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Transparencia

Por Denis Marquez Lebrón
Publicado en Periódico Metro
4 septiembre 2015

Todos los días amanecemos con alguna novedad sobre la deuda del país o de alguna corporación pública. En el caso de esta semana, nos ha arropado el tema de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica. No hay controversia en cuanto a la necesidad de renegociar la deuda de esta corporación pública, de las otras y, definitivamente, la deuda del país. Pero, a pesar de la saturación del tema de la renegociación las deudas, ha faltado en el debate público el fundamental elemento de transparencia y, además, honestidad con el pueblo.

 

Tratándose de una transacción que nos afectará a todos, el Gobierno debe delinear y detallar de qué trata un acuerdo alcanzado al filo de la media noche. Hay datos que no pueden quedarse en la oscuridad de esa noche.

No sabemos qué implicaciones van a tener a largo plazo los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y los bonistas. Asegura el Gobierno que no habrá aumentos en tarifas, pero hasta cuándo se asegura que no habrá un aumento en la tarifa; de haber un aumento en la tarifa, en cuál de los renglones se reflejará el mismo y en qué proporción.

Lo temido es que pase lo mismo que con la Autoridad de Carreteras se aseguró que no aumentaría el precio de los peajes y, al final, aumentó el precio de los peajes. Seguramente, la posibilidad de ese aumento estaba en lo que llamamos las letras pequeñas del contrato, a esas letras pequeñas son a las que no tenemos acceso los ciudadanos. Y, además de esos detalles, no sabemos quién realmente es la parte beneficiada de los acuerdos; nadie es tan ingenuo como para pensar que los bonistas llegaron a una negociación que beneficiara a ambas partes de forma equitativa.

El país sabe que los bonistas velan por sus intereses y a Dios que reparta suerte, y el problema es que el Gobierno lo sabe también, pero salen de las negociaciones sonrientes y satisfechos porque "han salvado al país". La escuchamos el año pasado con la aprobación del gran proyecto emblemático de los senadores Eduardo Bhatia y Ramón Luis Nieves, la Ley de Transformación y ALIVIO Energético de Puerto Rico, que ni transformó ni alivió la AEE, ni mucho menos a Puerto Rico. El fracaso de Ley de ALIVIO Energético puede ser el ejemplo de lo que podemos esperar con la negociación de la deuda del país.

Se aprueba una ley con la intención de transformar la AEE; dicha ley crea la comisión de energía que funciona como otra agencia; se contrata a Lisa Donahue, y, aun así, los acuerdos de pago tardaron un año en concretarse. Tiene que haber una reestructuración completa de la AEE, pero todos guardan silencio en cuanto a ello, salvo la Sra. Donahue, que planteó ante el Senado que había que reestructurar la autoridad y despolitizarla al país le costó millones que ella dijera lo que usted lee gratuitamente en estas líneas. El colmo es cuando los PPD y PNP hablan de despolitizar la corporación pública, pues que comiencen por cerrar sus sedes en la autoridad.

El acuerdo de pago de la AEE no puede ser presagio de lo que pasará con el resto de la deuda. En cuanto al resto de la deuda, hay bonistas y hay bonistas. No se les puede dar el mismo trato, por ejemplo, a las cooperativas que a los fondos de cobertura (Hedge Funds). El Gobierno tiene la responsabilidad de comenzar a hablarle claro al país, sin estribillos ni frases publicitarias, con las cartas sobre la mesa y de frente.