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El Gobernador tuvo una explosión repentina de testosterona con su famoso "Me vale" en lo referente a las casas acreditadoras. Además de ser un aguaje - no había terminado la frase cuando ya dejaba saber que se somete a las recomendaciones impuestas por las mismas-, la expresión denota una conducta y actitud que en nada ayuda a hacer frente a la creciente debacle que arropa al país por las cuatro esquinas.

Aunque todos los días continúa invocando la retórica hueca del cambio, sus acciones y omisiones son un culto al inmovilismo. Apuesta Alejandro – fiel a la naturaleza histórica del PPD - a que la ambivalencia, la indefinición y el engaño son las herramientas indispensables para resolver la crisis en la que está inmerso el país.

 

Hasta el momento sus ejecutorias han incrementado la crisis. El Gobernador ha optado por llevar al extremo las políticas fracasadas del pasado. El más reciente de los atentados es el que junto a sus legisladores perpetra contra los jubilados y empleados públicos al condenarlos a un sistema de pensiones que los empobrece dramáticamente. ¿Cómo deben sentirse ahora los miles de trabajadores que le dieron el voto a quien resulta ser el verdugo de su Retiro?

Mientras ejecuta esta injusticia, García Padilla se obstina en acariciar la ilusión – junto Pedro a Pierluisi- de que el Congreso restaure los privilegios contributivos federales para las multimillonarias empresas foráneas, al tiempo que impone otras acciones para que los pobres y trabajadores financien la crisis fiscal del Gobierno, a la vez que protege los privilegios de los poderosos.

Pero la crisis mayor en Puerto Rico es la incapacidad y falta de voluntad del gobierno de Alejandro García Padilla para lidiar con los retos que representa el desgaste económico y social de un Estados Libre Asociado colonial que agudiza la recesión económica, lanza todos los días a más gente a las filas del desempleo y condena a miles y miles de compatriotas al destierro de la emigración. La respuesta no puede continuar siendo el atrincherarse en un modelo político y de desarrollo colapsado y caduco.