Hoy martes 9 de julio se cumplen 93 años del natalicio del fundador del Partido Independentista Puertorriqueño, don Gilberto Concepción de Gracia. Para los que hemos comenzado en la lucha por la liberación de nuestro país mucho después de que don Gilberto traspasara las “puertas del misterio”, su recuerdo es sin embargo, tan vívido como si lo hubiéramos conocido. De todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo y el valor de seguirlo, hemos recibido nosotros, los más jóvenes, la imagen robusta del “escudero de la patria”, como le llamó don Josemilio González.

Hace apenas unas semanas, en Morovis, Iris Torres, hija del compañero de lucha de don Gilberto conocido por todos como “el Líder” nos contaba sus recuerdos de niñez, de ver llegar a Concepción de Gracia en su carrito, tras un recorrido largo y sinuoso para visitar al único independentista del barrio. El domingo pasado en la Asamblea General del PIP —celebrada en Guayama, dedicada a su memoria y donde mismo dirigió una asamblea similar don Gilberto hace exactamente medio siglo— nuestra comisionada electoral, Damaris Mangual, también hija de un fundador del Partido, recordaba al Dr. Concepción, cuando aún niña, ella y su papá lo acompañaban caminando sin descanso de casa en casa, de barrio en barrio, para inscribir al Partido.

Don Fernando Milán, alcalde de Aguadilla al momento de emitir Muñoz el decreto que hacía incompatible ser miembro del PPD y del Congreso Pro Independencia y luego fundador y candidato a la gobernación por el PIP en el 1952, nos ha relatado de sus personajes junto a don Gilberto por los campos agrícolas estadounidenses. Allí trabajaban, en condiciones inhumanas y con el auspicio del gobierno colonial, miles de puertorriqueños, a los que auxiliaban en su reclamo por condiciones de trabajos más decentes. Aún cuando la enfermedad que eventualmente le causaría la muerte lo atormentaba con fuertes dolores y le privaba de movimiento, nos cuenta don Fernando, nunca le faltó ni entusiasmo ni alegría. No validó nunca su bondad ni se apagó su espíritu de lucha.

Como legislador, Concepción de Gracia nos legó los primeros esfuerzos para que se concediera el voto a los jóvenes de 18 años, la exigencia de una oficina de Servicios Legislativos que le diera apoyo técnico a las labores en el Capitolio, proyectos para una reforma agraria, medidas para la concesión de títulos de propiedad a los parceleros y la primera propuesta para la creación de una Orquesta Sinfónica de Puerto Rico. Como abogado, en el aspecto académico produjo importantes escritos y en la práctica, se puso al servicio de don Pedro Albizu Campos en su enjuiciamiento por sedición. Como fundador de un Partido llamado a combatir las fuerzas del imperio en los momentos de mayor represión contra el independentismo, procuró recordarnos siempre que el PIP tenía una responsabilidad especial por ser “no un partido más en nuestro trágico tinglado colonial, sino un partido de liberación, una cruzada patriótica y cívica para el rescate de nuestros derechos”.

Así, nuestra tarea hoy, igual que en el 1946, año de fundación de nuestro Partido, sigue siendo sembrar el aliento y la esperanza que como nos advirtió don Gilberto, se han dedicado a arrancar los que predican la colonia. Y sigue siendo la misma tarea porque seguimos batallando contra los mismos males y los mismos miedos.

En el 1953 radicaba Concepción de Gracia, una resolución legislativa instando a Eisenhower a hacer buenas sus declaraciones sobre la descolonización de Puerto Rico, y los populares ripostaban con otra medida ensalzando las virtudes de la colonia. Hoy, frente a la postura alicaída del gobierno en la lucha por la paz de Vieques, nos toca a nosotros impulsar un Plan de Resistencia Pacífica para la entrada masiva de miles de puertorriqueños a la zona restringida de Vieques, como instrumento de presión para que se cumpla el compromiso de cese al bombardeo en mayo de 2003. En el 1955 estaba Muñoz en el Congreso postulando en contra de que a los obreros puertorriqueños se les aplicara el salario mínimo que recibían los trabajadores en Estados Unidos, alegando que “si en PR tuviésemos igual productividad que en el Continente, debería ser iguales los salarios”, pero no debía ser así “porque en Puerto Rico los trabajadores son menos productivos”, ante la vehemente oposición de Concepción de Gracia. Cinco décadas después seguimos batallando para que se le reconozcan a nuestros hombres y mujeres trabajadores derechos más amplios y mejores condiciones de salarios.

En este día recordamos a quien sembró para que hoy pudiéramos cosechar. Podemos decir con orgullo en tributo a la memoria de don Gilberto que el instrumento de lucha que nos legó, el instrumento de despertar conciencias que dejó no a los independentistas, sino a todo el pueblo de Puerto Rico, cumple con tesón la tarea encomendada. Por la independencia y la justicia, hemos estado en la trinchera electoral, en los foros internacionales, en la calle y también en la cárcel.

Hoy una nueva generación responde al deber que don Gilberto nos señaló de ser “capitanes y generales en la dramática lucha que libramos contra las fuerzas del coloniaje”. Cincuenta y seis años luego de fundado nuestro instrumento de lucha en la gallera Tres Palmas de Bayamón, seguimos siendo como decía Concepción en el 1956 “los adelantados del ideal, los abanderados de la fe”, “compañeros de labor y de esperanza” que se dirigen a la lucha y a la victoria.