|
||||
|
Fernando Martín García Presidente Ejecutivo Partido Independentista Puertorriqueño 14 de junio de 2007 |
||||
|
Señor Presidente y señores delegados: Mi nombre es Fernando J. Martín y comparezco a nombre del Partido Independentista Puertorriqueño del cual soy Presidente Ejecutivo. Constituye para mi partido una especial fuente de satisfacción prestar testimonio ante este Comité en un momento en el cual el caso colonial de Puerto Rico se encuentra en el umbral mismo de la Asamblea General. Aunque la Asamblea General ha venido aprobando anualmente los informes de este Comité que contienen las Resoluciones que se han aprobado sobre Puerto Rico desde 1972 no es menos cierto que la Asamblea no ha hecho un pronunciamiento particular sobre Puerto Rico desde 1953, siete años antes de que se aprobara en 1960 la normativa internacional hoy vigente que establece –con el carácter de derecho perentorio—el derecho inalienable de los pueblos, incluyendo el pueblo puertorriqueño, a su libre determinación e independencia. Las razones para anticipar la inminencia del debate sobre Puerto Rico en la Asamblea General no más tarde del próximo año son varias. Ya no se trata tan solo de que este Comité se haya expresado a favor de ello en múltiples ocasiones –y de manera consensuada en los últimos años—sino que más allá del Comité, y particularmente a través de toda la América Latina y el Caribe se viene amasando y cuajando una voluntad continental cada vez mayor de solidaridad con la causa de la independencia de Puerto Rico. No me cabe duda de que el reclamo por la descolonización de Puerto Rico habrá de hacerse por parte de la América Latina y el Caribe con una unanimidad con respecto a un tema que involucra directamente a los Estados Unidos que no se había dado desde que nuestros pueblos, con una sola voz, exigieron la transferencia al pueblo panameño de la soberanía sobre la zona del canal. Puerto Rico es pues el próximo asunto sobre el cual han de ponerse de acuerdo –más allá de toda discrepancia o rivalidad— todas las naciones de nuestra América, la que José Martí llamaba “la amarga”. Prueba de ello fue el éxito del Congreso Latinoamericano y Caribeño por la Independencia de Puerto Rico que convocara el Partido Independentista Puertorriqueño con el co-auspicio de la COPPPAL y del Comité para América Latina y el Caribe de la Internacional Socialista, y que sesionó en noviembre del año pasado en Ciudad de Panamá. Igualmente significativo resulta la Resolución adoptada en diciembre del año pasado por el Parlamento Latinoamericano expresando su apoyo a la causa de nuestra descolonización e independencia. Son éstas, además, señales de los tiempos de una América Latina que va dando señas dramáticas de redescubrimiento de la necesidad de la unidad y la solidaridad continental que soñaron nuestro más grandes próceres. De la misma manera la crisis económica y política en Puerto Rico por el colapso del desacreditado modelo de subordinación colonial, junto a la desmilitarización del país como resultado tanto de la lucha militante de nuestro pueblo como del final de la guerra fría, han forzado al gobierno de los Estados Unidos a reexaminar las bases mismas de su relación de dominio sobre Puerto Rico. El Informe de la Casa Blanca a que hace alusión el proyecto de Resolución, al igual que las consiguientes declaraciones formales del gobierno de Estados Unidos ante el Congreso el pasado mes de abril, culminan un proceso de reevaluación que comenzó a principios de la década del noventa y que ha concluido con el reconocimiento abierto del carácter colonial del régimen que impera en Puerto Rico. No es de extrañarse pues que en Puerto Rico mismo los tres partidos representados en la Asamblea Legislativa hubieran votado unánimemente a principios del año 2005 a favor de una resolución que exigía al Presidente y al Congreso de los Estados Unidos un compromiso de responder al reclamo del pueblo puertorriqueño de resolver su problema de status político entre alternativas que no fueran coloniales ni territoriales. La voluntad de un cambio verdadero que deje atrás el colonialismo existente es abrumadoramente mayoritaria en Puerto Rico con la excepción de una minoría del partido de gobierno –incluyendo al actual gobernador—que continúa insistiendo con lastimoso patetismo (incluso frente a la declaración de culpabilidad colonial del propio gobierno de Estados Unidos) que el régimen vigente no es colonial. Los proyectos de ley sobre Puerto Rico bajo la consideración del Congreso son obvias manifestaciones del creciente reconocimiento –dentro de los Estados Unidos mismos—de la necesidad de poner en marcha un proceso que conduzca a la superación definitiva del actual régimen. Hay que estar vigilantes, sin embargo, para impedir que las fuerzas más retrógradas del país (representadas por el gobernador colonial de turno) puedan descarrilar estas iniciativas o desnaturalizarlas para promover nuevas formas de colonialismo. Lo importante de momento –dentro del proceso político norteamericano –es que el Congreso apruebe un proyecto de ley en que quede comprometido con la voluntad de descolonización que el pueblo de Puerto Rico seguramente expresará formalmente de una forma o de otra, ya sea expresando esa voluntad inicialmente en una consulta electoral auspiciada por el Congreso mismo y/o a través de un mecanismo de Asamblea Constitucional convocado en Puerto Rico en que las alternativas de futuro sean explícitamente descolonizadoras. No tengo dudas de que una de las consecuencias más decisivas que tendrá el proceso de llevar a la Asamblea General de Naciones Unidas el caso colonial de Puerto Rico será la de estimular al Congreso y al Gobierno de los Estados Unidos a intensificar y acelerar el descargue de sus obligaciones con respecto a la descolonización de Puerto Rico. Deseo expresar nuestro respaldo al proyecto de Resolución que ha circulado el Gobierno de Cuba y que recoge las posiciones que ha adoptado el Partido Independentista Puertorriqueño no sólo con respecto al tema del estatus político propiamente sino en lo que concierne a la isla de Vieques y a la exigencia de liberación de los presos políticos puertorriqueños así como a la necesidad de condenar y poner fin a toda represión. Felicito al Comité en su conjunto que pronto habrá de ver sus esfuerzos históricos validados por la Asamblea General cuando ésta tenga la oportunidad de examinar el caso de Puerto Rico. Estamos a tiempo para cumplir con el mandato de la comunidad internacional de que cuando concluya en el año 2010 el segundo Decenio para la Erradicación del Coloniaje, Puerto Rico se encuentre en franco e irreversible camino hacía su libertad e independencia. Muchas gracias por su atención y su permanente solidaridad. |
||||
| Página Principal |
Artículos y Ponencias |
Ponencias | ||
| independencia.net | ||||