“¡Mátalos!, que son enemigos de la democracia” |
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Por José R. Bas
García |
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El 25 de julio significa muchas cosas para los puertorriqueños. Ayer, 25 de julio, el presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Rubén Berríos Martínez destacó esos significados en su discurso como orador principal de los actos del Cerro Maravilla. Como se sabe, en esa fecha, allá para 1978, y en ese mismo lugar fueron asesinados por la Policía de Puerto Rico dos jóvenes independentistas. En memoria de Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví, la Coordinadora Nacional de las Actividades del Cerro Maravilla efectúa todos los años una actividad. Berríos Martínez pronunció un discurso de afirmación independentista, sumamente emotivo, en el que hizo un recuento histórico para sentar las bases con las que explicó los distintos significados de la fecha del 25 de julio. “Allá en Ponce, hoy, bailando al son de las cadenas están celebarando el día de la colonia en un carnaval de la indignidad y de la ignominia pagado por fondos públicos”, declaró Berríos de entrada. “El 25 de julio es un día de atropello, de persecusión, de engaño, de entrampamiento”. También invitó a evaluar “cómo el independentismo ha respondido a este reto”.
“Cuando el colonialismo ha pasado a la historia de la humanidad en los cuatro confines del mundo, allá abajo se celebra, como si fuera la gran cosa, el coloniaje. Allá en Ponce, hoy, lo que hay es un festival del coloniaje, el festival del ñame y del mamey, que es lo que ha significado el 25 de julio desde 1952”, continuó Berríos al hacer un contraste entre la actividad que celebra el Partido de gobierno en Ponce con la del Cerro Maravilla. “Aquí estamos reinvindicando la dignidad, la vergüenza del pueblo puertorriqueño”. Comenzando con los distintos eventos asociados a la fecha, Rubén Berríos mencionó que antes de la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico, el 25 de julio se celebraba la fiesta de Santiago Apóstol. Esa misma fecha, en el 1898, se inició la invasión a Puerto Rico de las fuerzas armadas estadounidenses, entrando por Guánica. Durante las primeras cuatro o cinco décadas después de la ocupación, Puerto Rico fue objeto de expropiaciones, despojo y atropellos. “Nos convertimos de un país de propietarios en un pais de peones”, afirmó. Explicó que durante ese periodo nadie vivía engañado en Puerto Rico porque “todo el mundo sabía que Puerto Rico era una colonia, un territorio de Estados Unidos”.
La respuesta del independentistmo en esas primeras décadas lo fue don Pedro Albizu Campos y el Partido Nacionalista. Luego de la Masacre de Ponce, a don Pedro se el enjuició en el tribunal federal. Fue un líder asimilista, don Rafael Martínez Nadal, quien al abrazarlo públicamente evidenció el respeto que le tenía a Albizu. “Nadie, ni siquiera el líder asimilista de entonces, dijo que no vivíamos en una colonia”, afirmó Berríos. Don Pedro fue encarcelado como resultado de aquel 25 de julio de 1898. Berríos continuó explicando que al llegar la década de los 50, el significado del 25 de julio sufrió un cambio. A partir de entonces “empezó a significar otra cosa: engaño, encubrimiento, falasia”. Luego de 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos decidió que Puerto Rico no podía ser independiente. Ante la inminencia de la “guerra fría” con la Unión Soviética, había que aplastar al movimiento independentista en Puerto Rico, que para entonces era mayoritario. Fue en ese periodo en que Puerto Rico dejó de ser la colonia que todo el mundo reconocía como tal y se convirtió en “colonia por consentimiento”. De 1948 a 1952, “se enmendó la Ley Jones, se le puso el nombre de Constitución, se logró que los puertorriqueños, en una constituyente amañada en la que el PIP no participó, aprobaran eso. A esa Constitución se le llamó Estado Libre Asociado”. Rubén Berríos recalcó que no hubo un solo cambio de importancia al aprobarse el Estado Libre Asociado. Desde antes, se elegía la Cámara, el Senado y al Gobernador. Había un supuesto comercio libre y usábamos la moneda norteamericana, teníamos la ciudadanía de EEUU desde 1917. El único cambio que hubo fue que “antes del 52 nadie se engañaba y después del 52 trataban de engañar a todo el mundo”. El Estado Libre Asociado fue “el gran engaño de la historia puertorriqueña”, sentenció el orador.
Al resumir los efectos contra el independentismo de la Ley de La Mordaza, que se aplicó en la misma época para tratar de reducir al exterminio a los independentistas, Rubén mencionó al poeta puertorriqueño Francisco Matos Paoli. Éste también fue Secretario General del Partido Nacionalista. No pudo contener sus lágrimas cuando relató que a Matos Paoli lo sentenciaron a 20 años de cárcel como resultado de la aplicación de la mencionada ley, por haber pronunciado cuatro discursos patrióticos. “Aquello sí fue un verdadero terrorismo de Estado”, exclamó al describir la persecusión al independentismo que se desató. “Se le metió por oido, nariz y boca a los puertorriqueños, el miedo a la libertad”. “Ya no eran los gobernadores americanos. Ya era con un gobernador puertorriqueño y con la teoría de que esto no era una colonia. Engaños sobre el atropello y sobre la persecusión, ¡ese es el 25 de julio que están celebrando allá abajo!”. “No es de extrañarse”, continuó Berríos, otra vez con su voz entrecortada por la emoción, “que 28 años después, aquí en este cerro, trajeran a dos muchachos que a lo mejor no habían venido ni a la Cordillera Central. Los trajeron y los entramparon. ¿Ustedes saben lo que le dijeron cuando estaban de rodillas? “Mátalos, que son enemigos de la democracia”. Así resumió Rubén los asesinatos de los jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla, el 25 de julio de 1978. Destacó que la idea de que los independentistas son los enemigos de la democracia y, por lo tanto, hay que acabarlos, se continuó diseminando entre el pueblo puertorriqueño. La cultura anti-independentista todavía sigue vigente hasta hoy. “El engaño de 1952 se convirtió en el abuso extremo contra el independentismo. Esa es la historia de 25 de julio.” Pero el independentismo no fue exterminado, según explicó. La parte final de su discurso se dedicó a explicar la manera en que respondieron las fuerzas independentistas del país a todo el atropello a que fue sometido. Como era de esperarse, el efecto de la persecusión fue que el independentismo, que había sido una fuerza mayoriaria en las décadas enteriores, se debilitó, a punto de desaparcer como fuerza organizada. “El milagro en Puerto Rico, es que quede un solo independentista en este país, después de más de 100 años de atropellos, insultos y persecusiones”, exclamó enfáticamente. Aclaro que es natural que haya distintas maneras de pensar y de ver la lucha por la independencia. Es natural que se discrepe en la manera de llevar a cabo la libertad de la patria, “depués que se respeten mutuamente y que ninguno sea un obstáculo en el camino del otro”.
En ese reorganizar de fuerzas, los independenistas aprendimos a aprovechar las diferentes coyunturas y oportunidades que se presentan. Es así que junto a los hermanos de Vieques “nos convertimos en la punta de lanza de este pueblo” para poner a los invasores “de rodillas en las playas de Vieques. Eso es un triunfo histórico de este pueblo y del independentismo”. Como sabemos, la Marina de Guerra de EEUU abandonó Vieques y también la Base Naval de Ceiba. Berríos catalogó lo anterior como un cambio importante en la relación con los EEUU. Ya Puerto Rico no se ve a sí mismo como un pueblo impotente. Este es “un Puerto Rico que sabe que puede. Romper la impotencia es lo más importante cuando un pueblo lucha por su libertad”. Otra coyuntura favorable es que el argumento de que somos un país muy pequeño quedó invalidado por el hecho de que “hoy en día de los diez países más prósperos del mundo, nueve tienen menos de siete millones de habitantes y seis tienen menos de un millón de habitantes. Algunos de ellos no están en Asia, como Singapur. Están aquí al lado, como Saint Kitts y Nevis, Barbados y las Bahamas.” “La gran marea de la historia, que en el 1898 estaba en contra nuestra, está empezando a favor nuestro en este momento.” Berríos resumió las enseñanzas aprendidas por la respuesta histórica del independentismo a todas las circunstancias a que se ha tenido que enfrentar. Nunca titubear, no desviarse. Tener fe. Respeto al otro que lucha por la independencia y que no piensa igual que uno. “El independentista, si no tiene nada bueno que decir de otro independentista, que no diga nada”, afirmó. Al finalizar, Berríos enfatizó que el independentismo se ha mantenido firme ante todas las circunstancias a que se ha enfrentado. En contraste con la otra celebración, los independentistas han sufrido con gallardía, pero con paso seguro de que la libertad, la soberanía, la independencia están escritas en el futuro, cada vez más cercano.
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