Discurso de RUBÉN BERRÍOS MARTÍNEZ
Frente al Comité Nacional del Partido Independentista Puertorriqueño

JUEVES, 4 DE MAYO DE 2000
Día en que fueron desalojados los campamentos en Vieques y puestos baj arresto
los desobedientes civiles por los alguaciles federales de Estados Unidos

La conciencia que ha adquirido nuestro pueblo en este año es algo extraordinario. Los que no tienen plena conciencia de la importancia de Vieques por lo menos deben estar avergonzados por lo que ha sucedido en el dia de hoy. Porque hoy, no ya en Puerto Rico, como sucedió en el 36 o en el 50, sino en el mundo entero, a través de todas las cadenas de televisión, radio y prensa escrita, la colonia ha quedado al desnudo. Ya todo el mundo, en el mundo entero y en Puerto Rico sabe lo que en efecto es una colonia: un pais donde mandan desde afuera. Y donde un presidente de otro pais viene aqui y arresta o secuestra, como hicieron hoy, a un grupo de puertorriqueños que están en unas playas respondiendo a la aplastante mayoria del pueblo puertorriqueño, porque los populares, los penepés, los que no pertenecen a partido alguno, los independentistas, todos los puertorriqueños mayoritaria y abrumadoramente repudian la presencia de la Marina en Vieques y apoyan la desobediencia civil. Esto es verdaderamente milagroso, en un país donde apenas hace un año solamente un puñado de viequenses y un puñiado de puertorriqueños demandaba la salida de la Marina de Vieques.

¡Qué crecimiento más extraordinario en el espíritu de este pueblo en el período de un año! iOrgullosos se tienen que sentir Betances, don Pedro y don Gilberto desde el más allá de tener un pueblo como éste! Los puertorriqueños hemos roto la impotencia, Nos le hemos enfrentado a la Marina de guerra del país más poderoso del mundo y los hemos mantenido a raya por un año y después de ese año no se atreven ni a arrestarnos. Y no se atreven a arrestarnos porque la fuerza moral de este pueblo vale más que todos los cañones de toda la armada de los Estados Unidos.

Después de Vieques Puerto Rico es un pueblo con un respeto propio bien sólido. Ya de este pueblo no se puede abusar más, porque este pueblo se ha dado a respetar. Y en esta gesta del respeto propio y de la dignidad nacional han contribuido muchísimos puertorriqueños de todos los partidos, de todas las religiones, de todos los sectores sociales. Por primera vez este pueblo les pasó por el lado a los Iíderes timoratos y ambivalentes que no se atrevieron a dirigirlo. Este es otro pueblo después de Vieques.

Cada uno de ustedes cooperó en esta tarea. Hubo gente buena del Partido Popular y gente buena del PNP, gente buena de todos los sectores religiosos. Los independentistas hicimos nuestra tarea. Algunos no podían más y se limitaban a desearnos buena suerte. Otros elevaban una plegaria al Todopoderoso para que nos ayudara en esta tarea ingente de sacar la Marina de Vieques. Otros piqueteaban, otros recogían dinero, otros estaban en la playa... Y fue tan grande esa fuerza moral que, como ladrones en la madrugada tuvieron que venir las fuerzas armadas de los Estados Unidos y los alguaciles y secuestrarnos y tenernos cuatro, cino horas en la base Roosevelt Roads sin radicarnos cargos, ilegalmente detenidos. Cuando les dijimos "Nosotros no damos ni nombre, ni apellidos, ni edad ni nada, nosotros no reconocemos la autoridad de ustedes y les vamos a dar diez minutos para que nos dejen salir de aquí porque, si no, salimos". Enseguida Ilamaron a sus superiores y se acabaron las preguntas, porque la fuerza moral está con nosotros.

¿Qué vamos a hacer de ahora en adelante? Los dos obispos junto a este servidor al salir de los portones de Ceiba le dijimos al pueblo puertorriqueño entero que nuestra meta era impedir el bombardeo en Vieques y esa es nuestra meta. Cuándo, de qué forma, dónde, lo decimos nosotros. Ahora somos nosotros los que tenemos la ofensiva. Yo sé que el presidente Clinton y el gobierno de los Estados Unidos de forma poco valiente nos han sacado fuera de allí sin radicarnos cargos para que, cuando volvamos, la policía de Puerto Rico tenga que hacerle el trabajo sucio a la Marina allí en Vieques. Yo sé que ese es el propósito. No podemos olvidar que esos policías, si están alli, son policías hermanos puertorriqueños. Y quieren poner a puertorriqueños a luchar contra puertorriqueños. Cuando estábamos en la base, cuando estábamos en el puesto de observación, cuando nos estaban arrestando los del FBI y los miembros de la Marina y los alguaciles, varios de ellos se acercaron abochornados, mirando al piso y nos dijeron "Estamos con ustedes". Y lo que me ocurrió a mí le ocurrió al obispo Vera, y le ocurrió al reverendo Estrada. Hay mucha decencia en los corazones puertorriqueños.

En los próximos días tendremos varias reuniones con los diversos sectores que han cooperado en esta gesta de Vieques, antes de anunciar cualquier actividad en Vieques. Yo dudo mucho que ellos vayan a bombardear en los próximos días. Que no se crean. Si no nos rindieron un año en aquella playa inhóspita de Vieques, no nos van a rendir manteniendo un período de enfriamiento ahora. Al contrario, mientras más tiempo nos den a los religiosos y a nosotros, más tiempo tenemos para explicarle al pueblo puertorriqueño en todos los rincones de Puerto Rico y entonces, cuando vengan los arrestos, tendrán mayores repercusiones que los arrestos que intentaron evitar el dia de hoy. Les vamos a hacer pagar el precio si intentan bombardear en Vieques y el precio es el desprestigio del gobierno colonial y el desprestigio del gobierno de los Estados Unidos en Puerto Rico.

De la forma en que lo hemos hecho hasta este momento, de forma no violenta, con la desobediencia civil, que es el instrumento que los ha petrificado y los hace dar palos a ciegas, como los abusos que cometieron hoy frente a toda la prensa de prácticamente el mundo entero. Cuando en el 36 perseguían aquí a los nacionalistas, cuando en el 48, 50, 52 y 56 perseguían a independentistas y nacionalistas, cuando perseguían en los 60 y en los 70, lo hacían sin que nadie los viera, a escondidas. Ahora no. Ahora tengo Ilamadas de Chile, tengo Ilamadas de Francia, tengo Ilamadas de Alemania, porque lo vieron esta mañana y vieron lo que es una colonia. Estamos en un mundo distinto. Hoy es el comienzo del fin de la Marina en Vieques. Los días están contados. Repito: los días de la Marina en Vieques están contados. Y le hago un Ilamado a los Iíderes políticos que en este país han colaborado directa o indirectamente, por acción, omisión o ambivalencia, con este operativo de hoy, que aún es tiempo para estar con el pueblo. Que nunca es tarde si la enmienda es verdadera. Un Ilamado a los líderes políticos de todos los partidos para que se unan a la gesta de este pueblo, para que no se pueda bombardear, para que no haya un tiro más en Vieques. Ustedes, los que están aquí, tienen una obligación en el dia de hoy, y es explicar lo moral de la demanda de la paz en Vieques. Al hacerlo, estamos abriendo brecha para nuestra liberación. Cuando un pueblo pierde la impotencia, gana en respeto propio y en orgullo de sus potencialidades, cuando un pueblo, como le dije a uno de los alguaciles negros norteamericanos, se sienta en la parte de enfrente de la guagua, no hay quien lo haga sentar en la parte de atrás de la guagua nuevamente. Y me preguntó un periodista norteamericano de la raza negra que por qué ha tomado cien años, y le contesté que por lo mismo que le tomó cien años al pueblo negro norteamericano después de la guerra civil, porque el colonialismo y la esclavitud mayor está acá arriba, en el espiritu y hay que despojarse de las taras del colonialismo. Hay que echar del espiritu esos falsos temores y eso es lo que este pueblo ha comenzado a hacer en Vieques y Puerto Rico. Y Vieques será libre. ¡Que viva Puerto Rico libre!