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Fernando Martín García Presidente Ejecutivo Partido Independentista Puertorriqueño 9 de junio de 2008 |
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Señor Presidente y señores delegados: Mi nombre es Fernando Martín y soy el Presidente Ejecutivo del Partido Independentista Puertorriqueño. En el día de hoy, sin embargo, comparezco ante ustedes en representación de la Internacional Socialista, por designación de su Secretario General, Luis Ayala, quien a pesar de su intención de comparecer personalmente ante este Comité no pudo hacerlo porque su cargo le requería estar en Marruecos en estas fechas. El vínculo oficial entre el Partido Independentista Puertorriqueño y la Internacional Socialista – la más grande y antigua organización de partidos políticos en el mundo, contando hoy con 159 partidos afiliados en todo el planeta – se remonta al año de 1983 cuando en su Congreso de Albufeira en Portugal, la IS aprobó la admisión – inicialmente como miembro consultivo – de nuestro partido. Para la Internacional Socialista, en aquel momento todavía presidida por el inolvidable Willy Brandt, la solicitud de admisión del Partido Independentista Puertorriqueño, en plena guerra fría y ante la oposición férrea del gobierno de Estados Unidos, representó un reto político de gran envergadura para la Internacional que habría de poner a prueba la integridad ideológica e institucional de la IS. Por una parte algunos líderes europeos promovían la oposición a la admisión del Partido Independentista invocando los argumentos que esgrimían tras bastidores los funcionarios de los Estados Unidos. Se señalaba, en primer lugar, que la admisión del PIP constituía una interferencia indebida de la IS en un asunto interno que era de la exclusiva incumbencia de los Estados Unidos. Insistían, además, que en todo caso el independentismo era un movimiento electoralmente minoritario en Puerto Rico y que por lo tanto, de alguna manera, admitir al Partido Independentista era equivalente a no respetar la voluntad expresada por la mayoría de los puertorriqueños. A lo anterior se le añadía, con un tono solemne y ominoso, el recordatorio de que, para colmo de males, el más persistente y notorio promotor internacional de la causa de la independencia de Puerto Rico lo era el Gobierno Revolucionario de Cuba, y que por lo tanto, la admisión de un partido político puertorriqueño que abogaba por la independencia ponía en peligro la neutralidad y la capacidad de interlocución entre “la guardia roja” y la “guardia blanca” que la Internacional Socialista debía aspirar a conservar. La batalla decisiva se libró en el Comité de Resoluciones donde Rubén Berríos había radicado una propuesta de resolución para ser considerada por el Congreso en pleno y que leía así: La Internacional Socialista apoya la Independencia de Puerto Rico, una nación latinoamericana. Le tocó a este servidor que les habla, defender la propuesta en el seno del Comité de Resoluciones frente a una propuesta de enmienda de los opositores que proponía añadirle una claúsula adicional al lenguaje citado que diría “si el pueblo de Puerto Rico la solicita”. Así trabada la controversia, nosotros insistimos que los apoyos de principio no podían estar condicionados a criterios electorales, particularmente en situaciones coloniales. Arguímos que si bien era cierto que la independencia de Puerto Rico sería en su momento la voluntad libremente expresada de nuestro pueblo en la circunstancias propicias que en algún momento habrían de generarse, el que la IS apoyara la independencia de Puerto Rico era una asunto de principios del mismo rango que su apoyo al desarme nuclear y a la creación de un estado palestino o su oposición al apartheid y a la explotación del trabajo infantil. Prevalecieron entonces los principios de la Internacional sobre los oportunismos y los temores de algunos. Pero no puede negarse que hubiera sido muy difícil prevalecer, en aquellos difíciles momentos, de no haber contado nuestro partido en aquel Congreso de Albufeira con el apoyo valiente e inquebrantable de ciertas figuras claves como lo fueron Olof Palme de Suecia, Lionel Jospín de Francia, Mario Soares de Portugal, y aquel gigante caribeño y latinoamericano que fue José Francisco Peña Gómez. La solidaridad de estos compañeros con nuestra causa y nuestro partido, combinada con la sabiduría y la visión ilustrada de Willy Branst aseguraron aquel triunfo. El Partido Independentista Puertorriqueño fue admitido como miembro de la IS en aquel congreso y fue adoptada también la resolución radicada por Rubén Berríos en los idénticos términos en que había sido propuesta, sin enmienda de clase alguna. Con los años, en el Congreso de París en el año 2000 la IS eligió a Rubén Berríos, Presidente del PIP, como uno de sus presidentes honorarios, cargo que aún ocupa luego de haber sido reelegido al mismo durante nuestro último congreso. Aquel día, y frente a enormes presiones, se creció la Internacional Socialista y contribuyó a revalidar su solvencia e integridad institucional. Fue colaborador indispensable en aquella gesta un joven chileno socialista, forzado al exilio por la dictadura de Pinochet, quien se desempeñaba entonces como Secretario General Adjunto para la América Latina, y quien es el mismo Luis Ayala quien hoy como Secretario General de IS hubiera querido estar aquí, personalmente, ante ustedes. Hago esta historia por sus evidentes paralelismos y sus lecciones con relación a la tortuosa ruta que ha tenido el caso colonial de Puerto Rico ante Naciones Unidas. Es obvio que la ruta comienza a despejarse y que se acerca rápidamente el momento en que Puerto Rico habrá de lograr su plena descolonización e independencia con el apoyo entusiasta de su pueblo en las nuevas circunstancias que ya pueden anticiparse. La IS, cónsona con sus múltiples pronunciamientos sobre Puerto Rico a lo largo de estos últimos 25 años, y afincada en su repudio histórico al colonialismo en todas sus formas al igual que en aquella histórica resolución del Congreso de Albufeira respalda la adopción por este Comité del proyecto de resolución ante su consideración y en forma particular su reclamo de que el caso colonial de Puerto Rico sea elevado a la Asamblea General. Muchas gracias |
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