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Fernando
Martín García Presidente Ejecutivo Partido Independentista Puertorriqueño 14 de junio de 2004 |
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Señor Presidente y señores delegados: Mi nombre es Fernando Martín, soy Senador en la Asamblea Legislativa de Puerto Rico y comparezco en representación del Partido Independentista Puertorriqueño del que soy Presidente Ejecutivo. He venido ante este Comité, como en años anteriores, para expresar mi apoyo al Proyecto de Resolución que está ante la consideración de ustedes y que reitera la denuncia internacional a la condición colonial que padece Puerto Rico. Como en el pasado, la médula del Proyecto de Resolución radica en la afirmación de la jurisdicción del Comité sobre el caso colonial de Puerto Rico y en el llamado al gobierno de los Estados Unidos a que cumpla con su obligación de propiciar que el Pueblo de Puerto Rico pueda ejercer plenamente su derecho inalienable a la libre determinación y la independencia conforme a la Resolución 1514 (XV). Quiero sin embargo, aprovechar esta oportunidad para poner al día al Comité sobre algunos desarrollos políticos en Puerto Rico que deben ser fuente de profunda preocupación para quienes la descolonización de Puerto Rico es un tema prioritario y urgente que no puede seguir posponiéndose indefinidamente. A pesar de que en el año 2003 ambas cámaras de la Asamblea Legislativa aprobaron informes en que se evaluaba positivamente el mecanismo de la elección de una Asamblea de Status, como instrumento para confrontar al gobierno de los Estados Unidos con la voluntad mayoritaria de nuestro pueblo a favor de un régimen no colonial ni territorial, el actual gobierno de Puerto Rico le dio la espalda a esta propuesta negándose a aprobar legislación que haga posible consultarle al pueblo sobre la elección de tal Asamblea de Status en o antes de las próximas elecciones del dos de noviembre de este año. Este empecinamiento colonial del actual gobierno ha sido ratificado por el actual candidato a la gobernación del partido de gobierno quien insiste públicamente que la presente condición política de Puerto Rico no es colonial, y quien pudiendo ser promotor de que la actual Asamblea Legislativa —dominado por el partido que él preside— actúe ahora para consultar al pueblo en o antes del día de las elecciones sobre la deseabilidad de convocar a una Asamblea de Status, rehúsa hacerlo. Pretende además encubrir su falta de voluntad política y descolonizadora con la burda y hueca promesa de que se legisle ahora sobre una alegada consulta a llevarse a cabo en el año 2005 cuando a todas luces es evidente que ello sería contingente al resultado de las elecciones generales y que en el caso de triunfar el partido anexionista tal legislación sería derogada de inmediato haciendo imposible la celebración de la consulta. Igualmente lastimoso resulta la insistencia del nuevo presidente del partido de gobierno de que, de llevarse a cabo tal consulta en el año 2005 se añadirían mecanismos adicionales alternos al de la Asamblea de Status que sólo puede tener como consecuencia impedir que ninguna pueda obtener la necesaria mayoría perpetuando así el inmovilismo colonial. Una vez más, el liderato del Partido Popular frustra la posibilidad de dar un paso positivo y concreto que pueda conducirnos a la ruta de la descolonización. Poco puede esperarse de quienes han promovido y defendido el actual status colonial de Puerto Rico por más de cincuenta años y que hoy —una vez más— brillan por su ausencia en este foro porque no se atreven a comparecer oficialmente ante este Comité. Aunque no se atreven ya a venir aquí a defender el colonialismo, tampoco se atreven venir a condenarlo. Si bien es cierto que se ha avanzado en la discusión del tema de la Asamblea de Status en los últimos años, y si bien es cierto también que su apoyo en la opinión pública del país es cada vez más amplio, resulta igualmente cierto que el liderato del partido de gobierno ha torpedeado la posibilidad de actuar decisivamente ahora —en o antes de las elecciones— cuando tiene los votos necesarios en ambas cámaras para poner en marcha un mecanismo descolonizador. Sustituye la acción concreta posible por una insustancial promesa de actuar en un futuro incierto; promesa que es, en toda caso, revocable por cualesquiera de los pretextos a que nos tienen acostumbrados. Traigo este asunto ante su consideración pues creo importante que no sean ustedes engañados por quienes manipulan en Puerto Rico la carnada electoral de una futura e indeterminada Asamblea de Status pero en la práctica rehúsan convertirla en realidad cuando están en posición de hacerlo. Mi partido cree firmemente en la utilidad del mecanismo de la Asamblea de Status y lo hemos favorecido desde hace veinte años. Hemos apoyado la iniciativa que el Colegio de Abogados propuso a la Asamblea Legislativa y que contemplaba hacer la consulta al pueblo ahora. Seguimos apoyándola, pero nos vemos obligados a denunciar la manipulación fraudulenta y colonialista que el partido de gobierno y su candidato a la gobernación pretenden llevar a cabo. Confío que mis expresiones sirvan para poner en el contexto correcto las referencias a la Asamblea de Status contenidas en el Proyecto de Resolución ante su consideración y que son idénticas a las contenidas en la Resolución aprobada el año pasado. Les exhorto a que cumplan con la responsabilidad que Naciones Unidas le ha encomendado a este Comité aprobando dicho Proyecto. Muchas gracias.
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