El pueblo puertorriqueño ha visto con disgusto y vergüenza ajena cómo las campañas políticas de Aníbal Acevedo Vilá y Pedro Rosselló se han convertido en un indecoroso carnaval de disfraces e insultos. Es evidente que ellos creen que jugando a la imagen y la retórica hueca o generando titulares escandalosos, nuestro pueblo se va a olvidar de las grandes responsabilidades que ambos tienen por el estado de deterioro en que se encuentra el país.

Desde el comienzo de su campaña política, Pedro Rosselló ha recurrido al disfraz para evadir dar cara y ofrecer las explicaciones que exige nuestro pueblo sobre los funcionarios de su administración que han sido señalados por actos de corrupción. Aunque se ha vestido de panadero, obrero y maletero, el disfraz no ha podido esconder su lenidad ante el problema de la corrupción.

Eso quedó demostrado durante el caso del representante Oscar Ramos. Luego de que se presentó prueba robusta y convincente de que el representante Ramos había cometido más de 30 violaciones éticas y penales, Rosselló no ejerció su liderato para que la delegación del Partido Nuevo Progresista en la Cámara de Representantes votara a favor de su expulsión.

Como Poncio Pilato, Pedro Rosselló se lavó las manos, y así el pueblo pudo comprobar que detrás del disfraz se esconde la mano monga contra la corrupción.

Por su parte, Aníbal Acevedo Vilá comenzó su campaña disfrazado de ‘revolucionario’. El que conoce el historial ‘revolucionario’ de Acevedo Vilá sabe que el disfraz le queda grande.

Acevedo Vilá es el revolucionario que ni se mojó los pies durante la gesta de Vieques, que además imploró por la permanencia de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Ceiba y que luego, ante el inminente cierre de la base Roosevelt Roads, le suplicó a los americanos que retuvieran los terrenos y ubicaran allí un centro de espionaje militar llamado Homeland Security. Es el mismo ‘revolucionario’ que apoyó el reclutamiento militar en las escuelas superiores, y que apoya la presencia del ROTC en la Universidad de Puerto Rico. Decir que Acevedo Vilá es un revolucionario es insultar la memoria de don Pedro Albizu Campos y menospreciar la inteligencia de nuestro pueblo.

Además, Acevedo Vilá ha tratado de engañar a los puertorriqueños al disfrazarse de candidato comprometido con el tema del status, cuando realmente es un colonialista incondicional. Recientemente, en su comparecencia ante las Comisiones Conjuntas de lo Jurídico de la Asamblea Legislativa sobre el tema de la Asamblea Constitucional de Status, Acevedo Vilá se desenmascaró. No sólo reiteró que se opone a que el pueblo se exprese ahora en un referéndum, sí o no, sobre la Asamblea Constitucional de Status, sino además afirmó que el Estado Libre Asociado actual no es colonial ni territorial.

No conforme con reducir sus campañas a un grotesco festival de máscaras, ahora Aníbal Acevedo Vilá y Pedro Rosselló han comenzado una campaña de insultos y personalismos que nada aporta al debate de ideas. Lo que pretenden ambos con sus respectivas campañas de ataques personalistas es distraer la opinión pública y evadir el debate de los problemas graves que enfrenta nuestro pueblo.

La campaña hostil de Acevedo Vilá y Rosselló incluso se ha dirigido contra los miembros de la prensa, quienes se han visto obligados a repudiar públicamente los ataques del liderato del PPD y el PNP en su contra. La semana pasada la Junta de Directores del Overseas Press Club, hizo un reclamo para que los líderes del PPD y el PNP mantengan discresión y ecuanimidad en sus expresiones respecto a la prensa.

El Partido Independentista Puertorriqueño repudia la campaña de insultos que llevan los líderes del Partido Popular y del PNP. De continuar los líderes de esos partidos en esa actitud se corre el riesgo de que en Puerto Rico se genere un clima de ofensas, atropellos y hasta de violencia que perjudique el bienestar de todos los puertorriqueños.

La campaña política debe ser una de respeto a los adversarios políticos y de debate de ideas. Eso es lo que esperan los puertorriqueños de los líderes que aspiran a dirigir el destino de este pueblo.

Además, el PIP se solidariza con los miembros de la prensa en su reclamo. Lanzar ataques como los que se han visto en la última semana cuando la prensa del país está en el ejercicio de sus funciones equivale a un intento de intimidar y amordazar a los periodistas.

Es evidente que Aníbal Acevedo Vilá y Pedro Rosselló han recurrido a los disfraces y al insulto mutuo para esconder su bancarrota moral y su falta de credibilidad. Creen, además, que pueden actuar con impunidad porque piensan que Puerto Rico no tiene más alternativa que escoger entre ellos dos. Se equivocan radicalmente. Este pueblo todos los días toma más conciencia de lo nefasto de sus candidaturas. Este pueblo además sabe que el Partido Independentista Puertorriqueño nunca le ha fallado y que nuestros candidatos no son de imagen y retórica, sino de principios y acción.

Como en las antiguas escrituras, Dios ha medido los días del reinado . . . y le ha señalado su fin. Pesado has sido en balanza y fuiste hallado falto de peso. Nuestro pueblo ha pesado en balanza a Pedro Rosselló y Aníbal Acevedo Vilá. Ambos han sido hallados faltos de peso. El próximo 2 de noviembre el pueblo tiene la alternativa y podrá poner fin al reinado carnavalesco de máscaras e insultos de Aníbal Acevedo Vilá y Pedro Rosselló.