20 de junio de 2016 – Nueva York, EE.UU. – La candidata a la gobernación y vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago, hizo un llamado al presidente del Comité de Descolonización de la ONU para que se exploren alternativas de diálogo encaminadas a promover la descolonización de Puerto Rico a través de un proceso de negociación en EE.UU. y los que proponen la descolonización del país conforme a la Resolución 1514 (XV).

 

La también Senadora del PIP, compareció hoy ante el Comité especial de Descolonización de las Naciones Unidas para reiterar la posición del PIP en solicitud de que el tema de Puerto Rico sea considerado por el pleno de la ONU y haciendo referencia al cambio de circunstancias que ha representado los recientes acontecimientos de los EE.UU.: la posición del Procurador general en el caso Sánchez Valle, la determinación emitida por el Tribunal Supremo en ese litigio y la actuación de la Cámara de Representantes federal con la aprobación del HR-5278 que daría paso a la Junta de Control Fiscal.

 

“Ante la realidad de que el gobierno de Estados Unidos reconoce la condición de subordinación colonial de Puerto Rico, el Partido Independentista Puertorriqueño está convencido de que ha llegado la hora del diálogo y del entendimiento.

Por lo tanto, en nombre del Partido Independentista Puertorriqueño, propongo al Presidente del Comité Especial, que luego de las consultas que estime pertinente, ejerza sus buenos oficios para propiciar un diálogo entre Estados Unidos y los que proponemos la descolonización y la independencia de Puerto Rico, de conformidad con la Resolución 1514 (XV)”, expresó la aspirante a La Fortaleza durante su ponencia.

 

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[PONENCIA ONU]

 

TESTIMONIO DE MARÍA DE LOURDES SANTIAGO, VICEPRESIDENTA DEL PARTIDO INDEPENDENTISTA PUERTORRIQUEÑO, ANTE EL COMITÉ ESPECIAL DE DESCOLONIZACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS

20 de junio de 2016

 

Durante décadas, y pagando el altísimo costo de la represión y la persecución, el independentismo puertorriqueño ha denunciado la ignominia del coloniaje estadounidense sobre nuestra patria. Mientras fue conveniente para Estados Unidos el gobierno de esa nación alimentó el mito de un supuesto “pacto” entre Puerto Rico y Estados Unidos encarnado a través del Estado Libre Asociado, sembrando la idea del colonialismo por consentimiento. Aún hoy, comparecerán ante este foro algunos compatriotas, cómplices del régimen colonial, a reclamar al Comité de Descolonización el derecho a ser colonia a perpetuidad. Ellos representan el penoso resultado del colonialismo como emboscada sicológica.

Pero las circunstancias han cambiado y en tiempos recientes los Estados Unidos han trocado su actitud encubridora por un destape completo de la crudeza de su relación colonial con Puerto Rico. Como parte de un litigio ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos (Puerto Rico v. Sánchez Valle) el Procurador General de los Estados Unidos compareció ante el Tribunal Supremo de ese país (que acorde con nuestra situación colonial tiene la última palabra en temas constitucionales) para establecer que la Constitución del ELA “no alteró el estatus constitucional de Puerto Rico como un territorio de los Estados Unidos”, y que “la fuente última de poder soberano en Puerto Rico permanece por lo tanto en los Estados Unidos”. Este fundamento fue acogido por el Tribunal Supremo, quien resolvió hace apenas unos días que la relación de Puerto Rico con los Estados Unidos es análoga a la de un municipio con un estado; y que la fuente última de poder sobre Puerto Rico reside en el Congreso de Estados Unidos. En el andamiaje constitucional de los Estados Unidos son soberanos los estados de la nación, las tribus indias, pero no los territorios. Es la corroboración de lo que hemos dicho los independentistas: Puerto Rico es un territorio, una colonia de Estados Unidos.

Esa plenitud de poderes del Congreso de Estados Unidos sobre Puerto Rico es la que permite la imposición de una nueva dictadura: la Junta de Control Fiscal, siete personas no electas que tendrán poder absoluto sobre nuestro país. El proyecto de ley que así lo dispone ya fue aprobado por la Cámara de Representantes, es agresivamente impulsado por el Presidente Obama, y será considerado en el Senado en los próximos días.

Con esta alineación de los poderes ejecutivo, judicial y legislativo de los Estados Unidos, exponiendo sin ambages la farsa del ELA, los coconspiradores del delito colonial se han convertido en testigos del pueblo.

Las circunstancias son, pues, propicias para que cambien las coordenadas de la discusión sobre nuestro futuro, como en efecto está ocurriendo. Muchos puertorriqueños y puertorriqueñas que de buena fe habían aceptado la teoría del pacto con los Estados Unidos, hoy, apercibidos del engaño, se plantean la necesidad de un cambio en nuestra relación con ese país. Son nuevos tiempos.

Está ante la consideración de este Comité un proyecto de resolución en el que se reafirma el derecho de Puerto Rico a su libre determinación e independencia y se solicita que el caso de Puerto Rico se eleve al pleno de la Asamblea General y se requiere de los Estados Unidos que cumpla con su obligación descolonizadora, al tiempo que se recoge el reclamo por la excarcelación del patriota independentista Oscar López Rivera, quien ya ha cumplido 35 años en cárceles estadounidenses. El Partido Independentista endosa dicha resolución.

Queremos, para finalizar, hacer un planteamiento adicional y urgente.

Ante la realidad de que el gobierno de Estados Unidos reconoce la condición de subordinación colonial de Puerto Rico, el Partido Independentista Puertorriqueño está convencido de que ha llegado la hora del diálogo y del entendimiento.

Por lo tanto, en nombre del Partido Independentista Puertorriqueño, propongo al Presidente del Comité Especial, que luego de las consultas que estime pertinente, ejerza sus buenos oficios para propiciar un diálogo entre Estados Unidos y los que proponemos la descolonización y la independencia de Puerto Rico, de conformidad con la Resolución 1514 (XV).

El camino está franco para que, al fin, se inicie el proceso de descolonización que a través de sus Resoluciones este Comité ha requerido en reiteradas ocasiones.