EL MIERCOLES 5 de julio, antes del juicio de los compañeros Fernando Martín y Vance Thomas, escribí las palabras que más adelante transcribo. El jueves 6, luego de que el juez presidente del Tribunal Federal comportándose como "personero de las tinieblas", en efecto condenó a Fernando y a Vance a por lo menos seis meses y quizás a años de prisión, titulé el artículo "La dignidad encarcelada". Le añadí una introducción cuyo párrafo esencial leía: "Fernando y Vance encarnan los principios más nobles del pueblo puertorriqueño. La dignidad de todos estará encarcelada mientras ellos estén en prisión".

Al anochecer del mismo jueves, el mismo juez, confrontado por otros funcionarios federales con la ilegalidad y discrimen de su proceder, se vio forzado a ordenar la liberación de los compañeros.

Todo el poder de los Estados Unidos no ha podido prevalecer contra la fuerza moral de nuestro pueblo encarnada en Fernando Martín y Vance Thomas. Ambos estuvieron dispuestos a ser privados de su libertad por tiempo indefinido antes de violar sus principios y renegar de la lucha por la paz en Vieques.

Ante el heroísmo cívico de puertorriqueños dignos y valerosos, el imperio más poderoso de la tierra ha tenido que doblegarse. Ha sido una victoria trascendental para el respeto propio de nuestro pueblo. Los puertorriqueños ya saben que, si no flaqueamos y nos mantenemos firmes en nuestros principios, triunfaremos.

En homenaje a Fernando y a Vance y a todos los compañeros y compañeras todavía encarcelados, el artículo que transcribo con el mismo orgullo de ayer pero hoy, además, con júbilo.

De todos los confines de Puerto Rico se llevaron a la cárcel federal a un centenar de compatriotas decentes y honrados. Mujeres y hombres, jóvenes y adultos entre los 18 y los 70 años de edad, de todos los credos religiosos, oficios y profesiones representativas de nuestro pueblo.

No es la primera vez y probablemente no será la última en que los militantes independentistas paguen con el precio de su libertad personal por las causas en que creen. Los arrestos de independentistas durante todo este siglo y también en el pasado han sido utilizados sin éxito para amedrentar y tratar de desarticular nuestra lucha. Al parecer los Estados Unidos se olvidaron de las lecciones de sus patriotas y de que el mejor campo para cultivar la flor de la libertad es el que se riega con el sacrificio de los patriotas.

Esta vez, han sido encarcelados junto a nuestro vicepresidente Fernando Martín más de una tercera parte de nuestros candidatos a alcalde (incluyendo entre los ya arrestados los de San Juan, Ponce, Carolina, Caguas, Bayamón, Mayagüez, Arecibo, Cayey, Fajardo, San Sebastián, San Lorenzo, Yauco, Lajas, Aguas Buenas, Lares, Luquillo, Adjuntas, Cidra, Guánica, Moca y Comerío), varios candidatos al Senado, a la Cámara y a las Asambleas Municipales, así como buena parte del liderato local del PIP.

Su delito es luchar pacíficamente por la paz y por la libertad. La "justicia" norteamericana los ha encarcelado por no pagar una fianza por un delito por el cual no habían sido ni tan siquiera acusados. Tenía razón Martí cuando dijo de los Estados Unidos que "entendiendo bien la libertad para sí la entendieron mal para los demás"

En cualquier lugar del mundo un arresto de esta magnitud a cuatro meses de unas elecciones constituye un escándalo de grandes proporciones. El Gobierno de los Estados Unidos se deshonra con esta infamia; Puerto Rico se honra de tener a tantos hombres y mujeres que saben que "debe hacerse en todo momento lo que en cada momento es necesario".

Llegaron a Vieques en misión de paz. Lograron detener los bombardeos de la Marina de los Estados Unidos que tuvo que suspender sus maniobras antes de lo anunciado.

Esposados y encadenados los arrancaron de sus hogares en presencia de familiares y amigos como si fueran narcotraficantes o saqueadores del tesoro público. Encarcelados se han negado a reconocer la legitimidad de la corte de los Estados Unidos para juzgarlos. Y como no le reconocen legitimidad no pagan la fianza y así no caen en la trampa dirigida a evitar encarcelamientos para que el Gobierno de los Estados Unidos no tenga que pagar el precio de atropellar gente honrada que lucha pacíficamente por la paz en Vieques.

Los compatriotas encarcelados son representativos de lo mejor de este pueblo: pescadores, obreros, vendedores, maestros, profesores, comerciantes, médicos, abogados, estudiantes, líderes cívicos, recreativos y sindicales que generosamente han ofrendado su libertad por la paz y los derechos de su pueblo. Por eso serán recordados por las generaciones futuras.

Así se forjan los grandes pueblos.