Primera victoria para el PIP
Prensa Asociada/El Vocero
San Juan, Puerto Rico - 11 de septiembre de 2009
El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) se
anotó el jueves una importante victoria judicial cuando
el juez superior José Loubriel no acogió la moción de
desestimación presentada por el gobierno en el largo
pleito de las carpetas por ideología política presentado
en 1993. Tras escuchar el testimonio del presidente
ejecutivo del PIP, Fernando Martín, la representante
legal del Departamento de Justicia, Eileen Quintana,
pidió infructuosamente la desestimación de la demanda
argumentando que el testigo no sometió ninguna evidencia
de que el daño sufrido por la colectividad “es producto
del carpeteo”.
El juez otorgó a las partes hasta el 8 de octubre
para que sometan por escrito las razones en derecho por
las cuales debe resolver a su favor.
Loubriel le preguntó a Martín si con la decisión del
Tribunal Supremo que declaró ilegal la practica del
carpeteo no se resarcieron los daños sufridos por el PIP.
“La mejor contestación que le puedo dar es que la
esclavitud se acabó hace más de 100 años, pero todavía
existe el prejuicio racial”, expresó el líder pipiolo.
“La efectividad de la decisión del Tribunal Supremo y
de decisiones posteriores depende de la vigilancia que
el Estado le dé a tratar de evitar que se siga dando la
persecución política contra independentistas y otros
grupos”, manifestó al tiempo que se mostraba preocupado
por la posición de Justicia de que “no hay ni ha habido
daño”.
Martín sostuvo que la reputación y la imagen “es la
espina dorsal” de todo partido político y afirmó que no
se puede llevar un mensaje al pueblo a favor de la
independencia del país cuando el Estado criminaliza a
los miembros de la institución.
“Es como si en una carrera de pista y campo a uno de
los corredores (PIP) le amarran un saco de 100 libras en
la espalda... el efecto es colocarlo en una desventaja
estructural dramática”, dijo en referencia a la
competencia entre el PIP frente a los dos partidos de
mayoría.
En la demanda por daños y perjuicios, el PIP está
pidiendo que el Estado lo indemnice por las décadas de
persecución política.
El PIP reclama el pago de 150,000 dólares, la
cantidad mayor que la ley le impone al Estado en este
tipo de litigio civil, dijo el representante legal del
PIP, Denis Márquez Lebrón.
“Cualquier sentencia que fuera por menos del tope de
lo que dispone la ley, para mí el mensaje del tribunal
sería que esto es pecata minuta y una invitación de que
un gobierno futuro pueda retomar esa práctica”, destacó
Martín a preguntas del juez sobre la reclamación.
Durante largos años, la División de Inteligencia de
la Policía creó y mantuvo expedientes sobre las
actividades de los simpatizantes de la independencia y
sus familiares.
En 1988, el llamado carpeteo fue declarado
inconstitucional y la División de Inteligencia,
desmantelada. El gobierno tuvo que entregar a los
perseguidos sus expedientes, en los que figuraba
información personal y familiar, sus actividades diarias
e incluso un registro en el que se constata que las
carpetas eran consultadas tanto por agentes locales como
federales.
La evidencia del PIP incluye 17,000 folios de
supuesto carpeteo del Estado contra los miembros de esa
colectividad.
“Eso (17,000 folios) es una especie de monumento
perverso al esfuerzo sistemático del Estado” de
persecución contra el independentismo, declaró Martín a
preguntas del licenciado Márquez.
El líder independentista indicó que el PIP radicó la
demanda de daños y perjuicio porque el no hacerlo
“hubiese sido no reconocer la importancia del efecto
devastador” que tuvo el carpeteo.
Rubén Berríos, presidente del PIP, reclamó fuera de
la corte que el gobernador Luis Fortuño y el secretario
de Justicia, Antonio Sagardía, deben explicarle al
pueblo si la representante legal de Justicia habló a
nombre de ellos, “porque si fuera así, eso constituye un
peligro para este país en este momento y yo creo que
ellos dos deberían contestar esa pregunta”.
“Esto es un caso de carácter moral, simbólico,
histórico. Esto no es un asunto de carácter monetario
porque no hay forma de calcular lo incalculable. El daño
hecho a la conciencia de tantos puertorriqueños, el daño
hecho a la honra de tantos puertorriqueños, el daño
hecho a las instituciones que luchan por la
independencia de Puerto Rico, eso no se puede calcular”,
sostuvo Berríos.
Destacó que la importancia de este caso es “saber que
no hay impunidad”, sobre todo en momentos en que, dijo,
las autoridades estadounidenses en la isla continúan
persiguiendo a los independentistas. |