Ponencia de Gustavo Carvajal
Comité de Descolonización de la ONU

Gustavo Carvajal
PRESIDENTE ADJUNTO
Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL)
12 de junio de 2006

Comparezco ante ustedes como presidente fundador de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de la América Latina (COPPPAL), la más grande organización de partidos latinoamericanos que agrupa a cincuenta y dos partidos políticos de veintiocho países.

El pueblo de Puerto Rico es parte integrante e indisoluble de América Latina. En su Congreso Constitutivo celebrado el 12 de octubre de 1979 en Oaxaca, México, la COPPPAL aprobó una Resolución en repudio al régimen colonial que sufre Puerto Rico y en solidaridad con su independencia. Esa ha sido desde entonces la inquebrantable posición de principios de la COPPPAL, la cual reafirmo ante este Comité. Hoy, a la altura del siglo XXI, cuando el colonialismo está prácticamente extinto en el mundo, cuatro millones de hermanos y hermanas latinoamericanos de Puerto Rico no gozan de pleno gobierno propio.

No es difícil entender por qué Estados Unidos invadió a Puerto Rico en la Guerra Hispanoamericana del 1898 y por qué lo ha mantenido como colonia por más de un siglo. Durante el siglo XX Puerto Rico fue ficha clave en los planes de los Estados Unidos en nuestro hemisferio. Convirtieron a Puerto Rico en su bastión geopolítico y militar para defender sus intereses en la América Latina y para proteger los accesos al Canal de Panamá.

Durante el siglo XX, el siglo del dominio norteamericano, la independencia de Puerto Rico fue contraria a los intereses geopolíticos de esa nación. Tampoco es difícil, por lo tanto, entender por qué los puertorriqueños no han logrado independizarse. Aún así, debido a la reciedumbre de su nacionalidad, hoy, a más de un siglo de ocupación norteamericana, los puertorriqueños hablan español y son latinoamericanos. Puerto Rico es una vibrante nación latinoamericana.

Como vanguardia de esa nacionalidad el independentismo puertorriqueño ha sido ejemplo de firmeza y perseverancia. Por más de un siglo ha resistido con tenacidad la dependencia y el control por parte de la nación más poderosa de nuestros tiempos. Muestra de esa firmeza y tenacidad es el Partido Independentista Puertorriqueño –miembro fundador de la COPPPAL– que este año conmemora sesenta años de lucha por la libertad de Puerto Rico.

Las circunstancias que en el siglo XX llevaron a Estados Unidos a retener control colonial sobre Puerto Rico han variado. La coyuntura histórica actual es muy propicia para la descolonización e independencia de Puerto Rico. Luego del fin de la Guerra Fría, la Isla ha perdido el gran valor militar que una vez tuvo para Estados Unidos. Incluso el Canal de Panamá hoy está en manos de nuestros hermanos panameños. Esas nuevas circunstancias han obligado a los Estados Unidos a replantearse su relación con Puerto Rico.

Muestra de ello es el Informe del Grupo Interagencial de la Casa Blanca publicado en diciembre del año pasado. La COPPPAL invita a este Comité a tomar nota del mismo. Este informe representa la primera ocasión en que pública y formalmente la Rama Ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos reconoce que Puerto Rico es un territorio no incorporado, constitucionalmente sujeto a los poderes plenarios del Congreso de los Estados Unidos. El informe reconoce, además, que dicho status es uno de carácter transitorio y propone una votación para que el pueblo puertorriqueño se exprese democráticamente para poner fin a su condición de subordinación política. Este informe ha provocado que se presenten ante el Congreso de los Estados Unidos sendas medidas, con amplio apoyo bipartita, dirigidas a implementar las recomendaciones de la Casa Blanca.

El reconocimiento de la Rama Ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos sobre la naturaleza colonial del “estado libre asociado” reivindica las denuncias que históricamente han hecho el Partido Independentista Puertorriqueño, la COPPPAL y este mismo Comité respecto al caso de Puerto Rico.

Naturalmente le corresponderá a los puertorriqueños decidir, en el ejercicio de su derecho a la libre determinación e independencia en conformidad con la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, cuál será su futuro político. No obstante, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de viabilizar que el pueblo puertorriqueño pueda ejercer prontamente este derecho. Es por ello, que este Comité debe recomendar al pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas que atienda el caso de Puerto Rico.

En 1953, el gobierno de los Estados Unidos compareció junto al gobierno de Puerto Rico ante las Naciones Unidas para solicitar que se excluyera a Puerto Rico de la lista de países que no habían alcanzado pleno gobierno propio. Al así hacerlo se relevó a los Estados Unidos de tener que informar ante la ONU sobre el caso de Puerto Rico. México, mi país, se opuso a dicha solicitud.

Hoy, un informe proveniente de la propia Casa Blanca reconoce que Puerto Rico no goza de pleno gobierno propio y que es una nación jurídica y políticamente subordinada a los Estados Unidos. Es imperativo que la Asamblea General de las Naciones Unidas retome el caso de Puerto Rico y promueva que el pueblo puertorriqueño ejerza su derecho a la libre determinación. Urgimos al Comité que apruebe una resolución que incluya dicho reclamo y que reafirme, una vez más, el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a su libre determinación e independencia al igual que la obligación de los Estados Unidos de comprometerse con la descolonización de Puerto Rico.

Uno de los principios fundamentales de la COPPPAL es el repudio más firme al colonialismo en todas sus viejas y nuevas formas, nombres y manifestaciones, y el compromiso inquebrantable con la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Hoy comparezco ante ustedes para instarlos a colaborar para culminar el capítulo inconcluso de la agenda libertadora de Hidalgo, Bolívar y Martí. Como latinoamericano creo firmemente que ningún país nuestro será verdaderamente libre si no lo son todos los pueblos de la América Latina. Mientras Puerto Rico no sea independiente, la América Latina no podrá reclamar su plena independencia.


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