Compatriotas, compañeras y compañeros, traigo en mi corazón mucho agradecimiento, traigo en mi corazón mucha fe, traigo en mi corazón mucha paz, mucha tranquilidad, mucho brío y mucho entusiasmo. Y traigo esperanza.   Y no es la esperanza fruto de un súbito arranque del corazón. Es una esperanza que ha ido madurando particularmente durante este último año y medio de la lucha por la paz en Vieques.

He tenido mucho tiempo para pensar y para agradecer. Antes que nada, tengo que agradecer. La ingratitud es el pecado más vil. ¡Yo tengo que agradecer a tanta gente!... Durante toda mi vida; empezando por mi madre, que se encuentra aquí en el día de hoy, por mi hermana, por mi padre, que se encuentra más allá de las puertas del misterio, por mi esposa, por mis hijos, por mis sobrinos, y por toda mi familia, muchos de los cuáles están aquí hoy.

Mi estadía en esa cárcel fue más llevadera porque recibimos el respeto, la solidaridad y el afecto de personas que nunca habíamos conocido y que se portaron con nosotros como verdaderos compañeros. No voy a mencionar a ninguno de ellos por no ser injusto con los que no mencione. Pero a ellos mi agradecimiento. A los tantos y tantos puertorriqueños y puertorriqueñas que me enviaron cartas de estímulo, de agradecimiento, de felicitación, de compañerismo, también mi agradecimiento. A los que estuvieron aquí en el campamento del PIP día tras día durante los últimos cuatro meses, con lluvia, sol o sereno, mi agradecimiento. Al pueblo de Puerto Rico, que hizo que llegaran hasta mí todos los sentimientos buenos, a la gente buena de todas las ideologías, de todos los partidos, de todas las religiones, que me escribían y me decían que estaban orando por mí y por la paz de Vieques, mi agradecimiento también.

Hay que agradecer a los compañeros del partido,a los compañeros de otros partidos que nos acompañaron en la cárcel y a los que todavía están alli. Para no ser injusto con ninguno, solo voy a mencionar, entre los que no son independentistas, al Alcalde de Vieques, Dámaso Serrano; representando a los que con la fe y la acción han puesto al Evangelio al servicio de la paz y de la patria, al Reverendo Wilfredo Estrada, y entre los independentistas que todavía se encuentran allí al compañero Luis Rodríguez. A todos los otros también todo nuestro respeto.

            Yo vengo hoy con un mensaje distinto. Yo vengo hoy a romper esquemas, vengo con un lenguaje distinto; yo vengo hoy a sembrar esperanzas, yo vengo hoy a tirarle puentes a todos los puertorriqueños que creen en la dignidad y en la vergüenza de esta patria. Yo vengo hoy con la firmeza más absoluta en mis convicciones y con la flexibilidad más grande en el método y la estrategia. Vengo a construir con todos los puertorriqueños. De eso quiero hablarles en el día de hoy.

Comencemos por Vieques y, después, a los otros problemas de Puerto Rico.

 

Yo no quiero adelantar en el día de hoy la estrategia con respecto a Vieques. Me quedan muchas reuniones que celebrar. Sí puedo adelantar, para que no le quede la menor duda a nadie, que en Vieques, en la playa, hay que mantener la presión. Pero sí quiero adelantar también que no vamos a hacer necesariamente lo que la Marina quiere o espera que nosotros hagamos. ¡Nosotros trazamos la estrategia, no la Marina de Guerra de los Estados Unidos! Los tenemos derrotados, ahora es cuestión de cómo y cuándo. Los tenemos en el piso.

Quiero adelantarles además que, al mismo tiempo que mantendremos en todo Puerto Rico y en las playas de Vieques la presión contínua, hay que hacerle la vida imposible políticamente al gobierno de los Estados Unidos donde le duele más, en las entrañas mismas: en Nueva York, en Wáshington, en la Florida. Hay que abrir ese frente con mucho más ímpetu, sagacidad y fuerza que hasta el presente. No quiero adelantar en qué consistirá esa estrategia. Pero, si todo madura como pinta, luego que tenga las debidas conversaciones con el Reverendo Sharpton, que está aquí hoy, con otros líderes, en los Estados Unidos y con todos los sectores que en Puerto Rico se han unido en la lucha por Vieques, espero que no esté lejano el día en que podamos convocar a la prensa puertorriqueña y la norteamericana para anunciar nuestra estrategia en los Estados Unidos. Yo por mi parte también estaré dedicado a la estrategia internacional, porque hay que montarles la presión internacional, y me propongo muy pronto llevar a cabo varias gestiones internacionales.  

Dicho eso sobre Vieques, yo quiero traer a la consideración de mi pueblo, de ustedes los que están aquí y de los que no están aquí, de los independentistas, de los estadistas, de los estadolibristas, de los que no tienen afiliación partidista, quiero traer ante su consideración una serie de ideas sobre los graves problemas que padece nuestro país en estos momentos, que ha padecido por años y que seguirá padeciendo mientras no logremos reconocerlos, identificarlos y enfrentarnos a ellos para superarlos.

            Todo el mundo en nuestro país está de acuerdo en que en Puerto Rico no existe la plena democracia. Unos le llamamos colonialismo. Otros dicen que hay “limitaciones en la democracia”. Otros dicen que hay ausencia de representación donde debe haberla. Pero de lo que no hay la menor duda es que, a la altura del siglo 21, Puerto Rico es uno de los poquísimos países en el mundo donde existen esas gravísimas limitaciones a la democracia. Y lo digo en estos términos para no ofender a nadie. Por supuesto que yo, como independentista, llamo a las cosas por su nombre; por supuesto que creo que es horroroso que vivamos en una colonia a la altura del siglo 21. Pero si mis palabras ofenden a algunos compatriotas, vamos a hablar de las “limitaciones de la democracia”. ¡No hay ningún problema! En eso podemos ponernos de acuerdo nosotros todos. La prueba mayor de la enorme limitación a la democracia que hay en Puerto Rico es que la aplastante mayoría de nuestro pueblo, todos los días durante dos años y en las urnas el setenta por ciento de los viequenses, le dijeron a los Estados Unidos y a su presidente: “No queremos a la Marina en Vieques, tienen que irse ahora” y, violentando la voluntad de este pueblo, en ausencia y en repudio de la democracia, la Marina de los Estados Unidos todavía está abusando del pueblo de Vieques.

        

No se necesita mejor ejemplo que ese, pero hay muchos otros. Hay otros problemas que nos preocupan a todos: gravísimos problemas de desempleo, de ausencia de oportunidades para la juventud... No voy a entrar en la interminable enumeración. De lo que no hay la menor duda es de que los graves problemas socioeconómicos de Puerto Rico –y ese es el segundo aspecto en el que nos podemos poner de acuerdo- los problemas socioeconómicos grandes tienen que ver con la ausencia de poderes del pueblo de Puerto Rico.

Los estadistas quieren enmendar esa ausencia de poderes de una forma, los estadolibristas de otra, y los independentistas de otra. Pero de lo que no hay la menor duda es de que hay una íntima relación entre la ausencia de desarrollo económico y la incapacidad de Puerto Rico para establecer relaciones con otros países para insertarnos adecuadamente en la economía internacionalizada o globalizada del presente y del futuro. (Ahora, lo que nos dicen todos los días es que las industrias se van de Puerto Rico para otros países. Y Singapur no es un Estado Libre Asociado. Todo el mundo sabe lo que es Singapur. En Singapur, en Irlanda, en otros países, no hay esa limitación de la democracia que hay en Puerto Rico.)

            Todos los días tenemos que competir en desventaja, no podemos competir porque no tenemos poder sobre la transportación, ni poder para abaratar las importaciones. No tenemos poder para atraer capital del extranjero ni poder para defender racionalmente la producción local. No hay poder en este país para echar hacia adelante nuestra economía mediante un mayor control de las variables económicas fundamentales. En eso todos estamos de acuerdo.

Pero lo más importante es darse cuenta de la íntima relación que existe entre el problema de las limitaciones de la democracia y el problema de la ausencia de poderes sobre la economía y la vida social. Es un mismo problema, no son problemas distintos. Porque hay ausencia de democracia es que no hay poderes. Porque no hay poderes es que no hay el desarrollo económico que necesitamos.

            Nosotros todos tenemos que sentarnos a hablar sobre estas cosas, sobre el problema de la ausencia de poderes y sobre el problema de la ausencia de democracia.

Y que no se diga que no podemos hablar del problema de la economía al mismo tiempo que hablamos del problema de la democracia, ¿desde cuando un padre o una madre de familia no se levantan para ir a trabajar fuera del hogar y al mismo tiempo se ocupan de la educación de sus hijos? ¿Cuál es el problema? Usted puede educar a sus hijos y ganarse el pan de todos los días, no hay incompatibilidad. ¿Desde cuando los seres humanos no podemos llevar a cabo más de una empresa al mismo tiempo? Eso es lo que nos diferencia de los animales no racionales; del perro y de la vaca. Los seres humanos todos los días nos levantamos a trabajar y también velamos por la salud de nuestro espíritu, de nuestra alma, de nuestra relación con el Creador, ¿no es así? ¿Hay algo mas importante que la educación de los hijos y que esa hambre de infinito que sentimos todos? La salvación del alma es importante y es importante darle de comer a los hijos, y los seres humanos podemos hacer ambas cosas al mismo tiempo. Y de la misma forma, podremos bregar al mismo tiempo con el problema de las limitaciones de la democracia en Puerto Rico y podremos bregar con la ausencia de poderes, que es bregar con la ausencia de desarrollo económico. Decir lo contrario es equivocarse o engañar. Yo prefiero pensar que la gente que sostiene esas teorías se equivoca y que su propia gente los va a hacer entrar en razón.

            Nosotros todos sabemos cuáles son los problemas del país. La pregunta es, ¿cómo le metemos mano a esos problemas?   Afortunadamente nos vino a ver la Providencia, nos señaló el camino la historia. La contestación es: repitiendo a Vieques. Para resolver nuestros problemas hay que repetir a Vieques. Cuando a mí me arrestaron, yo dije: “Este es otro Puerto Rico”. Y este es otro Puerto Rico, con una conciencia radicalmente distinta a la que existía antes de Vieques. Por eso, como dice el rótulo que está aquí detrás, “Vieques hoy es Puerto Rico mañana”. Lo que tenemos que hacer es repetir a Vieques ante los grandes problemas de este país.

Y la pregunta es, ¿cómo repetimos a Vieques?

 

            Hay que constituir una mayoría. Y en Puerto Rico hay gente anhelante de constituir una mayoría. Una mayoría sin dejar de ser cada uno lo que es. Oigan lo que estoy diciendo: Una mayoría sin dejar de ser cada uno lo que es. De eso se trata Vieques.

En la carcel ha habido alcaldes populares, como el alcalde Cordero y el alcalde de Vieques, y en la cárcel ha habido estadistas como la senadora Burgos, y ha habido independentistas como tantos que ustedes conocen; como la representante de tantas y tantos, de las pasadas, presentes y futuras generaciones, la heroína nacional, doña Lolita Lebrón. Cuando yo me di cuenta de que en esa cárcel estaban, bajo el mismo techo, doña Lolita Lebrón y tantos populares y estadistas e independentistas, dije: “Los días de los problemas graves del país están contados también”.

¿Cómo hacemos realidad esa mayoría?, sin dejar de ser cada uno lo que es. Dirigiéndonos hacia el mismo lugar. Lo podemos hacer y lo vamos a hacer. Y una vez constituyamos esa mayoría sin dejar de ser cada uno lo que es, la brega con los Estados Unidos es difícil, (sí, igual que fue difícil en Vieques), pero no imposible.


Rubén se dirige al Rev Sharpton
durante su discurso. (Foto Bas)

La clave es la siguiente, quiero repetirlo con la misma calma con que estoy hablando de todos los asuntos en el día de hoy. Los Estados Unidos harán lo que nosotros hagamos que hagan. Los Estados Unidos harán lo que nosotros hagamos que hagan. (Volviéndose hacia el Reverendo Sharpton: “The United States will do what we make them do”. El Reverendo asiente.) Esa es la clave estratégica que tiene que poner en práctica esa mayoría sin dejar cada uno de ser lo que es. Esa es la clave. Ya lo hicimos en Vieques. Nadie dejó de ser lo que es. E hicimos que los Estados Unidos hicieran lo que nosotros hicimos que hicieran. Se van de Vieques, en un mes, en dos meses o dos años, pero se van. Y nosotros vamos a hacer que se vayan antes de lo que ellos quieren.

¿Cómo hace uno que los Estados Unidos hagan lo que nosotros queremos que hagan? Utilizando los mecanismos que esa mayoría tiene a su disposición, tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos como internacionalmente.

            Ya lo hicimos en Vieques. Repito: los Estados Unidos harán lo que nosotros hagamos que hagan. En eso tenemos ejemplos históricos en situaciones más adversas que la nuestra. Me he pasado leyendo copiosamente sobre la historia de Irlanda, que fue la que inspiró al Maestro Pedro Albizu Campos durante su estadía en Boston en la segunda década del siglo 20; y los irlandeses ganaron su independencia en Irlanda, en Londres y en Boston.

Lo haremos para todo Puerto Rico como lo hicimos en Vieques; con esa alianza grande a la cual le tienen miedo en los Estados Unidos. Esa unión del pueblo afroamericano con el pueblo puertorriqueño y el pueblo mexicoamericano que se empezó a formar en Puerto Rico con la presencia del Reverendo Sharpton, de la señora del Reverendo Jackson y con Edward James Olmos. Y para eso ya tenemos la cabeza de playa, los boricuas de allá, que están con nosotros ciento por ciento y más, que han padecido cárcel por Vieque y que podrán contar con la ayuda de otros sectores progresistas norteamericanos de la misma forma que en Vieques contaron con la colaboración de Robert Kennedy junior. Para darse cuenta del impacto de esa unión, sólo quiero recordar que la próxima elección en los Estados Unidos (en el 2002), depende del estado de la Florida y del estado de Nueva York. Docenas y docenas de representantes en una camara que se decide por cinco votos.

Internacionalmente, en el último Congreso de la Internacional Socialista, que es una asociación que envuelve a partidos en el gobierno en sesenta países, incluyendo Francia e Inglaterra, países a donde voy a ir pronto, y muchos otros países del mundo, la resolución sobre Vieques y sobre la descolonización de Puerto Rico se aprobó por unanimidad de mil quinientos delegados. Ya el desprestigio internacional es tan grande que no se atreven ni a ir a cabildear en contra de esa resolución.

Es como si se estuvieran alineando los planetas. Como decía el gran Pablo Neruda, “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán impedir la primavera”, en Vieques y en Puerto Rico.

            ¿Cuáles son los primeros pasos para lograr esa mayoría que hará que los Estados Unidos respeten nuestra voluntad, no solo en Vieques, sino también respecto a los otros grandes problemas de Puerto Rico?

No hay que darle muchas vueltas a la noria. Ya yo he comenzado, pero me propongo continuar, desde hoy mismo en adelante, a conversar, inicialmente, con todos estos hermanos de espíritu que hemos dado la cara juntos y hemos puesto la libertad detrás de esos barrotes, por la paz en Vieques. Primero con esos y luego con otros. Voy a conversar con ellos para llevarles ideas que he pensado por mucho tiempo, y oír las ideas de ellos y conversarlas.

            Conversaré con personas que han dado el frente por Vieques, que fueron forjadores de esa mayoría sin dejar de ser cada uno lo que es, para hacer que los Estados Unidos hagan lo que hagamos que hagan. Ya comenzamos. Hoy me reúno con el Reverendo Sharpton.

Obviamente, hay algo que nos une a todos. Es evidente: que reconocemos los problemas de los que hablé al principio (la ausencia de poderes y las limitaciones de la democracia) y la íntima relación entre ellos, la ausencia de poder y las limitaciones a la democracia. El problema profundo de las relaciones entre los Estados Unidos y Puerto Rico. El problema de soberanía. ¿Que los estadistas lo visualizan e interpretan de una forma? Bien, se les respeta. ¿Que los estadolibristas de otra? Bien, se les respeta. Y los independentistas de otra forma; bien. Pero se trata de soberanía; de que no podemos hacer valer nuestra voluntad porque no importa lo que el pueblo puertorriqueño diga, la soberanía, el poder último, -como en Vieques- está en otro sitio. Lo mismo pasa con los tratados comerciales. Y lo mismo con el cabotaje y la transportación. Vamos a hablar de esas cosas. Yo tengo un plan, tengo una idea de cómo podemos forjar esa mayoría sin dejar de ser cada uno lo que es.

            Tengo hasta temor de usar nombres. Vamos a olvidarnos un poquito del lenguaje. Yo estoy pensando en un mecanismo en donde ponernos de acuerdo. Yo prefiero llamarle “Comisión Constitucional de Relaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico”, o “Comisión Constituyente de Relaciones entre Estados Unidos y Puerto Rico”. Otros le llaman Asamblea Constituyente, otros le llaman de otra forma, no importa. Yo no quiero ponerle nombre, ni hablar de cómo se compone, vamos a reunirnos, vamos a comenzar a andar como hicimos en Vieques. Vamos a ver.

Para lo que sí tengo nombre es para estas reuniones iniciales. Yo le voy a llamar “dialogo ciudadano”. O “conversación ciudadana”. Lo importante es que en esas conversaciones, gente que se pudo poner de acuerdo en algo tan difícil como Vieques, se puedan poner de acuerdo –como no se van a poder poner de acuerdo- para impulsar, (desde donde estén, desde los Clubes de Leones hasta reuniones de partidos políticos) para impulsar la idea común de reunirnos, de convocarnos para hablar de las relaciones con los Estados Unidos, lo que aquí se llama el problema del status, y el problema de los poderes que tambien guarda íntima relación con el problema socioeconómico.

            Yo estoy seguro de que nos vamos a poder poner de acuerdo. El diálogo ciudadano ya ha comenzado en la cárcel y va a continuar desde hoy fuera de la cárcel. Vamos a ese diálogo ciudadano que yo tengo fe que desemboque en la creación de un mecanismo en donde estén representados todos según su ideología y desde donde se puedan hacer reclamos comunes frente a los Estados Unidos. Así de sencillo es. No hay ningún misterio en esto. Eso es lo que hay que hacer, eso es lo que voy a hacer.

Todas mis energías van a estar dedicadas a Vieques y a ese objetivo del cual les acabo de hablar. Afortunadamente el Señor me concedió un privilegio muy grande, que es ver en vida cómo será mi partido cuando yo no esté. He visto a Fernando Martín y a María de Lourdes Santiago tomar las riendas de este partido; y ellos como Presidente y Vice Presidenta, y los otros líderes del partido continuarán ocupándose del partido Todas mis energías van a ir dirigidas a Vieques y a este diálogo ciudadano. Y si alguien se cree que el diálogo no va a funcionar, que no se equivoquen. Más difícil era prever hace dos años lo sucedido en Vieques. Ahora es más fácil por dos razones, porque Vieques abrió la puerta y porque Vieques abrió el espíritu de los puertorriqueños. Porque Puerto Rico ya no es el mismo. Los populares no son los mismos ni los estadistas son los mismos, ni los independentistas somos los mismos.

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            Tengo entendido que hay personas que quieren reunirse conmigo. Yo encantado de reunirme con cualquier persona que se quiera reunir conmigo, pero esto del diálogo ciudadano no va a esperar por ninguna reunión. El diálogo entre independentistas, estadistas y populares, con respeto, siendo cada uno lo que es, ya empezó en la cárcel y va a continuar hoy mismo. Y cuando yo vaya a cualquier reunión a la que se me invite, yo iré con el beneficio de las ideas, los consejos, de todos esos estadistas, de todos esos populares, de todos esos independentistas con quienes pueda dialogar. Yo voy a abrir las alas, y el que no quiera abrir las alas se quedará, para usar una frase de don Pedro Albizu Campos, como un crustáceo, enterrado en su propia tierra.

            Todo lo que les he hablado en el día de hoy se puede resumir en dos palabras. La clave de todo esto está en nosotros todos. Repito: nosotros todos, populares, estadistas, independentistas, no afiliados, que estuvimos dispuestos a estar en las playas de Vieques reclamando los derechos. Nosotros todos podemos resolver los graves problemas. Nosotros todos, los estadistas, los estadolibristas, los independentistas, nosotros todos, todos nosotros los puertorriqueños, podemos construir lo que queremos. La clave está en nosotros todos. Una vez nosotros todos nos constituyamos, como nos hemos constituido ya en Vieques, no hay fuerza en el mundo capaz de ir por sobre la voluntad de este pueblo. Los puertorriqueños podemos decir con orgullo que debido a nuestro esfuerzo, lo que le tomó en Panamá (al siempre recordado General Torrijos) veinte años, este pueblo lo va a lograr en un par de años. Y no es que seamos más que el pueblo panameño, es que las circunstancias han sido peores para nosotros en un aspecto y mejores en otro.

            Nosotros todos, todos nosotros, pudimos en Vieques. Que sepa el Presidente del PNP, a quien respeto, la Presidenta del Partido Popular, a quien respeto, que Rubén Berríos llenó sus alforjas en esta cárcel con la voluntad de nosotros todos, de todos nosotros. Ya este pueblo se cansó de que no se canalice la voluntad de nosotros todos. Pero antes de hacerlo necesitábamos ver la luz, necesitábamos ver la esperanza, eso es lo grande, ese es el milagro de Vieques, que nos ha quitado la incapacidad a nosotros todos, que ahora sabemos que podemos. Nosotros todos, todos nosotros, pusimos de rodillas a la marina del país más poderoso del mundo y con esa misma firmeza, constancia y militancia alcanzaremos los poderes que en justicia nos pertenecen. Iremos transformando la voluntad completa.

Yo les digo a ustedes que la voluntad está; que lo que hay que hacer es canalizarla, hay que juntarla, hay que agruparla. Yo vengo a juntar, yo vengo a agrupar, yo vengo a abrazar. Y el que quiera acompañarme a abrazar, a juntar, a agrupar, sin dejar de ser lo que es, a ese le tiendo un abrazo para construir un Puerto Rico para todos los puertorriqueños. ¡A la lucha y a la victoria!