El 25 de julio ha sido fecha terrible en nuestra dolorosa historia de pueblo colonial. Fue un funesto 25 de julio de 1898 que La Marina de Guerra de los Estados Unidos invadió nuestra Patria. Fue por Guánica que entraron a sangre y fuego, con una flota de barcos de guerra y una fuerza militar de miles de soldados. Agresión brutal y abusiva contra un pueblo que nada le había hecho a los Estados Unidos. Así culminaba el Plan de Invasión que había comenzado el 12 de mayo con el Criminal Bombardeo de San Juan por la misma Marina Yanki. Vivíamos en paz y comenzábamos a disfrutar de gobierno propio bajo la Carta Autonómica de noviembre de 1897. La invasión militar violaba el derecho internacional a la vez que tendría consecuencias trágicas en la vida de todos los puertorriqueños

25 DE JULIO DE 1898: LA INVASIÓN MILITAR

El 25 de julio ha sido fecha terrible en nuestra dolorosa historia de pueblo colonial. Fue un funesto 25 de julio de 1898 que La Marina de Guerra de los Estados Unidos invadió nuestra Patria. Fue por Guánica que entraron a sangre y fuego, con una flota de barcos de guerra y una fuerza militar de miles de soldados. Agresión brutal y abusiva contra un pueblo que nada le había hecho a los Estados Unidos. Así culminaba el Plan de Invasión que había comenzado el 12 de mayo con el Criminal Bombardeo de San Juan por la misma Marina Yanki. Vivíamos en paz y comenzábamos a disfrutar de gobierno propio bajo la Carta Autonómica de noviembre de 1897. La invasión militar violaba el derecho internacional a la vez que tendría consecuencias trágicas en la vida de todos los puertorriqueños

En ese momento histórico comenzaba nuestro Vía Crucis. En lo político, se impone un gobierno militar que de inmediato derroca el gobierno autonómico (1898). Luego un cambio de fachada un gobierno civil, pero seguía siendo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos. Años más tarde (Ley Jones 1917), la infame imposición de la ciudadanía americana. Artimaña para legalizar la eventual imposición del abusivo servicio militar obligatorio a miles de jóvenes puertorriqueños. En lo económico la penetración masiva de capital, el control de sistema tarifario, control del comercio exterior, canje y depreciación de nuestra moneda en un 40%, control del tráfico marítimo y la apropiación de gran parte de los terrenos cultivables por corporaciones de los Estados Unidos. Ruina económica de más de 65,000 puertorriqueños propietarios agrícolas que perdieron sus tierras. Explotación económica de los trabajadores. Pobreza creciente, desempleo y dependencia económica. En el aspecto cultural, de inmediato comienza la ignominiosa agenda de la americanización de nuestro pueblo. Se llegó al absurdo y a la antipedagógica práctica de la imposición del inglés como idioma de enseñanza. Cincuenta (50) años duró esa afrenta contra nuestro pueblo. Increíble pero dolorosamente cierto.

Han sido 105 años de persecución, encarcelamiento y masacres (Masacres de Río Piedras, 1935; de Ponce, 1937; de Utuado, 1950 y la del Cerro Maravilla, 1978 sufridas por el movimiento independentista puertorriqueño). Años atrás se comprobó la existencia de sobre 135,000 carpetas identificadas con nombres de personas cuyo único delito era su ideología independentista. Otro abuso de poder del gobierno colonial siguiendo órdenes del FBI, que también tiene su archivo de patriotas puertorriqueños.

25 DE JULIO DE 1952: EL ENGAÑO DEL ESTADO LIBRE ASOCIADO

El día 25 de julio de 1952 es el día del gran engaño a nuestro pueblo. Obra maestra de la demagogia del gobierno de los Estados Unidos con la complicidad y colaboración servil del colonial Partido Popular Democrático. Vamos a los hechos. En el año 1950, el Congreso de los Estados Unidos nos impone la Ley 600 que supuestamente nos permitía hacer nuestra constitución. Sin embargo, esa misma ley en su sección 4 provee que todas las disposiciones de la Ley Jones que tratan sobre relaciones políticas y económicas entre Puerto Rico y los Estados Unidos quedarían vigentes y que se conocerían como la Ley de Relaciones Federales. Casi nada, esto lo que significa es que no habría ningún cambio en la relación colonial entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Con esas graves restricciones es que la Convención Constituyente Colonial aprueba lo que maliciosamente han llamado el Estado Libre Asociado. Su aprobación por los electores estuvo precedida de la campaña más demagógica que registra nuestra historia. Con premeditación y alevosía, como dicen los abogados, escogieron la fecha del 25 de julio para la inauguración del embeleco. Era un intento inútil de borrar de la historia la tragedia de la Invasión Yanki del 25 de julio de 1898. Para que conste, en ese momento histórico los partidos Independentista y Nacionalista, encabezados por los próceres Dr. Gilberto Concepción de Gracia y el Dr. Pedro Albizu Campos denunciaron y repudiaron esa farsa que traicionaba nuestra Patria. Así salvaron el honor de nuestro pueblo. Muy pronto el tiempo se encargaría de demostrar que tal embeleco no era ni estado, ni libre, ni asociado. Que lamentablemente nuestra nación ha continuado como territorio colonial sujeto a la imposición arbitraria de leyes del Congreso de los Estados Unidos. Para que nunca se nos olvide, mencionamos algunos aspectos fundamentales de nuestra vida que están controlados directamente por leyes federales. Entre otros: servicio militar obligatorio (causante de la muerte de miles de jóvenes puertorriqueños), control de inmigración y emigración, control de aduanas, control del comercio exterior, sistema monetario, expropiación de tierras (13% de nuestras tierras están en manos del gobierno federal, incluyendo las bases militares), transportación marítima y aérea, y lo relativa a las comunicaciones en radio y televisión. Casi nada. La conclusión 1ógica, la verdad irrefutable es que no mandamos en nuestra propia tierra. Nos manda a su antojo y de acuerdo a sus intereses el gobierno de los Estados Unidos y las poderosas corporaciones americanas. Y eso es doloroso, es indigno, es bochornoso, en el comienzo del siglo XXI

Sin embargo todavía hay esperanza, hay fe en la causa de la independencia de nuestra nación. Estamos en una lucha centenaria, de resistencia heroica contra el imperio político, económico y militar más poderoso de la historia. Estamos conciente. Nos ha costado muchas vidas, mucho sacrificio, pero el espíritu de lucha crece. Nuestra victoria en Vieques contra la Marina de Guerra mas poderosa del mundo demuestra lo que nos enseñó Betances, el padre de la Patria: "Los grandes solo son grandes porque estamos de rodillas, levantémosno."

25 DE JULIO DE 1978: LA MASACRE DEL CERRO MARAVILLA

Día triste en nuestra historia. Ese 25 de julio de 1978 se cumplían 80 años de la fatídica Invasión Militar de nuestra Patria por esa maquinaria infernal de destrucción y muerte que es la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Ese mismo día ocurre la horrible Masacre del Cerro Maravilla. La Policía Colonial (controlada por el FBI) siguiendo un plan concretado tiende una trampa mortal y asesina vilmente a los jóvenes independentista Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví. El entonces gobernador Carlos Romero Barceló celebra el horrendo crimen. Así se retrataba como lo que es, un político fascista y una persona insensible.

Nuestro pueblo se estremeció ante la tragedia y reclamó justicia. El Gobernador ordena una investigación de encargo que termina con la exoneración de los policías involucrados. La inmensa mayoría del pueblo repudió esa engañosa investigación. Continuaron los reclamos de verdad y justicia. En esas circunstancias que, años más tarde el Senado de Puerto Rico (bajo la mayoría del PPD), con la colaboración entusiasta del movimiento independentista, realiza una excelente investigación bajo la dirección del fiscal Lic. Héctor Rivera Cruz. Investigación histórica que llegó a las siguientes conclusiones: Que lo ocurrido en el Cerro Maravilla era un crimen abominable. Que los hechos habían sido planificados por la Policía con el conocimiento del Gobernador de Puerto Rico. Que la motivación de los asesinatos había sido de naturaleza política; es decir que era para darle un "escarmiento a los independentistas". En el Senado primero y luego en el juicio varios policías, atormentadas sus conciencias, confesaron sus horribles crímenes. Además se presentó el testigo ocular, el valiente don Julio Ortiz Molina. Con toda esa evidencia los policías fueron encontrados culpables y condenados a largas condenas de cárcel.

Los jóvenes Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví entraron a nuestra historia como mártires de la lucha por la independencia de Puerto Rico.

** El autor es un militante del Partido Independentista Puertorriqueño en Caguas