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San Juan - Azotados por el sol y el fuerte viento proveniente
del océano Atlántico, un grupo de personas conmemoró
ayer el natalicio del fundador del Partido
Independentista Puertorriqueño (PIP), Gilberto
Concepción de Gracia, en el cementerio Santa Magdalena
de Pazzis.
En su tumba, vigilada por la bandera de Puerto Rico y
la del PIP, colocaron arreglos florales. Según dijo el
secretario del PIP, Juan Dalmau, allí no fueron
enterrados los restos de Concepción de Gracia, sino que
fueron sembrados.
Dalmau, quien dirigió los actos, sostuvo que los
jóvenes independentistas seguirán la lucha para poder
decirle a Concepción de Gracia que sus restos están
sembrados en un Puerto Rico libre.
El mensaje principal lo tuvo el hijo de Concepción de
Gracia, Gilberto Concepción Suárez. Sus palabras
evocaron un suceso en el que se mezclaron la política y
el lazo sanguíneo.
Sostuvo que, cuando era vicepresidente de la juventud
del PIP y su papá presidente de la colectividad,
discreparon sobre una decisión. Esa determinación fue
llevada a votación en la comisión ejecutiva y si quedaba
empate decidía el presidente de la colectividad.
La votación iba empate y le tocaba votar al hijo,
Concepción Suárez. Pero su lazo sanguíneo pudo más y
decidió abstenerse para no derrotar la posición de su
padre. De esa manera, continuaba el empate y debía
decidir el presidente del PIP, Concepción de Gracia.
Este interrumpió los trabajos y llamó al hijo y le
reprochó que, pese a que representaba a la juventud y
que quería votar en contra, decidiera abstenerse para no
derrotarlo.
Concepción de Gracia le exigió que votara según su
conciencia o que renunciara porque no podía ser un sello
de goma de nadie, ni siquiera de su padre.
"Esa enorme lección de la democracia ha dirigido mi
vida", indicó Concepción Suárez, quien describió a su
padre como su "guía, consejero, amigo y maestro".
Luego habló el candidato del PIP a la alcaldía de San
Juan, Luis Roberto Piñero, quien destacó que los
independentistas que no conocieron a Concepción de
Gracia han aprendido mucho de su lucha.
"Hemos aprendido mucho. Hemos aprendido constancia y
firmeza. Hemos aprendido que el ideal está por encima de
todas las cosas", acotó.
Señaló que hoy día Concepción de Gracia hubiera
estado orgulloso del PIP porque "se levantó y está en
pie de lucha".
El acto terminó con la versión revolucionaria del
himno de Puerto Rico, cantado por Samuel Soto. Nota de
la redacción: Gilberto Concepción Suárez, hijo del
fundador del Partido Independentista compartió una
anécdota en la que exalta a don Gilberto, el líder y padre,
por su rectitud y su apego a la vida regida por los
principios. La misma apareció hoy en EL Nuevo Día
tal como se reproduce aquí. Gilberto Concepción de
Gracia
Gilberto Concepción Suárez
Abogado, Hijo de Don Gilberto Concepción de Gracia
En un momento en que se planteó una controversia en
la Comisión Ejecutiva del Partido Independentista
Puertorriqueño, Gilberto Concepción de Gracia era el
presidente del partido; yo, el más reciente de los
veintiséis m i e m b ro s.
Se
planteó la controversia y votamos por lista. Yo era el
último. El presidente tenía un voto de calidad, que
ejercía en caso de empate. Se había callado para no
influenciar a nadie.
Para ese entonces, él era para mí ocho horas
presidente del partido, ocho horas mi jefe en el trabajo
y ocho horas mi p a d re.
Se llevó a cabo. Al llegar a mí, la votación estaba
veintidós a veintidós. El mío era el voto decisivo. El
secretario me llamó y a renglón seguido se oyó mi voz
decir "a b st e n i d o ".
"Re c e s o ", dijo mi padre mientras daba un
malletazo. "Te n g o algo que resolver con urgencia.
Perdonen que recese en medio de una votación", dijo. Se
levantó y echó a caminar.
"Ven conmigo", me dijo cuando pasó a mi lado.
Bajamos a buscar dos cafés. "¿Por qué dijiste `a b st
e n i d o ’?", me dijo. Titubeé y no respondí. Me urgió
a responder. "Sé que estás a favor y yo estoy en contra.
Si voto no, te derroto y si voto sí, lo hago contra mi
conciencia. Si me abstengo, te permito decidir porque la
votación está empatada".
"Estás en la Comisión Ejecutiva porque eres
vicepresidente de la Juventud. La representas.
Abstenerte para facilitar tu propia derrota no es un
servicio ni a la Juventud ni al Partido. Eso es
intolerable. Volvamos a la reunión. Te sugiero que me
derrotes o renuncies el cargo por no poder ostentarlo
con arreglo a tu conciencia. No puedes ser un sello de
goma ni mío ni de nadie".
Volvimos y lo derroté. Esa lección de democracia ha
dirigido mi vida por más de cuatro décadas en las que
Gilberto Concepción de Gracia ha sido mi presidente, mi
jefe y mi padre, pero, sobre todo, mi guía, mi
consejero, mi maestro. El que me enseñó a seguir los
pasos de mi propia conciencia para poder dormir en la
paz del sueño reparador cada noche de la vida. Y para
saber que algún día llegará la victoria porque la
semilla plantada habrá germinado. |