Sin Independentismo no hay Independencia

“Llueve sobre nuestro pueblo una doctrina pesimista que lo

desmoraliza y acobarda y que debemos atajar en todo momento”

Don Pedro Albizu Campos

         

La más reciente perversión del colonialismo acaba de hacer su aparición en la política puertorriqueña.

Ahora resulta que la culpa de que no adelante la independencia la tienen los independentistas. A pesar de que hemos tenido como adversario a los intereses y el poder del imperio, a pesar de la dependencia, la persecución y el colaboracionismo local, el adelanto de nuestra lucha, es fundamentalmente según esta nueva tesis, cuestión de mercadeo y publicidad.

De ahí que lo primero sea cambiar el empaque. Dicen que hay que impulsar la soberanía, no la independencia. Pero ni son tontos los puertorriqueños, ni los independentistas pretendemos engañarlos.

Que en esa aventura llamada Movimiento Unión Soberanista se embarquen algunos populares decepcionados no debe extrañar.

Que lo hagan personas que provienen del independentismo, constituye un retroceso y un intento transparente por evitar el fortalecimiento electoral del partido de la independencia. Algunos se llamaban melones; ahora soberanistas. Otros, otrora dirigentes del PIP, llevan décadas en una insidiosa y obsesiva faena de resentimiento contra nuestro partido.

Los directivos del MUS, pretenden descalificar y equiparar al PIP con los otros partidos. Pero, saben quienes son responsables del desastre actual y que el PIP no es uno de ellos. Conocen nuestra pulcritud en el uso de fondos públicos. Saben de nuestra lucha insobornable por la justicia social y los derechos del país, en Culebra, en Vieques y en defensa de los derechos humanos, obreros, estudiantiles y ambientales. Saben que como partido de liberación nacional hemos pagado un elevado precio electoral por mantenernos firmes en el ideal. A la mezquindad añaden la injusticia de impugnar como iguales a los que no lo son.

En similar conducta incurren cuando se precian de que no van a recibir el Fondo Electoral. Por supuesto, coordinados por un millonario y subvencionados por varios empresarios no lo necesitan. Pretenden desechar uno de los logros del independentismo: el reconocimiento constitucional de una mínima igualdad económica electoral lograda hace décadas por el PSP. Dejar el financiamiento electoral en manos privadas es dejar al país a merced irrestricta del inversionismo político.

Más aún declaran sin ruborizarse que van tras el millón de electores no inscritos, conscientes de que la inmensa mayoría ni ha votado ni votará. Fantasean respecto al voto de populares que simpatizan con la soberanía a pesar que los líderes de esa tendencia han anunciado que permanecerán en su partido.

Pero hay más. El MUS se dirige inexorablemente a promover el voto por el gobernador y otros candidatos del PPD a cambio del voto por un par de los suyos con la excusa de derrotar al PNP. La clave de la estrategia colonial ha sido la misma por décadas: desviar todos los caudales de descontento para que a través de diversos frentes o canales como el MUS desemboquen en el gran pantano colonial del PPD, al tiempo que evitan que el independentismo se fortalezca. Lo hemos visto muchas veces.

Como los fuegos fatuos, “pequeñas llamas que se elevan de sustancias animales o vegetales en putrefacción y que se ven andar por el aire especialmente en los lugares pantanosos”, la fantasía pretensiosa y los artilugios publicitarios del MUS son producto del cadáver colonial en descomposición. Pero también es una tendencia anti albizuísta y anti gilbertista que por su naturaleza perniciosa desvía y confunde y la cual los discípulos de Don Gilberto y de Don Pedro, “debemos atajar en todo momento”.

Hoy más que nunca cuando el ELA se descompone y la estadidad se evidencia como imposible, es necesario mantenerse firme, sin desviaciones. Es momento para fortalecer el independentismo e impulsar la definición final que conduce a nuestra liberación. Sin independentismo no hay independencia. Para salir de la oscuridad se necesita luz, no más tinieblas.