La prioridad política de los independentistas es adelantar la independencia. Para el independentista cualquier otro objetivo político -como sería por ejemplo, derrotar un mal gobierno u optar por el menos malo- es siempre secundario.

Para adelantar la independencia es necesario fortalecer los partidos y organizaciones que luchan por la independencia. Como escribió recientemente Rubén Berríos: "No hay independencia que se haya logrado sin organizaciones independentistas. En el momento que el independentismo se convierta en rabiza de partidos que promuevan la dependencia, se convertirá en un movimiento folclórico incapaz de incidir sobre la opinión pública o de movilizarla. El independentismo organizado es el timón que orienta la nacionalidad." Vieques, que demostró el enorme peso y relevancia política del independentismo organizado, es prueba fehaciente.

En Puerto Rico existe un grupo de personas (unos, colonialistas, otros, enemigos del PIP y otros sencillamente confundidos) que pretenden que el rol del independentismo sea adelantar los intereses del PPD. Sólo eso explica las críticas al PIP por la "osadía" de postular a un extraordinario candidato como Fernando Martín a la alcadía de San Juan.

Los independentistas ya hemos visto esa película. Siempre aparece una nueva carnada electoral: "la independencia a la vuelta de la esquina" y la culminación del ELA en tiempos de Muñoz, el Pronunciamiento de Aguas Buenas y la Nueva Tesis de Hernández Colón, el CUPCO de Sila, "el pueblo entero contra Romero", o contra Rosselló, entre otras. Lo irónico es que las víctimas de esas estrategias terminan por entregar el voto y la conciencia a cambio de nada.

En las elecciones pasadas, contrario a otras, debido al rol del PIP en Vieques, los amigos del PPD tuvieron que actuar casi clandestinamente. Ahora, debido a los recientes eventos en el PPD, algunos se han visto forzados a salir del closet muy temprano.

Pero les ha sucedido como a los que tienen mucha hambre, se conforman con el primer hueso que le tiran. De ahí su entusiasmo desmedido con Hernández Mayoral y sus expresiones sobre la Asamblea Constitucional de Status. Si Hernández Mayoral de verdad cree en la Asamblea de Status, podrá demostrarlo pronto logrando que la legislatura apruebe un referéndum sobre la Asamblea de Status y la consecuente elección de delegados, antes de las elecciones del 2004. De lo contrario, sus palabras serán mera carnada electoral.

En ese referéndum los que creemos en la Asamblea de Status estaríamos juntos, en una alianza de independentistas, estadolibristas y algunos estadistas. Esa alianza, por supuesto, sólo será posible para el referéndum. En la elección de delegados sería inconcebible; al igual que en las próximas elecciones, ya que la prioridad de los estadolibristas y de los estadistas será como es natural fortalecer sus respectivos instrumentos de lucha -el PPD y PNP- y la de los independentistas será fortalecer el PIP que es el nuestro. Porque hay acuerdos y acuerdos; hay alianzas y alianzas. Cuando se tienen las prioridades claras, así de sencillo es.