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DONDE SE QUEMAN LOS LIBROS...

Por Denis Márquez
Secretario de Organización
Partido Independentista Puertorriqueño
Publicado en Periódico METRO 30 enero 2015

El grave problema del manejo de los desperdicios sólidos en Puerto Rico se ha caracterizado por décadas de inacción y desidia por parte del gobierno. Por un lado, el insostenible dilema de los vertederos es siempre alarmante, mientras seguimos produciendo basura en cantidades exorbitantes sin adoptar medidas preventivas. Hoy, conceptos como la reutilización, reducción y reciclaje de los desperdicios sólidos no forman parte integral de nuestro vocabulario social. Las iniciativas comunitarias, privadas, e incluso de ciertos municipios son algunos oasis en el desierto de alternativas para atender este grave problema que raya en el absurdo: usted puede vivir en una urbanización de un municipio que tiene un programa de reciclaje y, al otro lado de la carretera, hay una urbanización en la que no existe nada de reciclaje por pertenecer a otro municipio. Y es que no tenemos una clara voluntad política ni social para atender el asunto.

 

El mal manejo de desperdicios sólidos provoca graves problemas al medio ambiente, al urbanismo y a la salud pública ante los que han surgido acercamientos que empeoran la situación, lucrando en el camino a algún sector. El ejemplo más reciente es la propuesta incineradora de basura en Arecibo. Este incinerador pretende quemar más de dos mil toneladas de basura diaria en un área altamente poblada y cercana a fincas ganaderas. Tiene la intención de utilizar 2.1 millones de galones diarios de agua del Caño Tiburones, detenida hasta ahora por el DRNA. Establecer este incinerador reduce las alternativas de reciclaje que podrían generar nuevas empresas puertorriqueñas, cooperativas.

Otro de sus grandes problemas, como han señalado diversas organizaciones y expertos, es que emitirá al aire peligrosas sustancias. El proyecto producirá 500 toneladas diarias de cenizas tóxicas. Debemos señalar que, por un lado, cuanto más efectivo son los dispositivos para evitar que una parte de los compuestos tóxicos salgan al aire por la chimenea, más contaminantes serán las cenizas producidas por el incinerador. Si son enterradas en vertederos, sus componentes tóxicos pueden filtrarse al suelo y a las capas de agua subterráneas que son las fuentes que nos suplen.

La Junta de Calidad Ambiental, por su parte, avaló el deseo de Energy Answers, proponente del incinerador, de mantener en estricta confidencialidad el lugar final donde depositarán las cenizas. Y recientemente dio permiso para depositar en ciertos vertederos las peligrosas cenizas de carbón producidas por la planta de carbón AES de Guayama e incluso utilizarlas como cubierta diaria (tapar la basura). En estos momentos el vertedero de Ponce y especialmente el de Humacao, se han convertido, en la práctica, en vertederos tóxicos.

La Petición que la senadora María de Lourdes Santiago ha presentado en el Senado para que la Junta entregue toda documentación, información o estudio sobre la disposición final de las cenizas del incinerador cobra especial importancia. El poeta alemán Heinrich Heine dijo: "Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres". Mientras otras naciones del mundo invierten sus esfuerzos en desarrollar la industria del reciclaje, protegiendo sus recursos y generando miles de empleos, los gobernantes en Puerto Rico nos quieren amarrar a soluciones costosas y perjudiciales a la salud y a la vida de las personas. Por ello, de manera firme y sin titubeos hay que oponerse al incinerador en Arecibo.