Mientras escuchaba a Roberto Iván hablar de nuestras visitas a los independentistas, no podía evitar pensar sobre mis experiencias y cuánto he aprendido en este proceso. Creo que la mayor lección ha sido que, como dice el proverbio, "todos los seres humanos están hechos del mismo barro, pero no del mismo molde." Los independentistas estamos hechos en un molde especial.


Lic. Juan Dalmau Ra,írez
Secreatario de Asuntos Municipales del PIP (BAS)

Durante esas visitas hemos contado con el apoyo y la compañía de los líderes locales y los militantes de nuestro Partido en cada pueblo. Hoy, en esta Asamblea se encuentran las personas que me acompañaron durante esas visitas. Y no puedo dejar pasar esta oportunidad para agradecerles su compromiso, su militancia y su apoyo.

Como ha dicho Rubén con tanta insistencia y con tanta razón, "al igual que sin pueblo no puede hacerse la independencia, sin partido - que organice y convenza a ese pueblo - no hay independencia." Durante este año y medio de visitas, yo, al igual que los demás compañeros, hemos contado con el apoyo de personas muy especiales, personas comprometidas con la libertad de Puerto Rico. Y tengo que decirles que me siento privilegiado de estar acompañado en esta lucha de gente como ustedes. Y estoy convencido, tengo la certeza, de que un pueblo que tiene personas como ustedes luchando por su independencia, es un pueblo que más temprano que tarde va a alcanzar su libertad.

II.

Compañeras y compañeros esta es una Asamblea de trabajo, pero es también una Asamblea para celebrar triunfos. Y es que en los últimos años nuestro Partido ha logrado grandes avances por la descolonización de Puerto Rico y uno de esos avances ha sido lograr un creciente apoyo mayoritario a la celebración de una Asamblea de Status para superar nuestro status de subordinación política.

Pero, antes de explicar nuestra propuesta sobre la Asamblea de Status, es importante repasar los más recientes esfuerzos de descolonización en los que hemos participado, ya que son, a mi juicio, la mejor lección de por qué la Asamblea de Status se presenta actualmente como el método más efectivo para superar nuestro indecoroso status colonial.

Aunque el Partido Independentista Puertorriqueño ha promovido durante muchos años la idea de llevar a cabo una Asamblea de Status para resolver nuestro dilema colonial, de hecho es el primer partido político en hacerlo, la oportunidad coyuntural que se presentó durante la década del 90 de participar de los procesos plebiscitarios, tanto en la esfera federal como en los llamados plebiscitos "criollos", nos sirvió para alcanzar unos objetivos estratégicos muy bien definidos que constituyeron importantes victorias para el adelanto de la independencia. Esos procesos nos brindaron la oportunidad para acabar con los falsos ídolos, para destruir los Becerros de Oro que habían erigido el liderato estadista y estadolibrista con el propósito de engañar al pueblo puertorriqueño.

Nuestra primera gran victoria fue lograr descorrer el velo tras el cual se había escondido la farsa del Estado Libre Asociado, dejando al desnudo su naturaleza colonial y demostrando su bancarrota política ante la progresiva pérdida de apoyo tanto en los Estados Unidos como en Puerto Rico. En Estados Unidos, logramos derrotar al E.L.A., ya que mientras más se discutía el caso de Puerto Rico, con mayor frecuencia congresistas y Presidentes de los Estados Unidos reconocían públicamente que habían engañado a la comunidad internacional en el 1952, reconocían que el E.L.A. es un status colonial que debe ser superado. Por otro lado, en Puerto Rico, la fórmula del E.L.A. no obtuvo el voto mayoritario en ningún plebiscito "criollo", lo que significó una merma significativa de apoyo en comparación a los resultados plebiscitarios del 1967. ¿Por qué ustedes creen que el liderato Popular no se atrevió ir a Washington a exigir cambios al E.L.A. luego del un triunfo por pluralidad en el plebiscito del 1993? Porque ellos sabían que ese triunfo era un cheque sin fondos, ya que no contaban con el apoyo de la mayoría del pueblo puertorriqueño. Ellos sabían que en Washington les tirarían la puerta en la cara. Esa fue una gran victoria para nosotros y una derrota definitiva para la colonia.

Nuestra segunda gran victoria fue derrotar de la estadidad. En los Estados Unidos, la definición de la estadidad fue la píldora abortiva de los procesos congresionales destinados a auspiciar un plebiscito para los puertorriqueños. Y es que quedó claro, de los procesos federales, que los congresistas, con toda razón, no están dispuestos a ofrecer la estadidad a un país, compuesto por una población homogénea, hispanohablante, con una nacionalidad consolidada y muy bien definida, que está geográficamente separada de los Estados Unidos, cuya lealtad principal es con los puertorriqueños y no con los americanos, que además sería el estado más pobre, pero con mayor poder político que veintisiete estados de la Unión, y que, para colmo, tiene un partido político organizado para lograr la independencia, el Partido Independentista Puertorriqueño, que a pesar de la persecución, la marginación y la cárcel se ha mantenido firme y no ha dado un paso atrás en su lucha por la libertad de Puerto Rico. Al rechazo de los Estados Unidos a la estadidad se sumó el rechazo de los puertorriqueños que derrotaron esa opción a pesar de los triunfos electorales que había alcanzado el P.N.P. Esa fue una gran victoria para nosotros y una derrota definitiva para el anexionismo asimilista.

En cambio, nosotros, el P.I.P., logramos durante esos procesos articular un proyecto de independencia específico, cuya viabilidad política y económica fue endosada por el Congreso de los Estados Unidos. Y logramos además una apertura histórica para el independentismo, tanto en los círculos de poder en Washington como en Puerto Rico.

Esos triunfos nos colocaron al umbral de alcanzar la soberanía plena, que conduce indefectiblemente a la independencia. Pero para cruzar ese umbral hace falta dar un paso adicional y para dar ese paso es que el P.I.P. ha propuesto un mecanismo que como dice Rubén permite que "ningún puertorriqueño deje de ser lo que es" y que obliga a los Estados Unidos "a hacer lo que nosotros queremos que haga." Ese mecanismo es la Asamblea de Status.

III.

Las preguntas que muchos de ustedes se deben haberse hecho o les deben haber hecho en sus respectivos pueblos son ¿qué es eso de una Asamblea de Status? ¿Qué poder tiene? ¿Cómo se constituye? ¿Cuáles son sus ventajas?

En primer lugar, es importante distinguir entre la Asamblea Constituyente del 1950 y la Asamblea de Status que nosotros proponemos. La Asamblea Constituyente del 1950 se convocó por virtud de una Ley del Congreso, que limitaba el ámbito deliberativo de esa Asamblea a la redacción de una Constitución dentro los parámetros coloniales existentes y las condiciones que unilateralmente impuso los Estados Unidos. Eso quiere decir que la determinación de esa Asamblea y la redacción y aprobación de la Constitución del E.L.A. producto de sus deliberaciones, en nada alteraban la relación de subordinación política de Puerto Rico a los Estados Unidos.

En cambio, la Asamblea de Status que nosotros proponemos es un mecanismo mediante el cual los puertorriqueños nos convocamos para definir nuestra relación política con los Estados Unidos y superar nuestro status colonial. La Asamblea de Status es un mecanismo para nuestra autodeterminación. Y es que el ordenamiento internacional le reconoce a Puerto Rico, como pueblo, como nación, la facultad soberana, aunque no poseamos la soberanía política, para decidir nuestro futuro político. Esto es importante, porque esto no significa que bajo el E.L.A. tenemos la soberanía política, lo que significa es que como pueblo, como nación el ordenamiento internacional nos reconoce ciertas facultades soberanas a base de las cuales se nos reconoce la autoridad para decidir nuestro futuro político.

Por eso, una de las diferencias fundamentales entre la Asamblea Constituyente del 1950 y la Asamblea de Status es que la última sería convocada por nosotros el pueblo puertorriqueño, y no por los norteamericanos como en el 1950. En esa convocatoria seríamos nosotros los que estableceríamos las reglas de juego y no el Congreso de los Estados Unidos. No hay duda de que en algún momento el Congreso de los Estados Unidos tendría que participar en el proceso, pero lo determinante es que la iniciativa surja de los puertorriqueños y bajo nuestros términos. Nosotros dictamos las pautas, no ellos.

¿Cómo se constituiría la Asamblea de Status? La Asamblea estaría compuesta por delegados electos democráticamente por el pueblo de Puerto Rico. En el proceso de elección, los candidatos a delegados se identificarán con las distintas opciones de status que aspiran representar en la Asamblea, entiéndanse la estadidad, una modalidad del E.L.A. fuera de la cláusula territorial de la Constitución de los Estados Unidos y la independencia. Luego de ser electos, los delegados se reunirán en asamblea con el propósito de deliberar sobre el futuro de las relaciones entre Puerto Rico y los Estados Unidos.

El Partido Independentista Puertorriqueño ha propuesto unos criterios a base de los cuales debe configurarse la Asamblea de Status.

1. En primer lugar, hemos propuesto que la elección sea bajo el método de representación proporcional. Esto significa que la representación de delegados sea proporcional a los votos obtenidos. Es decir, que no se utilice el sistema que actualmente rige para la elección de los legisladores para la Asamblea Legislativa, que se fundamenta en el principio de que el ganador se lo lleva todo. Por ejemplo: el P.I.P., por medio de la candidatura de Fernando Martín, obtuvo cerca de un cuarto de millón de votos para el Senado. Esto representa más del 10% de los votos. Sin embargo, el P.I.P. sólo tiene 1% de representación en el Senado. La representación del P.I.P. en el Senado no es proporcional a los votos que obtuvo. Nuestra propuesta hace que la Asamblea de Status sea más democrática, más representativa. 

2. La Asamblea de Status debe ser continua. Esto significa que la Ley Habilitadora que apruebe la Asamblea Legislativa para la creación de la Asamblea de Status, debe disponer que sus deliberaciones continuarán hasta lograr acción congresional. Esto garantiza que aquellos delegados cuyas opciones no sean aceptadas por el Congreso no puedan, por decirlo así, recoger el guante, el bate y la bola y abandonar el proceso antes de culminar. La Asamblea deberá continuar deliberando hasta que logre acción del Congreso. 

3. Debe ser una Asamblea inclusiva. Esto significa que el proceso debe permitir la más amplia participación posible. Además del rol principal que tendrán los partidos como representantes políticos acreditados electoralmente por el pueblo, deberá adoptarse un sistema mediante el cual aquellas personas que no pertenezcan a partidos políticos puedan ser candidatos a delegados. No obstante, es importante que tal sistema exija que los aspirantes independientes a delegados acrediten, por medio de endosos, una cantidad determinada de personas a quienes representan. Una de las preguntas que algunos independentistas se hacen es ¿cuáles son las ventajas de la Asamblea de Status en comparación a otros mecanismos de autodeterminación? Después de todo, piensan algunos, los independentistas seríamos una minoría en la Asamblea. Aunque parecería correcta a base de los resultados electorales recientes, no es así.

Una de las ventajas principales de la Asamblea de Status es que es un instrumento que rompe con los modelos tradicionales de distribución electoral, ya que es un organismo dinámico que promueve la discusión participativa de distintos sectores y que fomenta la creación de alianzas. Esto se debe a que la Asamblea está obligada a tomar una decisión y confrontar al Congreso con el resultado. Y eso nos conviene porque ahí es que se separa el grano de la paja. Si la Asamblea opta por la estadidad, por ejemplo, tendrán que ir al Congreso y éste se verá obligado a decirle a los estadistas y al mundo lo que no se atrevieron decirle de frente anteriormente; que el Congreso de los Estados Unidos no está dispuesto a darle la estadidad a Puerto Rico. Si la mayoría opta por el E.L.A. mejorado con ciudadanía americana, representación internacional y cupones, pero sin pagar impuestos federales; el Congreso podrá hacer lo que el liderato Popular había evitado que le hicieran luego del plebiscito del 1993; cerrarles la puerta en la cara. En ambos casos, luego del rechazo del gobierno de los Estados Unidos, los delegados que apoyaban las fórmulas rechazadas tendrán que reconfigurarse ideológicamente para ir buscando opciones reales. De esta manera, las opciones reales que planteen la soberanía plena para Puerto Rico serán las opciones viables tanto para los Estados Unidos como para los puertorriqueños. Por otra parte, si la Asamblea apoyara la opción de independencia, el Congreso no podría rechazarla ya que es la única opción reconocida por el ordenamiento internacional como un derecho inalienable de los pueblos. Lo que procedería en ese caso es comenzar el proceso de negociaciones para la transición hacia la República de Puerto Rico.

Además, otra ventaja de la Asamblea de Status es que no es una institución gubernamental. Es un organismo que funciona independiente del Gobierno, lo que permite que aún cuando haya algún cambio de administración, la Asamblea tendrá que continuar sus trabajos hasta lograr los fines para los cuales se constituyó. De esta manera se evita que el proceso de descolonización esté sujeto a los vaivenes electorales de cada cuatrienio.

IV.

Como ustedes habrán podido darse cuenta, el trecho caminado durante los procesos descolonizadores de los 90, han sido necesarios para adelantar nuestra propuesta de la Asamblea de Status. Hoy, nuestra idea de la Asamblea de Status se presenta como el paso necesario para cruzar el umbral hacia nuestra independencia. Con mi intervención lo que he querido darles es un resumen de los elementos constitutivos de nuestra propuesta de la Asamblea de Status y las ventajas que este instrumento presenta en la actual coyuntura histórica.

Pero, como les había dicho anteriormente ésta, más que una Asamblea de trabajo, es una Asamblea de celebración de triunfos.

Yo leía esta mañana nos artículos del periódico en los que algunas personas decían que el problema de la falta de crecimiento del independentismo es la ausencia de ideas, la falta de - como le llaman ellos - un discurso que promueva ideas. ¡No me diga! Así es un mamey . . . si de tener ideas se tratara sería fácil. No señor es que no se trata de tener las ideas . . . ¿o es que don Pedro o don Gilberto no tuvieron las ideas? Se trata de tener las ideas, pero además la voluntad de hacer realidad esas ideas. Como dijo Ortega y Gasset: "[l]a política es tanto como obra de pensamiento obra de voluntad; no basta con que las ideas pasen galopando por unas cabezas; es menester que socialmente se realicen, y para ello que se pongan resueltamente a su servicio las energías más decididas . . ."

Compañeras y compañeros nosotros no sólo hemos tenido las ideas, sino que con nuestra voluntad hemos creado las condiciones para que esas ideas sean realidad.

El que hoy podamos ver la luz al final del túnel, que haya una mayoría de los puertorriqueños que reclama con urgencia superar nuestro problema colonial y el hecho de que un creciente número de compatriotas apoyan nuestra propuesta de la Asamblea de Status como el mejor método para esos fines, son los frutos de tantos años de perseverancia.

Sin un Partido que empuje las ideas, sin una organización política que las haga realidad, no importa cuán buenas hubiesen sido las ideas no hubiésemos podido haberlas materializado.

En el trayecto histórico de nuestro Partido han habido momentos muy difíciles y en la jornada hemos tenido que navegar contra vientos adversos. Pero ante la adversidad los independentistas hemos mantenido firme el timón sin desviarnos. Nos hemos mantenido firmes con fe y esperanza, seguros de que llegarían mejores tiempos. Ante la adversidad, respondimos siguiendo el ejemplo de don Gilberto, con la paciencia de Job y la sonrisa de la Gioconda.

Compañeras y compañeros, los vientos están cambiando y soplan a nuestro favor. Por eso en esta Asamblea, además de constituirnos para tomar importantes decisiones, nos reunimos para reafirmarnos en los principios que dieron base a la creación de nuestro Partido y renovar nuestro compromiso de continuar con paso firme, de no dar un paso atrás, hasta lograr la victoria definitiva - la libertad de nuestra patria.

¡A la lucha y a la Victoria!