Testimonio ante el
Comité de Descolonización de la ONU

Fernando Martín García
Presidente Ejecutivo
Partido Independentista Puertorriqueño
12 de junio de 2006

Señor Presidente y señores delegados,

Mi nombre es Fernando Martín y comparezco en representación del Partido Independentista Puertorriqueño del cual soy Presidente Ejecutivo.

Antes que nada quiero expresar la más profunda satisfacción por el hecho de que han testificado ante este Comité en el día de hoy, para denunciar el colonialismo en Puerto Rico y para apoyar la causa de su independencia, las dos más grandes y más representativas organizaciones de partidos políticos de América Latina y el Caribe. La generosa decisión tanto de la COPPPAL como del Comité para América Latina y el Caribe de la Internacional Socialista para que esas poderosas voces de nuestra América se escuchen en este recinto constituye una verdadera señal de los tiempos, y un paso decisivo hacía la plena incorporación de la virtual totalidad de las fuerzas políticas de toda la región a la lucha por la descolonización y la independencia de Puerto Rico. Los independentistas puertorriqueños nos sentimos particularmente honrados que figuras de la talla y la trayectoria del Ex-Presidente Raúl Alfonsín de la Argentina y el Lcdo. Gustavo Carvajal de México hayan aceptado la encomienda de sus respectivas organizaciones de estar aquí hoy en esta cita con la historia. Representan a la América Latina entera, desde el Río Bravo hasta la Patagonia.

Este año se cumple el 180 aniversario del Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por Simón Bolívar en 1836. La independencia de Puerto Rico es la agenda inconclusa del proyecto independentista del Libertador. Las circunstancias de entonces no lo permitieron pero aquí están hoy el doctor Alfonsín y el licenciado Carvajal reafirmando el compromiso latinoamericano de poder completar al fin, en estos nuevos y propicios tiempos, el ideal bolivariano con el logro de la independencia de Puerto Rico. Se trata, después de todo, de un asunto de principios latinoamericanos, sin ánimo de imposición de clase alguna, y que trasciende toda veleidad electoral. No faltaba más que los políticos de Estados Unidos puedan expresarse sobre sus preferencias en cuanto al futuro político de Puerto Rico y que tengan que callar los patriotas latinoamericanos.

Dicho lo anterior es de justicia hacer un reconocimiento especial al esfuerzo consistente y persistente de la delegación cubana, al esfuerzo de décadas que ha hecho posible que este foro haya cumplido y siga cumpliendo un importante papel en la lucha por la descolonización e independencia de Puerto Rico.

El proyecto de resolución ante su consideración contiene tres elementos nuevos que deben destacarse.

Felicitamos al Comité por tomar nota de un hecho crucial que constituye un reflejo preciso y dramático de la nueva coyuntura histórica en que se encuentra la relación colonial entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Me refiero naturalmente al informe del Grupo Interagencial de la Casa Blanca Sobre el Status de Puerto Rico que fue nombrado por el Presidente de los Estados Unidos y que se hizo público en diciembre del año pasado. Dicho informe concluye que Puerto Rico continúa siendo hoy –como hemos denunciado los independentistas puertorriqueños siempre— una posesión territorial de los Estados Unidos sujeta al poder plenario del Congreso, es decir, una colonia.

El informe reivindica, por lo tanto, todos los esfuerzos que por tantos años ha desplegado este Comité –en circunstancias que hasta apenas hace varios años eran enormemente difíciles por las presiones que ejercía el gobierno de los Estados Unidos— para afirmar su jurisdicción sobre el caso de Puerto Rico como uno colonial, y para proclamar el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a su libre determinación e independencia conforme a la Resolución 1514(XV).

De que el pueblo de Puerto Rico favorece la descolonización no puede caber la más mínima duda. Hace poco más de un año, por ejemplo, ambas cámaras de la Asamblea Legislativa en Puerto Rico aprobaron unánimemente una resolución que exigía del Presidente y el Congreso de los Estados Unidos el compromiso de responder ante el reclamo de nuestro pueblo de poder escoger entre alternativas de status político que no fueran coloniales o territoriales.

El PIP ve también con satisfacción el nuevo lenguaje del proyecto de resolución dirigido a que el caso de Puerto Rico sea examinado por la Asamblea General. Esto es un importante paso inicial que augura y requiere una gran campaña coordinada para lograr ese objetivo dentro de un plazo razonable.

El proyecto de resolución, además de insistir –como en el pasado— en la liberación de los independentistas que son prisioneros políticos en cárceles de los Estados Unidos (dos de los cuales llevan más de veinticinco años en prisión por alegada “conspiración sediciosa”) condena este año los más recientes abusos de la policía de los Estados Unidos en Puerto Rico (el FBI, por sus siglas en inglés) particularmente el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos el año pasado, y reclama que dichos atropellos no permanezcan impunes.

Dentro de los alentadores desarrollos que tan favorables son a la causa de la descolonización y la independencia de Puerto Rico como lo son el reconocimiento por parte de los Estados Unidos de que Puerto Rico sigue siendo colonia, y la marcada tendencia en la América Latina al redescubrimiento, en cada país según sus circunstancias, de su propia y solidaria identidad continental, resalta penosamente la persistencia de la vocación colonial en el liderato del partido de gobierno en Puerto Rico. Temerosos de que las fuerzas que llevan a la descolonización den al traste con la dependencia económica y la indefinición política en que han montado su base electoral han optado por intentar obstaculizar cualquier iniciativa que pueda poner en marcha un verdadero proceso de cambio.

El PIP favorece que los puertorriqueños convoquemos una Asamblea Constitucional de Status para reclamar de Estados Unidos nuestra soberanía e independencia pero exige que las alternativas sean soluciones descolonizadoras conforme al derecho internacional. Repudiamos como un intento de perpetuar el colonialismo la versión de la Asamblea Constitucional de Status que defiende el partido de gobierno en la que pretenden que el status de subordinación actual que ellos rehusan definir como colonial, esté disponible como una alternativa “legítima”. Frente a la nueva posición de los Estados Unidos esta actitud de servilismo constituye un acto de sumisión sin precedentes en los anales del colonialismo. Constituye un descaro impresentable, una desvergüenza y un atrevimiento venir al Comité de Descolonización a defender el colonialismo mientras exhortan a los Estados Unidos a que vuelva a salir en su defensa como en los peores días de la Guerra Fría.

Por último debo señalar que el colonialismo en Puerto Rico no es tan solo la violación sistemática de los más elementales derechos humanos y principios democráticos de todo un pueblo sino que cada vez más es también una camisa de fuerza económica que sustenta y perpetúa el subdesarrollo y la marginación de la mayoría de los puertorriqueños. Esto ha quedado fehacientemente demostrado en la crisis fiscal y el proceso de involución económica que actualmente padece Puerto Rico.

Confío que este Comité habrá de aprobar el proyecto de resolución ante su consideración, y felicito a los países miembros por la persistencia y el tesón que han mostrado en la defensa de la descolonización de Puerto Rico. El tiempo, además del derecho, les ha dado la razón.

 
 
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