El informe de Casa Blanca constituye un golpe mortal al Estado Libre Asociado y representa un primer paso para la liquidación del coloniaje en Puerto Rico. El documento reafirma que el ELA es un status transitorio de naturaleza territorial y sugiere la celebración de un referéndum para que los puertorriqueños voten para exigir el fin del régimen colonial.

Ante esta oportunidad histórica, la respuesta de Aníbal Acevedo Vilá ha sido bochornosa. En esencia, lo que ha dicho es que continuará maquillando al ELA colonial y que utilizará todos los medios posibles para descarrilar cualquier iniciativa que busque encaminar un proceso de autodeterminación.

En un intento desesperado por trivializar el contenido del informe, Acevedo Vilá ha querido hacer creer al País que se trata de una expresión aislada del gobierno de los Estados Unidos. La verdad es que el informe representa la quinta ocasión, en tiempos recientes, que ese gobierno se expresa sobre el ELA. Previo al informe, tanto los presidentes George Bush, padre, y Bill Clinton, como los procesos congresionales sobre el status de Puerto Rico durante los años de 1989 al 1991 y de 1994 al 1997 expusieron de maneras diversas que el ELA es un status colonial de carácter transitorio. El informe refleja una aplastante realidad reconocida ya por todos, menos por Acevedo Vilá.

Como el proverbial rey cuya desnudez todos veían menos él mismo, Acevedo Vilá se niega a aceptar lo que es evidente para todos.

Esta actitud de Acevedo Vilá era anticipable. Al igual que era anticipable el uso de una retórica nacionalista de pacotilla para atacar el informe, diciendo que es denigrante y una afrenta para los puertorriqueños. Lo denigrante es el ELA colonial, que permite al gobierno de Estados Unidos interpretar que dentro de su sistema constitucional pueden disponer del territorio de Puerto Rico como les parezca. La afrenta es que en el siglo XXI Puerto Rico siga siendo, como dijera el arquitecto intelectual del ELA, José Trías Monge, “la colonia más antigua del mundo”. Si al Gobernador le indigna tanto el informe que responda dignamente y luche por la descolonización de Puerto Rico. Manipular a conveniencia el orgullo puertorriqueño para perpetuar el colonialismo, no es una respuesta digna.

Pero el colmo ha sido que Acevedo Vilá, siguiendo la peor tradición muñocista, ha comenzado a utilizar conceptos abstractos para pasar gato por liebre al País y encubrir su inmovilismo colonial. El mejor ejemplo es su insistencia de que él favorece la autonomía. Eso es un fraude. La autonomía es un concepto inexistente en el derecho internacional como fórmula descolonizadora. Sólo existen tres fórmulas reconocidas: la independencia, la anexión y la libre asociación. ¿Por qué no llama las cosas por su nombre y se expresa sobre la libre asociación soberana que reconoce la ONU? Es obvio que lo que busca Acevedo Vilá es crear la ilusión de que actuará sobre el status, pero su galimatías delata que su intención es no actuar. Se trata de la vieja y desprestigiada estrategia de aparentar movimiento, sin dar un paso.

Afortunadamente, ya el pueblo ha aprendido de los engaños del pasado. Es evidente que el liderato del Partido Popular le ha dado la espalda al reclamo mayoritario de diversos sectores -que incluye electores del propio PPD- que claman por superar el actual status colonial.

El referéndum que propone el informe es una oportunidad histórica para exigir el fin de la colonia. Esa votación constituiría un primer paso en una nueva oportunidad para nuestra descolonización. No olvidemos el viejo proverbio, “un viaje de mil millas comienza con un paso”.