| Por José R. Bas Presidente del Comité PIP de Guaynabo |
Debemos resaltar el hecho de que en el grupo de candidatos de Guaynabo estaba don Fernando Milán, quien a sus 91 años todavía tiene la disposición de servir a su patria como más convenga. Don Fernando, quien fue alcalde de Aguadilla, legislador por el PIP y candidato a Gobernador, en esta ocasión aceptó humildemente ser candidato a Asambleista Municipal de Guaynabo.
Lejos de lo que cualquiera pudiera pensar al contemplar la belleza de la playa, aquello no es un campamento para vacacionar, ni bañarse en la playa cuando uno desee. El campamento es de desobediencia civil y lo mantiene una institución política, el PIP. En el mismo está en juego además de la lucha misma, el prestigio e imagen del Partido. Se ha podido subsistir por tanto tiempo porque se satisfacen diariamente una serie de necesidades las cuales conllevan trabajo y disciplina por parte de los integrantes del campamento.
A las 5:30 pm es la hora del baño. Es entonces que podemos entrar al agua y darnos una "ducha". Como el agua es salada hay que usar jabón líquido de fregar. Pudimos comprobar lo efectivo que es en estas circunstacias. Luego de la hora de la comida, se prende la planta eléctrica, las luces y el televisor. Nos arremolinamos alrededor y vemos las noticias o alguna película de acción que presenten. Durante los anuncios aprovechamos para conversar un poco con Rubén, hacerle algunas preguntas de temas variados. Este es uno de los momentos más relajantes del día. Es cuando más cerca estamos de conocer un poco más íntimamente a Rubén, no al político, si no al hombre común y corriente, al niño que hay en él, al que hace chistes, al que se ríe de las ocurrencias de Raymond Arrieta y de los embustes de las películas de acción.
De lunes a viernes la cantidad de visitantes se reduce en comparación con las del fin de semana, pero siempre hay actividad. Mientras estuvimos allí visitaron el campamento varios grupos. Normando Valentín y su equipo de trabajo grabaron una entrevista para La Superkadena. El pastor presbiteriano Francisco Velázquez y un grupo que acampaba en el campamento de las Iglesias Evangélicas, un grupo de sacerdotes y monjas del campamento de la Iglesia Católica, además de algunos individuos también pasaron a visitar el campamento del PIP y tuvieron la oportunidad de hablar, conversar y orar con y por Rubén. Además de este tipo de actividad, también hubo algunos momentos de tensión. Una mañana, muy temprano se apareció uno de los pescadores viequenses para alertarnos de que había una barcaza de la Marina en otras playas cercanas a nuestro campamento. No teníamos certeza sobre lo que estaba sucediendo y no podíamos descartar la posibilidad de que se estuviese desarrollando alguna movida inesperada para efectuar los arrestos. Procedimos a hacer guardia en distintos puntos alrededor del campamento para poder detectar cualquier persona que se estuviese acercando. No pasó nada y al mediodía se suspendió la guardia. Nos sirvió de simulacro a todos. Ya sabemos qué hacer y cómo actuar en el futuro si algo así volviese a suceder.
Conocimos a Wito, de Cidra; Negro y Roberto, de Naranjito; Franklin, de Cabo Rojo; a Manuel Díaz, de Peñuelas; a José Laguerre, de Mayagüez, excelentes compatriotas, militantes del PIP. No deseamos dejar sin mencionar a quien compartió la caseta de campaña con nosotros y tuvo que soportar pacientemente los ronquidos, Teo Nieves, del precinto 9 de Bayamón. Su constancia, su compromiso y sus ideas nos ayudarán a desarrollar la lucha en nuestro comité. Hay que agradecer al grupo de pescadores viequenses que día tras día van y vienen y ayudan a mantener vivo al campamento. Si no fuera por su apoyo, la vida allí no sería igual. Reconocemos a Freddie, a Israel y a Chechén. Sabemos que hay más personas involucradas en la operación exitosa de este campamento de las cuales nunca se habla y pocos conocemos, pero cuya labor y sacrificio es importantísima. Estos son los héroes anónimos, los trabajadores y luchadores incansables que hacen de todo esto una realidad, los que organizan los grupos de voluntarios, los que coordinan los viajes, los que hacen las compras, los que coordinan viajes con los pescadores de Vieques, los que recogen dinero y más. Todos son miembros de la institución que hace posible que la lucha se concrete y siga adelante: el PIP. Rubén es la inspiración. No cabe duda
de que hay que tener unas convicciones firmes, fe en lo que se hace y una voluntad férrea
para mantenerse 10 meses en una playa, en un campamento, lleno de limitaciones e
incomodidad sin que el ánimo decaiga. Con su persistencia, Rubén nos da a todos una
lección.
Nuestra lucha no es fácil. Los resultados no han de obtenerse rápido. Pero hay que vivir con la certeza de que se logrará nuestro objetivo. Hay que hacer lo que nos toque hacer hoy para ayudar a que se realice nuestro sueño de libertad sin perder las esperanzas, con entusiasmo y anhelo de triunfo. Esa es la gran lección de esta semana. |
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Fotos por José R.Bas
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