La comparecencia de Aníbal Acevedo Vilá ante las Comisiones Conjuntas de lo Jurídico de la Asamblea Legislativa sobre el tema de la Asamblea Constitucional de Status, fue una “crónica de un engaño anticipado” y una confesión de su conservadurismo colonial. No sólo reiteró que se opone a que el pueblo se exprese ahora en un referéndum sí o no sobre la Asamblea Constitucional de Status, sino además quedó retratado de cuerpo entero como un colonialista incondicional al afirmar que el Estado Libre Asociado actual no es colonial ni territorial.

Tal cual había anticipado Rubén Berríos dos días antes de la comparecencia de Acevedo Vilá a la Asamblea Legislativa, éste trató de pasar gato por liebre diciendo que le daba la bienvenida a la legislación que fijara su referéndum futuro para el año 2005 tratando así, patéticamente, de crear la impresión de que estaba comprometido con adelantar dicha causa. Esto es un fraude disfrazado de posposición.

Es obvio que lo que busca el liderato del PPD es crear la ilusión de que Acevedo Vilá es un candidato comprometido con el status, pero sin que tenga que asumir la responsabilidad política de actuar ahora como Presidente del partido que controla el Gobierno. La estrategia es aparentar movimiento, sin dar un paso.

La realidad es que su propuesta es un engaño, ya que carece de valor vinculante o de efectividad alguna. Aún si se aprobara legislación ahora para efectuar su referéndum en el 2005, esa ley podría ser derogada ya que no vincula a la Asamblea Legislativa del próximo cuatrienio. Si gana Pedro Rosselló la derogará porque es contraria a su visión sobre cómo debe atenderse el tema del status. Si gana Acevedo Vilá la derogará utilizando cualquier excusa –como las muchas que utilizaron él y Sila Calderón durante este cuatrienio– para no atender el tema del status.

Afortunadamente, ya el pueblo ha aprendido de los engaños del pasado y sabe que, como dice el antiguo proverbio bíblico, “la fe sin obra está muerta.” Ante la negativa de Acevedo Vilá de consultar al pueblo en o antes del día de las elecciones, ahora que puede y su partido está en el poder, se hace evidente que su intención —al igual que fue la de Sila Calderón— es la de permanecer en el inmovilismo político en cuanto a status se refiere.

Como si con todo lo anterior no fuera suficiente para sellar la bancarrota de su liderato político, Acevedo Vilá cerró con broche de oro su comparecencia ante la legislatura al afirmar a preguntas del senador del PIP, Fernando Martín, que el Estado Libre Asociado actual es un status no colonial y no territorial.

Para el que conoce el historial “revolucionario” de Acevedo Vilá, no es de extrañar que él piense que el ELA, la colonia más vieja del mundo, no es colonia. Después de todo Acevedo Vilá es un “revolucionario” muy singular. Es el “revolucionario” que ni se mojó los pies durante la gesta de Vieques, que además imploró por la permanencia de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Ceiba y que luego, ante el inminente cierre de la base Roosevelt Roads, le suplicó a los americanos que retuvieran los terrenos y ubicaran allí un centro de espionaje militar llamado Homeland Security. Es el mismo “revolucionario” que apoyó el reclutamiento militar en las escuelas superiores, y que apoya la presencia del ROTC en la Universidad de Puerto Rico. Con revolucionarios así la tiranía puede descansar tranquila.

Por otro lado, fue patético ver cómo los autoproclamados líderes del autonomismo en el Partido Popular, ni siquiera pestañearon al escuchar a Acevedo Vilá afirmar que el ELA actual no es colonial ni territorial. Tanto el alcalde de Carolina, José Aponte, como los presidentes de los cuerpos legislativos, Antonio Fas Alzamora y Carlos Vizcarrondo, aplaudieron el entreguismo colonial de su líder y candidato a la gobernación. Esa “nueva generación” que encabeza Acevedo Vilá en su partido han demostrado ser autonomistas de retórica e imagen, no de principios y acción.

Es evidente que el liderato del Partido Popular le ha dado la espalda al reclamo mayoritario de diversos sectores del país que claman por que se atienda urgentemente el tema del status convocando un referéndum sí o no sobre la Asamblea Constitucional de Status en o antes del día de las elecciones. Los puertorriqueños que componen esos sectores – que incluye electores del propio PPD que reconocen el problema de subordinación política que sufre nuestro pueblo y aspiran a superarlo – no pueden cruzarse de brazos ante la falta de respeto del liderato del Partido Popular.

En estas elecciones esos sectores podrán darle una lección a ese liderato conservador que glorifica nuestra condición colonial. Cada voto que obtenga el Partido Independentista Puertorriqueño significará un azote a los líderes que fomentan el inmovilismo y servirá para enviar un mensaje claro de repudio a nuestro status de subordinación colonial.