia de la Marina en Vieques podría ser objeto de negociación a cambio de otras concesiones por parte del gobierno de Bush sobre asuntos que sí son prioritarios para la administración de Sila Calderón.

De cuando en vez algún funcionario allegado a la gobernadora hace declaraciones en que se implica vagamente que la señora Calderón está llevando a cabo intensas gestiones a favor de Vieques, pero en privado. No sabemos cuan cierto esto pueda ser pero lo que es obvio es que cualquier gestión que no va acompañada de una exigencia pública airada y elocuente será tanto más débil e ineficaz precisamente porque su secretividad es indicio de inseguridad sobre los resultados y de un deseo de distanciarse del clamor popular en anticipo de un cambio de posición.

Ese fue el caso del gobierno de Rosselló que llegó el momento en que se tornó hermético sobre el estado de sus negociaciones con la Marina y la Casa Blanca insistiendo en que no podía divulgarse el contenido de sus conversaciones con Washington. Lo próximo que nos enteramos fue que el gobierno de Rosselló habrá abandonado su reclamo del ceso inmediato y permanente a cambio de una larga e incierta transición.

Una vez más la semana próxima entrarán desobedientes civiles a los terrenos restringidos en Vieques a sacar la cara por Puerto Rico y a dar testimonio de que la causa de la paz de Vieques es tan importante que justifica pagarla con la cárcel y el sacrificio. Allí estarán, como siempre, en primera fila, militantes del Partido Independentista cumpliendo con su obligación al igual que otros puertorriqueños que ponen la palabra y la acción el mismo sitio.

En estas circunstancias el silencio de la Fortaleza es imperdonable...y ominoso.