Mensaje televisado por TELEVICENTRO DE PUERTO RICO

Queridos compatriotas, gracias por recibirme en sus hogares. Yo me siento profundamente orgulloso, al igual que nos sentimos orgullosos todos los puertorriqueños, por la gesta de Vieques. Hemos logrado impedir el bombardeo de la Marina de Guerra del país más poderoso del mundo por los últimos nueve meses: Vieques ha tenido paz. Ese logro hubiera sido impensable hace apenas unos meses. Hemos forzado además al presidente de los Estados Unidos a tener que dirigirse a nuestro pueblo por primera vez en más de cien años, y a prometer que, mediando la voluntad de los viequenses, la Marina se marchará de Vieques en los próximos tres años.

No obstante esos logros, el presidente de los Estados Unidos nos ha amenazado con bombardear a Vieques durante los próximos tres años. Los puertorriqueños no podemos aceptar ese bombardeo y esa amenaza. ¿Qué vamos a hacer para impedir que se cumpla esa amenaza?

Tenemos que reconocer las gestiones de todos los que hasta este momento han luchado por la paz en Vieques. Pero desafortunadamente, algunos líderes se quedarán al margen en esta etapa de la lucha. Afortunadamente para nuestro pueblo los líderes religiosos –católicos, evangélicos y protestantes– han levantado la bandera de la dignidad y de ni un tiro más en Vieques. Juntos, componemos la abrumadora mayoría moral y ética de nuestro pueblo.

Si mantenemos firme nuestra voluntad y la presencia aquí en las playas en desobediencia civil, habremos de triunfar. Las próximas semanas son las semanas definitivas. Si logramos impedir el bombardeo durante las próximas semanas, la Marina no podrá bombardear antes de las próximas elecciones en Estados Unidos por razones políticas, y luego de las elecciones, ya será demasiado tarde para comenzar el bombardeo. Las próximas semanas determinarán el triunfo del pueblo de Vieques.

Pero si los sectores más recalcitrantes de los Estados Unidos imponen su criterio y nos arrestan, nos desalojan y comienza el bombardeo, ante la violencia de los arrestos y el bombardeo tenemos que anteponer la no-violencia de nuestro civismo aquí en las playas.

Ellos se desacreditarán si nos arrestan; nosotros pagaremos el precio de la cárcel. No hay lugar más digno que la cárcel si la padecemos por causa de la libertad. Ahora es el momento de mantenernos firmes, de asistir a la marcha convocada el próximo lunes por los sectores religiosos para demostrar nuestra voluntad. El triunfo está al alcance de nuestra mano.

Antes de terminar, queridos compatriotas, quiero agradecerles personalmente el valor, el entusiasmo, la fe que me han insuflado mediante sus cartas, mediante su presencia aquí en estas playas, mediante sus oraciones, para mantenerme firme en esta playa en defensa de los derechos de nuestro pueblo. Vamos a triunfar; Vieques tendrá paz.

 

Queridos compatriotas, gracias por recibirme en sus hogares. Yo me siento profundamente orgulloso, al igual que nos sentimos orgullosos todos los puertorriqueños, por la gesta de Vieques. Hemos logrado impedir el bombardeo de la Marina de Guerra del país más poderoso del mundo por los últimos nueve meses: Vieques ha tenido paz. Ese logro hubiera sido impensable hace apenas unos meses. Hemos forzado además al presidente de los Estados Unidos a tener que dirigirse a nuestro pueblo por primera vez en más de cien años, y a prometer que, mediando la voluntad de los viequenses, la Marina se marchará de Vieques en los próximos tres años.

No obstante esos logros, el presidente de los Estados Unidos nos ha amenazado con bombardear a Vieques durante los próximos tres años. Los puertorriqueños no podemos aceptar ese bombardeo y esa amenaza. ¿Qué vamos a hacer para impedir que se cumpla esa amenaza?

Tenemos que reconocer las gestiones de todos los que hasta este momento han luchado por la paz en Vieques. Pero desafortunadamente, algunos líderes se quedarán al margen en esta etapa de la lucha. Afortunadamente para nuestro pueblo los líderes religiosos –católicos, evangélicos y protestantes– han levantado la bandera de la dignidad y de ni un tiro más en Vieques. Juntos, componemos la abrumadora mayoría moral y ética de nuestro pueblo.

Si mantenemos firme nuestra voluntad y la presencia aquí en las playas en desobediencia civil, habremos de triunfar. Las próximas semanas son las semanas definitivas. Si logramos impedir el bombardeo durante las próximas semanas, la Marina no podrá bombardear antes de las próximas elecciones en Estados Unidos por razones políticas, y luego de las elecciones, ya será demasiado tarde para comenzar el bombardeo. Las próximas semanas determinarán el triunfo del pueblo de Vieques.

Pero si los sectores más recalcitrantes de los Estados Unidos imponen su criterio y nos arrestan, nos desalojan y comienza el bombardeo, ante la violencia de los arrestos y el bombardeo tenemos que anteponer la no-violencia de nuestro civismo aquí en las playas.

Ellos se desacreditarán si nos arrestan; nosotros pagaremos el precio de la cárcel. No hay lugar más digno que la cárcel si la padecemos por causa de la libertad. Ahora es el momento de mantenernos firmes, de asistir a la marcha convocada el próximo lunes por los sectores religiosos para demostrar nuestra voluntad. El triunfo está al alcance de nuestra mano.

Antes de terminar, queridos compatriotas, quiero agradecerles personalmente el valor, el entusiasmo, la fe que me han insuflado mediante sus cartas, mediante su presencia aquí en estas playas, mediante sus oraciones, para mantenerme firme en esta playa en defensa de los derechos de nuestro pueblo. Vamos a triunfar; Vieques tendrá paz.