EN CASA Blanca, como en todos sitios, es mucho más importante lo que se hace que lo que dice. Por eso, si bien a Estados Unidos le tomó 102 años decidirse a convocar, y a Clinton casi 8 años decidirse por ver y escuchar al liderato político del país en torno al status, nada de esto habría ocurrido sin la acción militante y de confrontación pacífica en Vieques. Los que de verdad y por cuestiones de principios creemos que hay que sacar a la Marina, lo hemos demostrado con nuestras palabras y con nuestras acciones. Por esta razón le advertí al presidente Clinton que habremos de continuar con nuestra lucha en Vieques hasta que él reconsidere la determinación que ha tomado contra la voluntad de nuestro pueblo. Le indiqué que en ese contexto le estaba hablando no al Presidente de los Estados Unidos, sino al Comandante en Jefe de las tropas de ocupación militar que se sostienen en Vieques tan sólo por el uso de la fuerza.

Más aún, gracias a la combatividad de nuestro pueblo en Vieques, más allá de la retórica, el Gobierno de Estados Unidos se está viendo forzado a evaluar el problema que plantea nuestra subordinación política. Para darle cauce a esa evaluación, en la Cumbre de Casa Blanca del pasado 28 de junio, propuse la creación de un Comité Conjunto de Diálogo sobre status que no excluya a ningún sector político, y que sirva de puente entre la presente administración y la que se instale luego de las próximas elecciones, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico.

Un mecanismo de diálogo institucionalizado servirá para buscar áreas de consenso, particularmente en lo procesal. Anuncié que en ese Comité impulsaremos una Asamblea Constituyente, mecanismo favorecido por el independentismo, así como por otros sectores del país. Expliqué, además, las razones por las que una Asamblea Constituyente es superior a cualquier otro mecanismo procesal. Propuse también que cualquier mecanismo de diálogo tuviera un calendario de trabajo que no quedara truncado por ningún posible resultado electoral, que buscara el aval de los dos candidatos presidenciales y que invitara a participar a ambos partidos políticos del Congreso, además de los partidos políticos puertorriqueños. Finalmente, propuse que ningún proceso o mecanismo fuera utilizado como ventajería para afectar adversamente a candidato alguno.

Este Comité deberá servir, además, para estimular el diálogo entre los líderes puertorriqueños con la esperanza de encontrar puntos en común que puedan ser traídos ante los representantes de los Estados Unidos en dicho Comité.

Yo me siento satisfecho de que la Cumbre en la Casa Blanca se haya celebrado. No importa si los motivos son loables o no; importarán las acciones de aquí en adelante. Los participantes tuvimos la oportunidad de expresar nuestros criterios. Los que en Puerto Rico crean que la lucha por la paz y desmilitarización en Vieques es importante deberán poner la palabra y la acción en un mismo sitio, como lo ha hecho el Partido Independentista Puertorriqueño.

Aprovecho aquí para felicitar a los 135 dirigentes y militantes del PIP, entre ellos más de una tercera parte de nuestros candidatos a alcalde, encabezados por Fernando Martín, y a los demás puertorriqueños que fueron arrestados la semana pasada por desafiar a la Marina en Vieques, penetrando la zona restringida y subrayando así la distancia entre la acción efectiva y la retórica hueca. Como le dije al Presidente, si los Estados Unidos continúan con su actitud prepotente y antidemocrática, tendrán que enfrentarse cada vez más a la desobediencia civil en la defensa de nuestra dignidad nacional.

Tengo la impresión de que el presidente Clinton escuchó con atención y se comprometió a tomar en cuenta las perspectivas de los que allí nos expresamos, y a optar por un curso de acción concreto tras las consultas correspondientes. Su buena fe y su voluntad política, sin embargo, quedan por demostrarse.

Mientras tanto, continuaremos adelante. En Vieques hay que seguir asegurándose que el Gobierno de los Estados Unidos tenga que pagar el precio de arrestar, enjuiciar y encarcelar patriotas si la Marina pretende realizar maniobras militares. En cuanto al status, seguiremos insistiendo en que el Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular le den su apoyo a la Resolución radicada por el senador Manuel Rodríguez Orellana -o a otra similar que pueda acordarse- para que el pueblo pueda expresarse el día de las elecciones sobre si quiere o no que se convoque el año que viene una Asamblea Constituyente para revisar las relaciones políticas entre Estados Unidos y Puerto Rico.

Tanto en Vieques como en el problema del status, lo que cuenta es la acción.