Emotiva despedida a Lolita Lebrón
José R. Bas García - independencia.net
San Juan, Puerto Rico - 2 de agosto de 2010
Solamente un independentista puertorriqueño puede
referirse a la vida de otro independentista
puertorriqueño con la carga emocional y el sentido de
responsabilidad con que Rubén Berríos Martínez,
Presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP),
describió a quien en vida fue Lolita Lebrón. Fue a Rubén
Berríos a quien le correspondió, por voluntad de la
propia fenecida, la responsabilidad de ofrecer un
mensaje poco antes del sepelio de la extraordinaria
mujer que lo sacrificó todo por la independencia de
Puerto Rico denunciando la patraña
colonial que se perpetraba contra nuestra patria a manos
del gobierno de Estados Unidos con la ayuda del liderato
del partido pro colonia que colaboró para completar la
agenda de la potencia administradora que pretendía
mantenernos sujetos y subordinados a su poder político e
intereses económicos y militares.
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Vistas de
distintas etapas de las exequias fúnebres
de Lolita Lebrón, el 1 y 2 de agosto de 2010
(Fotos - Bas) |
“Nosotros somos hijos agradecidos de doña Lolita por
haber sido el ejemplo mayor en la defensa de la
independencia de Puerto Rico”, declaró el orador al
iniciar su discurso en que exaltó la grandeza de la
independentista que irónicamente hoy reclaman como
también suya algunos herederos del liderato de aquel
partido que en 1952 se robó la bandera puertorriqueña y
la humillaron izándola al lado de la de Estados Unidos.
Es el mismo liderato del partido que aún sostiene y defiende la permanencia de la
condición colonial de Puerto Rico.
“A cada uno de nosotros”, aseguró Berríos
dirigiéndose a los presentes, “nos une el mismo ideal
por el que Lolita vivió y entregó su vida entera”. Por
supuesto, ese ideal no podía ser otro que el de la
libertad y la independencia de Puerto Rico.
El presidente del PIP narró una historia muy
impresionante sobre la manera en que la figura de Lolita
Lebrón contribuyó, sin ella habérselo propuesto, a
facilitar los trámites con el liderato político de
Brasil para conseguir el apoyo de ese país para la
independencia de Puerto Rico. Ya esa generación de
líderes brasileños conocía las ejecutorias de Lolita
Lebrón en el Congreso de Estados Unidos en 1954 y la
admiraban profundamente por su integridad y valentía.
El sacrificio de Lolita Lebrón no fue sencillo. El
imperio la condenó a muchos años de cárcel, de los
cuales cumplió 25. Durante los mismos, estuvo sujeta
a constantes intentos de hacerla claudicar a cambio de
excarcelarla en un tiempo mucho más breve. Según ella
misma le narró a Berríos durante conversaciones
sostenidas luego de su regreso a la Isla, los carceleros
solo le pedían declarar que se había equivocado, que
lo sentía mucho y se arrepentía.
“Tenía las llaves de su cárcel, pero Lolita Lebrón no
aceptó. Lolita Lebrón no dio ni un paso atrás”, exclamó
Rubén Berríos. “El mejor homenaje que podemos ofrecerle
es no dar ni un paso atrás en la búsqueda de la
independencia”.
“Hoy venimos a enterrar a una independentista
puertorriqueña, a una nacionalista puertorriqueña que
sabía que sin libertad, sin independencia no hay una
patria digna. Hoy venimos a renovar votos”, sostuvo
Berríos con la pasión que lo caracteriza y que surge de
su corazón al
referirse a una verdadera líder de la independencia,
como Lolita Lebrón, que supo poner la lucha por la
libertad por encima de todas las cosas.
Las exequias fúnebres en honor a Lolita Lebrón
comenzaron el domingo con una misa que se celebró en la
Parroquia San Lucas de la Urbanización El Señorial,
donde residía. Cerca de las 9:00 de la noche su cuerpo
fue trasladado al Ateneo Puertorriqueño en San Juan en
donde hubo actos artísticos y otras expresiones por
parte del público que asistió y de los miembros del Partido
Nacionalista de Puerto Rico. Hoy, lunes, cerca del
mediodía hubo una misa en su honor en la Catedral del
Viejo San Juan, luego de la cual se trasladó el féretro
al Cementerio Nacional del Viejo San Juan. Sus restos
permanecerán en un panteón cercano al de Gilberto
Concepción de Gracia y Pedro Albizu Campos, entre otros
que, en vida, también dieron la cara por la
independencia de Puerto Rico. |